La factura de la luz en verano suele estar engordada por el uso intensivo de aparatos de refrigeración como el aire acondicionado , además del uso habitual de determinados electrodomésticos.Por lo general, al revisar el recibo la mayoría de los consumidores se fija en la energía consumida o en el precio por kilovatio la hora en el caso de las tarifas del mercado regulado. Sin embargo, hay otros factores que pueden condicionar el precio final como la potencia contratada o los servicios adicionales.Pero hay otros costes invisibles que no dependen del consumidor. Es el caso del coste de los servicios de operación, que ha alcanzado los 3.160 millones de euros en los siete primeros meses del año, es decir, un 36% más que en 2025, según el último informe del del Observatorio del coste de los servicios de operación del que forman parte las grandes eléctricas, las comercializacioras independientes, AEGE o la CEOE.Mantener el equilibrio tiene un precioComo destaca el documento, se trata de un «sobrecoste invisible que dispara la factura eléctrica». En la segunda quincena de julio, los consumidores han asumido un sobrecoste adicional de 17,57 €/MWh derivado de esos servicios de operación. Desde el inicio del año, el sobrecoste promedia 22,09 euros/MWh.En esencia, a esos servicios también se les concoce como ‘servicios de ajuste’ y son los mecanismos que ayudan a equilibrar el sistema. Es decir, como la electricidad no puede almacenarse en grandes cantidades se debe regular de manera constante para alcanzar el equilibrio entre la energía que se necesita y la que se produce.Se trata de un cargo regulado que se realiza en función de las necesidades del sistema eléctrico y se aplica de forma automática a los kilovatios que se consumen.Según el informe, en térmianos prácticos, supone que « uno de cada siete euros pagados por la electricidad se corresponden a servicios de operación». Esto supone un 6% para un consumidor doméstico , un 9% para una pyme y un 15% para un electrointensivo de media.Uno de cada siete euros pagados por la electricidad se corresponden a servicios de operación y suponen un 6% de media en el caso de la factura domésticaAterrizando el dato para una factura frecuente de verano de 77,84 euros y siguiendo la misma regla, destinar un euro de cada siete a costes de producción supone exactamente 11,12 euros, lo que representa un 14,29% del total del recibo.Una factura al alzaEl documento detalla que en los últimos meses esos costes han experimentando un «incremento significativo, trasladándose directamente a la factura eléctrica de los consumidores y alcanzando en numerosos periodos niveles superiores al propio precio de la energía». Ese incremento, señalan, se ha visto agravado por las medidas extraordinarias tomadas tras el apagón del 28 de abril de 2025: «Se traduce en una señal de precios distorsionada, que encarece el suministro eléctrico y reduce la competitividad de la economía».A estos sobrecostes se suman otros factores como el regreso del IVA de la luz al 21% y del Impuesto Especial sobre la Electricidad al 5,11% desde el pasado 1 de junio , lo que se ha traducido en una subida de unos ocho euros en la factura. La factura de la luz en verano suele estar engordada por el uso intensivo de aparatos de refrigeración como el aire acondicionado , además del uso habitual de determinados electrodomésticos.Por lo general, al revisar el recibo la mayoría de los consumidores se fija en la energía consumida o en el precio por kilovatio la hora en el caso de las tarifas del mercado regulado. Sin embargo, hay otros factores que pueden condicionar el precio final como la potencia contratada o los servicios adicionales.Pero hay otros costes invisibles que no dependen del consumidor. Es el caso del coste de los servicios de operación, que ha alcanzado los 3.160 millones de euros en los siete primeros meses del año, es decir, un 36% más que en 2025, según el último informe del del Observatorio del coste de los servicios de operación del que forman parte las grandes eléctricas, las comercializacioras independientes, AEGE o la CEOE.Mantener el equilibrio tiene un precioComo destaca el documento, se trata de un «sobrecoste invisible que dispara la factura eléctrica». En la segunda quincena de julio, los consumidores han asumido un sobrecoste adicional de 17,57 €/MWh derivado de esos servicios de operación. Desde el inicio del año, el sobrecoste promedia 22,09 euros/MWh.En esencia, a esos servicios también se les concoce como ‘servicios de ajuste’ y son los mecanismos que ayudan a equilibrar el sistema. Es decir, como la electricidad no puede almacenarse en grandes cantidades se debe regular de manera constante para alcanzar el equilibrio entre la energía que se necesita y la que se produce.Se trata de un cargo regulado que se realiza en función de