El skyline de Madrid ha cambiado parcialmente de manos después de que uno de sus emblemas, el edificio Teléfonica, haya engrosado la lista de propiedades inmobiliarias de Tomás Olivo: un empresario tan silencioso como efectivo en las operaciones inmobiliarias que han forjado su patrimonio. El magnate acaba de cerrar la compra de Gran Vía 28, la histórica sede social de la compañía de telecomunicaciones, en una operación valorada en 200 millones de euros, según fuentes del mercado. El cambio de propiedad no es solo una transacción del ‘reatil’ más. Es una muestra de poder en un contexto marcado por las grandes adquisiciones de edificios realizadas por Olivo durante toda su vida. Transacciones en las que ha conseguido forjar uno de los grandes patrimonios de España. Este símbolo de poder lo ostenta en las 15 plantas que Telefónica corona en la gran arteria de la capital madrileña, fruto del interés empresarial por las adquisiciones inmobiliarias representadas en esta compraventa.Quien ahora posee ese edificio por delante del cual pasan miles de personas -ciudadanos y sobre todo turistas- cada día es uno de los hombres más ricos de España. Tomás Olivo ocupa la sexta posición en el ranking de las grandes fortunas de España, actualizado cada año por Forbes . Se le estima un patrimonio de unos 4.600 millones de euros. En un solo ejercicio había multiplicado esa fortuna, al tener registrados unos 2.700 millones en la anterior clasificación. Era la muestra del extraordinario momento financiero que atraviesa su holding inmobiliario.Joyas de la coronaDe origen murciano, Olivo se ha dedicado a poner sus inversiones en auténticas joyas de la corona inmobiliaria por toda España. Siempre bajo la premisa de encontrar la mejor rentabilidad en cada una de esas adquisiciones. Y lo ha ido logrando al perpetrar un auténtico puzzle de propiedades entre las que se encuentran grandes centros comerciales, parques logísticos o edificios emblemáticos como el que constituye la histórica sede de la operadora de telecomunicaciones.Olivo materializa sus operaciones a través de General de Galerías Comerciales (GGC) , una cotizada en BME Growth y propietaria de algunos de los complejos comerciales más rentables, como Nevada Shopping en Granada, La Cañada en Marbella o Serrallo Plaza. Además, es propietario de Unicaja, al ostentar directamente una participación de al menos el 5,1% en el accionariado de la entidad financiera, según los datos actualizados de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).Ladrillo y banca para un perfil netamente discreto . Como el de otros muchos empresarios españoles que se encuentran muy alejados del foco mediático. Sus apariciones públicas se cuentan a base de talonario con el que va haciéndose con grandes propiedades. Pero nunca ha ido más allá. Pocas imágenes. Pocas apariciones. Y muchas negociaciones discretas para conseguir sus objetivos. El último, hacerse con el 28 de la Gran Vía de Madrid, mucho más que un simple edificio. Una ostentación de poder en su conglomerado empresarial. Y lo hace tras imponerse a algunos de los mayores inversores internacionales como habrían sido Bain Capital, Generali, Grupo Romero, Prime Investors Capital o Grupo Drago, entre otros. A Tomás Olivo le gusta moverse en las dificultades. Porque el edificio de Telefónica goza del máximo nivel de protección patrimonial de Madrid, lo que obliga a conservar intacta su esencia arquitectónica. Además, las restricciones urbanísticas impuestas por el Ayuntamiento dificultan cualquier transformación relevante del inmueble.Esa excepcionalidad es la que ha conseguido forjar su compra frente al resto de posibles candidatos. Cualquier cambio de uso necesita de la autorización municipal. La paciencia es la que ha conseguido ponerle como ganador siempre con la visión del largo plazo, una de las características que premian a los empresarios que saben moverse en el mercado inmobiliario. El skyline de Madrid ha cambiado parcialmente de manos después de que uno de sus emblemas, el edificio Teléfonica, haya engrosado la lista de propiedades inmobiliarias de Tomás Olivo: un empresario tan silencioso como efectivo en las operaciones inmobiliarias que han forjado su patrimonio. El magnate acaba de cerrar la compra de Gran Vía 28, la histórica sede social de la compañía de telecomunicaciones, en una operación valorada en 200 millones de euros, según fuentes del mercado. El cambio de propiedad no es solo una transacción del ‘reatil’ más. Es una muestra de poder en un contexto marcado por las grandes adquisiciones de edificios realizadas por Olivo durante toda su vida. Transacciones en las que ha conseguido forjar uno de los grandes patrimonios de España. Este símbolo de poder lo ostenta en las 15 plantas que Telefónica corona en la gran arteria de la capital madrileña, fruto del interés empresarial por las adquisiciones inmobiliarias representadas en esta compraventa.Quien ahora posee ese edificio por delante del cual pasan miles de personas -ciudadanos y sobre todo turistas- cada día es uno de los hombres más ricos de España. Tomás Olivo ocupa la sexta posición en el ranking de las grandes fortunas de España, actualizado cada año por Forbes . Se le estima un patrimonio de unos 4.600 millones de euros. En un solo ejercicio había multiplicado esa fortuna, al tener registrados unos 2.700 millones en la anterior clasificación. Era la muestra del extraordinario momento financiero que atraviesa su holding inmobiliario.Joyas de la coronaDe origen murciano, Olivo se ha dedicado a poner sus inversiones en auténticas joyas de la corona inmobiliaria por toda España. Siempre bajo la premisa de encontrar la mejor rentabilidad en cada una de esas adquisiciones. Y lo ha ido logrando al perpetrar un auténtico puzzle de propiedades entre las que se encuentran grandes centros comerciales, parques logísticos o edificios emblemáticos como el que constituye la histórica