Netanyahu pelea por mantener unido a su bloque antes de las elecciones

Israel entra en un momento electoral clave ya que en una semana concluye el plazo para la presentación de listas para las elecciones del 27 de octubre. Los partidos intensifican los contactos para cerrar coaliciones y presentarse en una lista conjunta porque la ley electoral obliga a obtener un cuatro por ciento de los votos para entrar en la cámara, una barrera imposible de superar en solitario para algunas formaciones. Serán las primeras elecciones posteriores al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y se presentan como un choque entre partidarios y detractores de Benjamín Netanyahu, a punto de cumplir 20 años como máximo dirigente del Estado judío a lo largo de su trayectoria política. Las encuestas más recientes presentan un escenario complicado para el actual primer ministro, que se vería superado en intención de voto por el ex general Gadi Eisenkot, al frente del recién creado Yashar (recto). Para formar gobierno en Israel es necesario formar alianzas para llegar a los 61 asientos en el parlamento. En estos momentos el bloque leal a Netanyahu está lejos de estas cifras, según los sondeos, y el líder del Likud trabaja para que socios de gobierno como Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, y Bezalel Smotrich, responsable de Economía, acudan en coalición a los comicios. Ben Gvir, responsable de liderar la ley de la pena de muerte para palestinos, consolida su posición como líder radical de la extrema derecha, pero el partido de Smotrich, responsable de la expansión sin freno de las colonias durante la presente legislatura, pierde fuerza y corre peligro de no superar el cuatro por ciento necesario.Netanyahu pidió públicamente a Ben Gvir que «no hagas caer a la derecha» porque, según las encuestas, «Smotrich está al borde del umbral electoral. Si no te unes a él, tendremos un Gobierno de izquierdas de Eisenkot con Yair Golan y los partidos árabes». El líder del Likud piensa que una lista conjunta de los radicales evitaría desperdiciar votos y reforzaría su bloque, el problema es la mala relación personal entre los dos ministros ultras. El bloque anti Netanyahu engloba a un amplio espectro de partidos, algunos tan radicales o más que los aliados ultranacionalistas del primer ministro como el que lidera el ex responsable de Exteriores, Avigdor Lieberman. El punto de unión de estas formaciones es el deseo de ver a Netanyahu fuera del poder, pero formar una coalición final no será tarea sencilla. Eisenkot es el candidato más relevante, pero aquí también se encuentran otros dos ex generales como Benny Gantz (Azul y Blanco) y Yair Golan (Partido Demócrata) y la coalición Juntos, liderada por Yair Lapid y Naftali Bennet, que en 2021 ya lograron apartar a Netanyahu del puesto durante un año. Las formaciones árabes se incluyen en el bloque contrario al primer ministro y la novedad en la campaña fue la inclusión de Yoav Segalovitz, ex alto cargo policial, diputado y ex viceministro, en la lista de los islamistas de Raam. Aunque el partido árabe más importante, Hadash, incluye desde hace años a un diputado judío, es la primera vez que ocurre esta situación en la formación islamista moderada que lidera Mansour Abbas, un partido cuyo apoyo fue clave para apartar del poder a Netanyahu hace cinco años.Del 7 de octubre a los palestinosUno de los temas de discusión entre los líderes políticos es el 7 de octubre. Netanyahu, que tres años después sigue bloqueando la creación de una comisión de investigación, elude su responsabilidad y su última afirmación fue que, si lo hubieran despertado a las 4 o 5 de la mañana de ese sábado negro, habría tomado decisiones que podrían haber evitado la invasión de Hamás. ¿Por qué no lo despertaron? Porque, sugiere el líder del Likud, los jefes de seguridad sabían que los obligaría a actuar y no querían eso. La primera dama, Sara Netanyahu, entró en los debates de lleno y en una entrevista en el Canal14 insinuó, sin aportar pruebas, que Yair Golan tenía conocimiento previo del ataque lanzado por los islamistas. El entonces número dos del Ejército y actual líder del Partido Demócrata advirtió a la esposa de Netanyahu que, si no retira sus comentarios y se disculpa presentará una demanda por daños y perjuicios de 2,5 millones de séqueles (800.000 euros al cambio).A medida que avanza la campaña se endurecen también las medidas contra los palestinos en Gaza y Cisjordania, estrategia habitual porque históricamente la mano dura ha servido para ganar votos. En la carrera hacia el 27 de octubre se han multiplicaron los puestos avanzados ilegales (el embrión del que luego surgen las colonias), se intensifican las demoliciones y los desalojos en Cisjordania y Jerusalén Este, y el número de muertos en Gaza vuelve a ampliarse más allá del marco más limitado de los «asesinatos selectivos» a pesar del «alto el fuego» acordado en octubre por las dos partes con la mediación de Estados Unidos. Ninguno de los partidos con opciones de liderar Israel respeta la solución de los dos Estados. Israel entra en un momento electoral clave ya que en una semana concluye el plazo para la presentación de listas para las elecciones del 27 de octubre. Los partidos intensifican los contactos para cerrar