Wembanyama ya es una estrella: mete a los Spurs en la final de la NBA

A Victor Wembanyama se le caían las lágrimas como a un niño, justo cuando se acababa de confirmar como estrella grande. Ocurrió el sábado por la noche, madrugada del domingo en España, en cuanto sonó la bocina final en el séptimo y último partido de la final de la Conferencia Oeste de la NBA. El joven prodigio francés acababa de ejecutar una proeza: liderar a un grupo de jóvenes descarados de San Antonio Spurs para doblegar a los grandes favoritos a colocarse el anillo, los Thunder de Oklahoma City. Wembanyama y sus Spurs se medirán a los Knicks de Nueva York en la final de la NBA , que arrancará el próximo miércoles.«Esto es como un sueño de la infancia que se hace realidad», dijo Wembanyama poco después, cuando levantaba el trofeo de ganador del Oeste y el de MVP de estas finales de conferencia. «Todavía tengo hambre de más, pero lo que siento es muy poderoso».Poderoso ha sido, sin duda, su desempeño durante todo este año, culminado con esta serie espectacular ante los Thunder, actuales campeones y con el liderazgo del mejor jugador de la liga, el canadiense Shai Gilgeous-Alexander.Noticia relacionada reportaje No No En el corazón del ‘training camp’ de Ilia Topuria Álvaro ColmeneroDurante la temporada regular, Wembanyama ha mostrado un dominio insultante bajo los dos aros, apoyado en sus 224 centímetros de altura , con unos brazos que parecen las aspas de un molino. Fue distinguido como Mejor Jugador Defensivo del año -si no se lesiona, es difícil que pueda haber alguien que se lo conteste en el futuro- y, pese al margen de mejora que tiene en ataque, estuvo entre los favoritos para el MVP.Pero ha sido en los ‘playoffs’ donde ha demostrado madera de estrella de verdad, capacidad para responder en los grandes escenarios. Era la primera vez que Wembanyama, de 22 años, aparecía en las rondas finales de la NBA. Lo mismo que algunos de sus compañeros, muy talentosos pero poco experimentados, como Stephon Castle (21 años), Dylan Harper (20) o Devin Vassell (25).Comandados por ‘Wemby’, el mote por el que se conoce al francés, los Spurs despacharon a los Portland Trail Blazers y a los Minnesota Timberwolves en las primeras rondas. Pero la prueba de fuego era esta final de conferencia contra los Thunder, un equipo hilvanado a la perfección, que tiene la experiencia de ganar pese a tener también mucho talento joven y que se colocó por delante en la serie, 3-2.Los Spurs lograron forzar el séptimo partido y, en el ambiente hostil de Oklahoma City, cerrar la remontada en un gran partido. ‘Wemby’ tuvo una buena actuación, con 22 puntos (máximo anotador de su equipo) y siete rebotes, pero fue un esfuerzo coral de los de San Antonio.Todo lo contrario que los de Oklahoma City. Gilgeous-Alexander, un jugador con un talento ofensivo inacabable, con un tiro de media distancia imparable, estuvo solo. En parte, por las lesiones de piezas clave de su equipo, como Jalen Williams y Ajay Mitchell. Pero, sobre todo, por la incomparecencia del que debería ser su gran escudero, Chel Holmgren.Este alero espigado, que podría ser la respuesta a Wembanyama, firmó un partido lamentable y estuvo desaparecido cuando su equipo se lo jugaba todo. En 32 minutos, solo tiró dos veces a canasta, acabó con cuatro puntos, no dio ninguna asistencia y con 216 centímetros de altura, se quedó en cuatro rebotes.Holmgren y Wembanyama han rivalizado desde las categorías inferiores de EE.UU. y Francia. Este partido ha acabado de definir que el francés es quien manda. Desde la derrota del equipo de Holmgren, hasta el mate en la cara que le endosó Wembanyama y que simbolizó su dominio.Rematar la faena en Nueva YorkAl contrario que Gilgeous-Alexander, Wembanyama sí tuvo la cooperación de su principal ayuda, Castle. Y también la aparición extraordinaria de actores secundarios como Julian Champagne, que encadenó triples para mantener a su equipo por delante cuando acechaban los Thunder y acabó, con 20 puntos, como segundo mayor anotador entre los suyos. Los secundarios de lujo de Oklahoma, como el inagotable Alex Caruso, no tuvieron el brillo de otras noches.Fue un partido de gran ritmo. Los Spurs se adelantaron pronto y llegaron a tener hasta 14 puntos de ventaja en la primera parte. Después las cosas se apretaron pero los de San Antonio siempre dieron la sensación de quererlo más. Sobre todo en la segunda parte, cuando su intensidad se notó en la cantidad de rebotes ofensivos que pescaron y que les permitieron mantener su ventaja hasta el final.Para rematar su sueño infantil, Wembanyama solo tiene delante ya a los Knicks, ganadores de la Conferencia Este. Sus caminos no han podido ser más diferentes. Los Knicks, una de las cenicientas de la NBA de las últimas décadas, han arrasado. Se impusieron por 4-0 tanto en la semifinal (contra los Sixers de Filadelfia), como en la final de conferencia (contra los Cavaliers de Cleveland).Los de Nueva York se han hartado de descansar y de preparar su retorno a las finales de la NBA después de una travesía por el desierto de décadas. La última vez que levantaron el trofeo fue en 1973. La última aparición en una final fue en 1999. La perdieron, precisamente, contra los Spurs. Aquella serie fue el nacimiento de la dinastía de San Antonio que lideró Tim Duncan. Está por ver si con ‘Wemby’ llega una segunda dinastía para los de Texas. A Victor Wembanyama se le caían las lágrimas como a un niño, justo cuando se acababa de confirmar como estrella grande. Ocurrió el sábado por la noche, madrugada del domingo en España, en cuanto sonó la bocina final en el séptimo y último partido de la final de la Conferencia Oeste de la NBA. El joven prodigio francés acababa de ejecutar una proeza: liderar a un grupo de jóvenes descarados de San Antonio Spurs para doblegar a los grandes favoritos a colocarse el anillo, los Thunder de Oklahoma City. Wembanyama y sus Spurs se medirán a los Knicks de Nueva York en la final de la NBA , que arrancará el próximo miércoles.