sede de la operadora de telecomunicaciones.Olivo materializa sus operaciones a través de General de Galerías Comerciales (GGC) , una cotizada en BME Growth y propietaria de algunos de los complejos comerciales más rentables, como Nevada Shopping en Granada, La Cañada en Marbella o Serrallo Plaza. Además, es propietario de Unicaja, al ostentar directamente una participación de al menos el 5,1% en el accionariado de la entidad financiera, según los datos actualizados de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).Ladrillo y banca para un perfil netamente discreto . Como el de otros muchos empresarios españoles que se encuentran muy alejados del foco mediático. Sus apariciones públicas se cuentan a base de talonario con el que va haciéndose con grandes propiedades. Pero nunca ha ido más allá. Pocas imágenes. Pocas apariciones. Y muchas negociaciones discretas para conseguir sus objetivos. El último, hacerse con el 28 de la Gran Vía de Madrid, mucho más que un simple edificio. Una ostentación de poder en su conglomerado empresarial. Y lo hace tras imponerse a algunos de los mayores inversores internacionales como habrían sido Bain Capital, Generali, Grupo Romero, Prime Investors Capital o Grupo Drago, entre otros. A Tomás Olivo le gusta moverse en las dificultades. Porque el edificio de Telefónica goza del máximo nivel de protección patrimonial de Madrid, lo que obliga a conservar intacta su esencia arquitectónica. Además, las restricciones urbanísticas impuestas por el Ayuntamiento dificultan cualquier transformación relevante del inmueble.Esa excepcionalidad es la que ha conseguido forjar su compra frente al resto de posibles candidatos. Cualquier cambio de uso necesita de la autorización municipal. La paciencia es la que ha conseguido ponerle como ganador siempre con la visión del largo plazo, una de las características que premian a los empresarios que saben moverse en el mercado inmobiliario.
El skyline de Madrid ha cambiado parcialmente de manos después de que uno de sus emblemas, el edificio Teléfonica, haya engrosado la lista de propiedades inmobiliarias de Tomás Olivo: un empresario tan silencioso como efectivo en las operaciones inmobiliarias que han forjado su patrimonio. … El magnate acaba de cerrar la compra de Gran Vía 28, la histórica sede social de la compañía de telecomunicaciones, en una operación valorada en 200 millones de euros, según fuentes del mercado.
El cambio de propiedad no es solo una transacción del ‘reatil’ más. Es una muestra de poder en un contexto marcado por las grandes adquisiciones de edificios realizadas por Olivo durante toda su vida. Transacciones en las que ha conseguido forjar uno de los grandes patrimonios de España. Este símbolo de poder lo ostenta en las 15 plantas que Telefónica corona en la gran arteria de la capital madrileña, fruto del interés empresarial por las adquisiciones inmobiliarias representadas en esta compraventa.
Quien ahora posee ese edificio por delante del cual pasan miles de personas -ciudadanos y sobre todo turistas- cada día es uno de los hombres más ricos de España. Tomás Olivo ocupa la sexta posición en el ranking de las grandes fortunas de España, actualizado cada año por Forbes. Se le estima un patrimonio de unos 4.600 millones de euros. En un solo ejercicio había multiplicado esa fortuna, al tener registrados unos 2.700 millones en la anterior clasificación. Era la muestra del extraordinario momento financiero que atraviesa su holding inmobiliario.
Joyas de la corona
De origen murciano, Olivo se ha dedicado a poner sus inversiones en auténticas joyas de la corona inmobiliaria por toda España. Siempre bajo la premisa de encontrar la mejor rentabilidad en cada una de esas adquisiciones. Y lo ha ido logrando al perpetrar un auténtico puzzle de propiedades entre las que se encuentran grandes centros comerciales, parques logísticos o edificios emblemáticos como el que constituye la histórica sede de la operadora de telecomunicaciones.
Olivo materializa sus operaciones a través de General de Galerías Comerciales (GGC), una cotizada en BME Growth y propietaria de algunos de los complejos comerciales más rentables, como Nevada Shopping en Granada, La Cañada en Marbella o Serrallo Plaza. Además, es propietario de Unicaja, al ostentar directamente una participación de al menos el 5,1% en el accionariado de la entidad financiera, según los datos actualizados de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Ladrillo y banca para un perfil netamente discreto. Como el de otros muchos empresarios españoles que se encuentran muy alejados del foco mediático. Sus apariciones públicas se cuentan a base de talonario con el que va haciéndose con grandes propiedades. Pero nunca ha ido más allá. Pocas imágenes. Pocas apariciones. Y muchas negociaciones discretas para conseguir sus objetivos. El último, hacerse con el 28 de la Gran Vía de Madrid, mucho más que un simple edificio. Una ostentación de poder en su conglomerado empresarial.
Y lo hace tras imponerse a algunos de los mayores inversores internacionales como habrían sido Bain Capital, Generali, Grupo Romero, Prime Investors Capital o Grupo Drago, entre otros. A Tomás Olivo le gusta moverse en las dificultades. Porque el edificio de Telefónica goza del máximo nivel de protección patrimonial de Madrid, lo que obliga a conservar intacta su esencia arquitectónica. Además, las restricciones urbanísticas impuestas por el Ayuntamiento dificultan cualquier transformación relevante del inmueble.
Esa excepcionalidad es la que ha conseguido forjar su compra frente al resto de posibles candidatos. Cualquier cambio de uso necesita de la autorización municipal. La paciencia es la que ha conseguido ponerle como ganador siempre con la visión del largo plazo, una de las características que premian a los empresarios que saben moverse en el mercado inmobiliario.
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