coaliciones y presentarse en una lista conjunta porque la ley electoral obliga a obtener un cuatro por ciento de los votos para entrar en la cámara, una barrera imposible de superar en solitario para algunas formaciones. Serán las primeras elecciones posteriores al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y se presentan como un choque entre partidarios y detractores de Benjamín Netanyahu, a punto de cumplir 20 años como máximo dirigente del Estado judío a lo largo de su trayectoria política. Las encuestas más recientes presentan un escenario complicado para el actual primer ministro, que se vería superado en intención de voto por el ex general Gadi Eisenkot, al frente del recién creado Yashar (recto). Para formar gobierno en Israel es necesario formar alianzas para llegar a los 61 asientos en el parlamento. En estos momentos el bloque leal a Netanyahu está lejos de estas cifras, según los sondeos, y el líder del Likud trabaja para que socios de gobierno como Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, y Bezalel Smotrich, responsable de Economía, acudan en coalición a los comicios. Ben Gvir, responsable de liderar la ley de la pena de muerte para palestinos, consolida su posición como líder radical de la extrema derecha, pero el partido de Smotrich, responsable de la expansión sin freno de las colonias durante la presente legislatura, pierde fuerza y corre peligro de no superar el cuatro por ciento necesario.Netanyahu pidió públicamente a Ben Gvir que «no hagas caer a la derecha» porque, según las encuestas, «Smotrich está al borde del umbral electoral. Si no te unes a él, tendremos un Gobierno de izquierdas de Eisenkot con Yair Golan y los partidos árabes». El líder del Likud piensa que una lista conjunta de los radicales evitaría desperdiciar votos y reforzaría su bloque, el problema es la mala relación personal entre los dos ministros ultras. El bloque anti Netanyahu engloba a un amplio espectro de partidos, algunos tan radicales o más que los aliados ultranacionalistas del primer ministro como el que lidera el ex responsable de Exteriores, Avigdor Lieberman. El punto de unión de estas formaciones es el deseo de ver a Netanyahu fuera del poder, pero formar una coalición final no será tarea sencilla. Eisenkot es el candidato más relevante, pero aquí también se encuentran otros dos ex generales como Benny Gantz (Azul y Blanco) y Yair Golan (Partido Demócrata) y la coalición Juntos, liderada por Yair Lapid y Naftali Bennet, que en 2021 ya lograron apartar a Netanyahu del puesto durante un año. Las formaciones árabes se incluyen en el bloque contrario al primer ministro y la novedad en la campaña fue la inclusión de Yoav Segalovitz, ex alto cargo policial, diputado y ex viceministro, en la lista de los islamistas de Raam. Aunque el partido árabe más importante, Hadash, incluye desde hace años a un diputado judío, es la primera vez que ocurre esta situación en la formación islamista moderada que lidera Mansour Abbas, un partido cuyo apoyo fue clave para apartar del poder a Netanyahu hace cinco años.Del 7 de octubre a los palestinosUno de los temas de discusión entre los líderes políticos es el 7 de octubre. Netanyahu, que tres años después sigue bloqueando la creación de una comisión de investigación, elude su responsabilidad y su última afirmación fue que, si lo hubieran despertado a las 4 o 5 de la mañana de ese sábado negro, habría tomado decisiones que podrían haber evitado la invasión de Hamás. ¿Por qué no lo despertaron? Porque, sugiere el líder del Likud, los jefes de seguridad sabían que los obligaría a actuar y no querían eso. La primera dama, Sara Netanyahu, entró en los debates de lleno y en una entrevista en el Canal14 insinuó, sin aportar pruebas, que Yair Golan tenía conocimiento previo del ataque lanzado por los islamistas. El entonces número dos del Ejército y actual líder del Partido Demócrata advirtió a la esposa de Netanyahu que, si no retira sus comentarios y se disculpa presentará una demanda por daños y perjuicios de 2,5 millones de séqueles (800.000 euros al cambio).A medida que avanza la campaña se endurecen también las medidas contra los palestinos en Gaza y Cisjordania, estrategia habitual porque históricamente la mano dura ha servido para ganar votos. En la carrera hacia el 27 de octubre se han multiplicaron los puestos avanzados ilegales (el embrión del que luego surgen las colonias), se intensifican las demoliciones y los desalojos en Cisjordania y Jerusalén Este, y el número de muertos en Gaza vuelve a ampliarse más allá del marco más limitado de los «asesinatos selectivos» a pesar del «alto el fuego» acordado en octubre por las dos partes con la mediación de Estados Unidos. Ninguno de los partidos con opciones de liderar Israel respeta la solución de los dos Estados.  

Israel entra en un momento electoral clave ya que en una semana concluye el plazo para la presentación de listas para las elecciones del 27 de octubre. Los partidos intensifican los contactos para cerrar coaliciones y presentarse en una lista conjunta porque la ley … electoral obliga a obtener un cuatro por ciento de los votos para entrar en la cámara, una barrera imposible de superar en solitario para algunas formaciones.

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