Irán aseguró este lunes que ha llegado a un «entendimiento» con Omán para establecer una ruta marítima en el estrecho de Ormuz y Donald Trump ha reaccionado con furia a la posibilidad de ese acuerdo. «Si Omán se entromete, los haremos mierda a bombas», dijo el presidente de EE.UU. en una entrevista con Fox News.Irán, por el norte, y Omán, por el sur, comparten las orillas de Ormuz, un paso marítimo clave para el comercio energético global, por donde circula una quinta parte del petróleo y del gas mundiales. Y que se ha convertido en el gran protagonista del impasse en el que se encuentra la guerra de Irán, que Trump inició de forma conjunta con Israel a finales de febrero. Tanto EE.UU. como Irán defienden que tienen el estrecho bajo su control y la realidad es que, desde el comienzo de la guerra, el tráfico de barcos ha quedado ahogado: primero por los ataques iraníes a cualquier barco que tratara de atravesarlo, después por el bloqueo naval de EE.UU. a Irán.Las declaraciones de Trump llegaban después de que el portavoz del ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, anunciara ese entendimiento con Omán para la creación de un «mapa de rutas marítimas para tránsito» en Ormuz.Es algo que los dos países llevan semanas negociando y que todavía no ha sido formalizado con una declaración conjunta ni con el anuncio de los detalles sobre cómo se materializará ese acuerdo. La idea central es que los barcos entrarán en el golfo Pérsico a través de la ruta norte -en las inmediaciones de la costa de Irán- y saldrán por la ruta sur, en la orilla cercana a Omán.Baghaei aseguró que las negociaciones han sido difíciles por las interferencias de EE.UU. y de Israel y que ambos países prosiguen con «negociaciones intensas» para finalizar el acuerdo.La respuesta amenazadora de Trump ocurría en el mismo día en el que expiraba el plazo de 60 días que EE.UU. e Irán se dieron para llegar a un acuerdo después de firmar el pasado junio un memorándum de entendimiento de 14 puntos como base para la negociación.Ese acuerdo preliminar incluía beneficios importantes para Irán -alivio de sanciones, desbloqueo de fondos congelados-, prolongaba el alto el fuego y reabría de inmediato Ormuz, cuyo cierre ha sacudido la economía mundial. También la de EE.UU., con precios muy altos para la gasolina, un asunto de mucha sensibilidad política para Trump: la economía es el principal motor del voto y el presidente de EE.UU. y sus aliados republicanos se juegan en noviembre sus mayorías en el Congreso en las elecciones legislativas.Sin acuerdo-marcoPero el acuerdo-marco saltó por los aires a los pocos días, con Ormuz en el centro de las tensiones: Irán consideraba que el acuerdo le daba control del Estrecho, trató de ejercerlo, regresaron los ataques mutuos y ya el 7 de julio Trump consideró roto el memorándum.En lo único en lo que EE.UU. e Irán están de acuerdo a estas alturas es que ese memorándum es papel mojado. En esa misma entrevista, Trump exigió a los iraníes «que muestren la bandera blanca de la rendición».«Son buenos jugadores de póker, pero están muriendo», añadió el presidente de EE.UU. Quizá para entonces ya había tenido conocimiento de los mensajes que fuentes gubernamentales de Irán transmitían a la agencia Reuters: que ya no van a estar a la defensiva, que el bloqueo en las negociaciones les lleva a ir a por una «ofensiva completa» a partir de ahora y que la única forma de evitarlo es que EE.UU. «cumpla con todas las provisiones» del acuerdo alcanzado en junio.«Las entidades iraníes deben estar preparadas para una escalada», aseguraban esas fuentes, pese a que el ejército iraní está diezmado por los bombardeos masivos estadounidenses e israelíes de las primeras semanas de la guerra.La finalización de ese plazo de sesenta días -que ambos países podían haber acordado extender, aunque estaba claro que no tenía sentido- evidenció que la guerra de Irán se cuela en la campaña electoral en EE.UU., en un momento en el que la gestión del conflicto por parte del presidente es muy impopular. Trump, sin embargo, defendió en la entrevista que las elecciones legislativas «no afectan para nada mi forma de pensar».Al mismo tiempo, el presidente de EE.UU. mantiene abierta la puerta a la negociación: aseguró que hay abiertos «canales informales» con figuras de la Guardia Revolucionaria Islámica. Irán aseguró este lunes que ha llegado a un «entendimiento» con Omán para establecer una ruta marítima en el estrecho de Ormuz y Donald Trump ha reaccionado con furia a la posibilidad de ese acuerdo. «Si Omán se entromete, los haremos mierda a bombas», dijo el presidente de EE.UU. en una entrevista con Fox News.Irán, por el norte, y Omán, por el sur, comparten las orillas de Ormuz, un paso marítimo clave para el comercio energético global, por donde circula una quinta parte del petróleo y del gas mundiales. Y que se ha convertido en el gran protagonista del impasse en el que se encuentra la guerra de Irán, que Trump inició de forma conjunta con Israel a finales de febrero. Tanto EE.UU. como Irán defienden que tienen el estrecho bajo su control y la realidad es que, desde el comienzo de la guerra, el tráfico de barcos ha quedado ahogado: primero por los ataques iraníes a cualquier barco que tratara de atravesarlo, después por el bloqueo naval de EE.UU. a Irán.Las declaraciones de Trump llegaban después de que el portavoz del ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, anunciara ese entendimiento con Omán para la creación de un «mapa de rutas marítimas para tránsito» en Ormuz.Es algo que los dos países llevan semanas negociando y