las necesidades del sistema eléctrico y se aplica de forma automática a los kilovatios que se consumen.Según el informe, en térmianos prácticos, supone que « uno de cada siete euros pagados por la electricidad se corresponden a servicios de operación». Esto supone un 6% para un consumidor doméstico , un 9% para una pyme y un 15% para un electrointensivo de media.Uno de cada siete euros pagados por la electricidad se corresponden a servicios de operación y suponen un 6% de media en el caso de la factura domésticaAterrizando el dato para una factura frecuente de verano de 77,84 euros y siguiendo la misma regla, destinar un euro de cada siete a costes de producción supone exactamente 11,12 euros, lo que representa un 14,29% del total del recibo.Una factura al alzaEl documento detalla que en los últimos meses esos costes han experimentando un «incremento significativo, trasladándose directamente a la factura eléctrica de los consumidores y alcanzando en numerosos periodos niveles superiores al propio precio de la energía». Ese incremento, señalan, se ha visto agravado por las medidas extraordinarias tomadas tras el apagón del 28 de abril de 2025: «Se traduce en una señal de precios distorsionada, que encarece el suministro eléctrico y reduce la competitividad de la economía».A estos sobrecostes se suman otros factores como el regreso del IVA de la luz al 21% y del Impuesto Especial sobre la Electricidad al 5,11% desde el pasado 1 de junio , lo que se ha traducido en una subida de unos ocho euros en la factura.
La factura de la luz en verano suele estar engordada por el uso intensivo de aparatos de refrigeración como el aire acondicionado, además del uso habitual de determinados electrodomésticos.
Por lo general, al revisar el recibo la mayoría de los consumidores se fija … en la energía consumida o en el precio por kilovatio la hora en el caso de las tarifas del mercado regulado. Sin embargo, hay otros factores que pueden condicionar el precio final como la potencia contratada o los servicios adicionales.
Pero hay otros costes invisibles que no dependen del consumidor. Es el caso del coste de los servicios de operación, que ha alcanzado los 3.160 millones de euros en los siete primeros meses del año, es decir, un 36% más que en 2025, según el último informe del del Observatorio del coste de los servicios de operación del que forman parte las grandes eléctricas, las comercializacioras independientes, AEGE o la CEOE.
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Mantener el equilibrio tiene un precio
Como destaca el documento, se trata de un «sobrecoste invisible que dispara la factura eléctrica». En la segunda quincena de julio, los consumidores han asumido un sobrecoste adicional de 17,57 €/MWh derivado de esos servicios de operación. Desde el inicio del año, el sobrecoste promedia 22,09 euros/MWh.
En esencia, a esos servicios también se les concoce como ‘servicios de ajuste’ y son los mecanismos que ayudan a equilibrar el sistema. Es decir, como la electricidad no puede almacenarse en grandes cantidades se debe regular de manera constante para alcanzar el equilibrio entre la energía que se necesita y la que se produce.
Se trata de un cargo regulado que se realiza en función de las necesidades del sistema eléctrico y se aplica de forma automática a los kilovatios que se consumen.
Según el informe, en térmianos prácticos, supone que «uno de cada siete euros pagados por la electricidad se corresponden a servicios de operación». Esto supone un 6% para un consumidor doméstico, un 9% para una pyme y un 15% para un electrointensivo de media.
Uno de cada siete euros
pagados por la electricidad se corresponden a servicios de operación y suponen un 6% de media en el caso de la factura doméstica
Aterrizando el dato para una factura frecuente de verano de 77,84 euros y siguiendo la misma regla, destinar un euro de cada siete a costes de producción supone exactamente 11,12 euros, lo que representa un 14,29% del total del recibo.
Una factura al alza
El documento detalla que en los últimos meses esos costes han experimentando un «incremento significativo, trasladándose directamente a la factura eléctrica de los consumidores y alcanzando en numerosos periodos niveles superiores al propio precio de la energía». Ese incremento, señalan, se ha visto agravado por las medidas extraordinarias tomadas tras el apagón del 28 de abril de 2025: «Se traduce en una señal de precios distorsionada, que encarece el suministro eléctrico y reduce la competitividad de la economía».
A estos sobrecostes se suman otros factores como el regreso del IVA de la luz al 21% y del Impuesto Especial sobre la Electricidad al 5,11% desde el pasado 1 de junio, lo que se ha traducido en una subida de unos ocho euros en la factura.
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