que todavía no ha sido formalizado con una declaración conjunta ni con el anuncio de los detalles sobre cómo se materializará ese acuerdo. La idea central es que los barcos entrarán en el golfo Pérsico a través de la ruta norte -en las inmediaciones de la costa de Irán- y saldrán por la ruta sur, en la orilla cercana a Omán.Baghaei aseguró que las negociaciones han sido difíciles por las interferencias de EE.UU. y de Israel y que ambos países prosiguen con «negociaciones intensas» para finalizar el acuerdo.La respuesta amenazadora de Trump ocurría en el mismo día en el que expiraba el plazo de 60 días que EE.UU. e Irán se dieron para llegar a un acuerdo después de firmar el pasado junio un memorándum de entendimiento de 14 puntos como base para la negociación.Ese acuerdo preliminar incluía beneficios importantes para Irán -alivio de sanciones, desbloqueo de fondos congelados-, prolongaba el alto el fuego y reabría de inmediato Ormuz, cuyo cierre ha sacudido la economía mundial. También la de EE.UU., con precios muy altos para la gasolina, un asunto de mucha sensibilidad política para Trump: la economía es el principal motor del voto y el presidente de EE.UU. y sus aliados republicanos se juegan en noviembre sus mayorías en el Congreso en las elecciones legislativas.Sin acuerdo-marcoPero el acuerdo-marco saltó por los aires a los pocos días, con Ormuz en el centro de las tensiones: Irán consideraba que el acuerdo le daba control del Estrecho, trató de ejercerlo, regresaron los ataques mutuos y ya el 7 de julio Trump consideró roto el memorándum.En lo único en lo que EE.UU. e Irán están de acuerdo a estas alturas es que ese memorándum es papel mojado. En esa misma entrevista, Trump exigió a los iraníes «que muestren la bandera blanca de la rendición».«Son buenos jugadores de póker, pero están muriendo», añadió el presidente de EE.UU. Quizá para entonces ya había tenido conocimiento de los mensajes que fuentes gubernamentales de Irán transmitían a la agencia Reuters: que ya no van a estar a la defensiva, que el bloqueo en las negociaciones les lleva a ir a por una «ofensiva completa» a partir de ahora y que la única forma de evitarlo es que EE.UU. «cumpla con todas las provisiones» del acuerdo alcanzado en junio.«Las entidades iraníes deben estar preparadas para una escalada», aseguraban esas fuentes, pese a que el ejército iraní está diezmado por los bombardeos masivos estadounidenses e israelíes de las primeras semanas de la guerra.La finalización de ese plazo de sesenta días -que ambos países podían haber acordado extender, aunque estaba claro que no tenía sentido- evidenció que la guerra de Irán se cuela en la campaña electoral en EE.UU., en un momento en el que la gestión del conflicto por parte del presidente es muy impopular. Trump, sin embargo, defendió en la entrevista que las elecciones legislativas «no afectan para nada mi forma de pensar».Al mismo tiempo, el presidente de EE.UU. mantiene abierta la puerta a la negociación: aseguró que hay abiertos «canales informales» con figuras de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado este lunes que Irán debería rendirse para poner fin a la guerra con EE.UU., y ha amenazado a Omán con bombardearlo «hasta dejarlos hechos polvo» si se interpone en sus planes sobre el estrecho de Ormuz.
«Deberían izar la bandera blanca de la rendición», ha asegurado Trump sobre Teherán a un periodista de Fox News durante una entrevista telefónica. Las negociaciones entre ambos países siguen estancadas tras las numerosas violaciones del memorando firmado entre Irán y EE.UU. el 17 de junio, que establecía 60 días de alto el fuego y cuyo plazo terminaba este lunes.
Este acuerdo provisional declaraba el «cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes», pero se desmoronó rápidamente: Trump afirmó que «se había acabado» el 7 de julio y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán declaró que quedaba «suspendido» una semana después.
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En virtud de ese memorando de entendimiento, Irán y EE.UU. se comprometieron a negociar un acuerdo definitivo —que abarcara cuestiones más amplias, como el futuro del programa nuclear iraní— en un plazo máximo de 60 días, prorrogable por mutuo acuerdo.
Por otra parte, Omán e Irán han mantenido conversaciones para intentar alcanzar un acuerdo que restablezca el tráfico marítimo comercial en el estrecho de Ormuz, por el que circulaba el 20% de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado antes de que comenzaran los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán a finales de febrero. «Si Omán se interpone, los bombardearemos hasta dejarlos hechos polvo», ha declarado Trump a Fox.
Las elecciones de medio mandato, en el horizonte
La disputa por el control del estrecho de Ormuz ha disparado los precios del combustible y ha ejercido presión sobre Trump para que ponga fin a una guerra que es impopular en su país de cara a las elecciones de mitad de legislatura de noviembre, que decidirán el control del Congreso de EE.UU.
Trump ha expresado a Fox News que las elecciones de mitad de legislatura no estaban influyendo en su estrategia respecto a Irán. «Las elecciones de mitad de legislatura no tienen nada que ver con mi forma de pensar», afirmó.
Este lunes por la mañana, Trump ha publicado en su plataforma Truth Social: «El objetivo número uno es, y siempre será, que Irán no pueda tener, de ninguna manera, forma o modo, un arma nuclear», repitiendo así uno de sus argumentos para justificar la guerra.
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