«Esto es como un sueño de la infancia que se hace realidad», dijo Wembanyama poco después, cuando levantaba el trofeo de ganador del Oeste y el de MVP de estas finales de conferencia. «Todavía tengo hambre de más, pero lo que siento es muy poderoso».Poderoso ha sido, sin duda, su desempeño durante todo este año, culminado con esta serie espectacular ante los Thunder, actuales campeones y con el liderazgo del mejor jugador de la liga, el canadiense Shai Gilgeous-Alexander.Noticia relacionada reportaje No No En el corazón del ‘training camp’ de Ilia Topuria Álvaro ColmeneroDurante la temporada regular, Wembanyama ha mostrado un dominio insultante bajo los dos aros, apoyado en sus 224 centímetros de altura , con unos brazos que parecen las aspas de un molino. Fue distinguido como Mejor Jugador Defensivo del año -si no se lesiona, es difícil que pueda haber alguien que se lo conteste en el futuro- y, pese al margen de mejora que tiene en ataque, estuvo entre los favoritos para el MVP.Pero ha sido en los ‘playoffs’ donde ha demostrado madera de estrella de verdad, capacidad para responder en los grandes escenarios. Era la primera vez que Wembanyama, de 22 años, aparecía en las rondas finales de la NBA. Lo mismo que algunos de sus compañeros, muy talentosos pero poco experimentados, como Stephon Castle (21 años), Dylan Harper (20) o Devin Vassell (25).Comandados por ‘Wemby’, el mote por el que se conoce al francés, los Spurs despacharon a los Portland Trail Blazers y a los Minnesota Timberwolves en las primeras rondas. Pero la prueba de fuego era esta final de conferencia contra los Thunder, un equipo hilvanado a la perfección, que tiene la experiencia de ganar pese a tener también mucho talento joven y que se colocó por delante en la serie, 3-2.Los Spurs lograron forzar el séptimo partido y, en el ambiente hostil de Oklahoma City, cerrar la remontada en un gran partido. ‘Wemby’ tuvo una buena actuación, con 22 puntos (máximo anotador de su equipo) y siete rebotes, pero fue un esfuerzo coral de los de San Antonio.Todo lo contrario que los de Oklahoma City. Gilgeous-Alexander, un jugador con un talento ofensivo inacabable, con un tiro de media distancia imparable, estuvo solo. En parte, por las lesiones de piezas clave de su equipo, como Jalen Williams y Ajay Mitchell. Pero, sobre todo, por la incomparecencia del que debería ser su gran escudero, Chel Holmgren.Este alero espigado, que podría ser la respuesta a Wembanyama, firmó un partido lamentable y estuvo desaparecido cuando su equipo se lo jugaba todo. En 32 minutos, solo tiró dos veces a canasta, acabó con cuatro puntos, no dio ninguna asistencia y con 216 centímetros de altura, se quedó en cuatro rebotes.Holmgren y Wembanyama han rivalizado desde las categorías inferiores de EE.UU. y Francia. Este partido ha acabado de definir que el francés es quien manda. Desde la derrota del equipo de Holmgren, hasta el mate en la cara que le endosó Wembanyama y que simbolizó su dominio.Rematar la faena en Nueva YorkAl contrario que Gilgeous-Alexander, Wembanyama sí tuvo la cooperación de su principal ayuda, Castle. Y también la aparición extraordinaria de actores secundarios como Julian Champagne, que encadenó triples para mantener a su equipo por delante cuando acechaban los Thunder y acabó, con 20 puntos, como segundo mayor anotador entre los suyos. Los secundarios de lujo de Oklahoma, como el inagotable Alex Caruso, no tuvieron el brillo de otras noches.Fue un partido de gran ritmo. Los Spurs se adelantaron pronto y llegaron a tener hasta 14 puntos de ventaja en la primera parte. Después las cosas se apretaron pero los de San Antonio siempre dieron la sensación de quererlo más. Sobre todo en la segunda parte, cuando su intensidad se notó en la cantidad de rebotes ofensivos que pescaron y que les permitieron mantener su ventaja hasta el final.Para rematar su sueño infantil, Wembanyama solo tiene delante ya a los Knicks, ganadores de la Conferencia Este. Sus caminos no han podido ser más diferentes. Los Knicks, una de las cenicientas de la NBA de las últimas décadas, han arrasado. Se impusieron por 4-0 tanto en la semifinal (contra los Sixers de Filadelfia), como en la final de conferencia (contra los Cavaliers de Cleveland).Los de Nueva York se han hartado de descansar y de preparar su retorno a las finales de la NBA después de una travesía por el desierto de décadas. La última vez que levantaron el trofeo fue en 1973. La última aparición en una final fue en 1999. La perdieron, precisamente, contra los Spurs. Aquella serie fue el nacimiento de la dinastía de San Antonio que lideró Tim Duncan. Está por ver si con ‘Wemby’ llega una segunda dinastía para los de Texas.  

A Victor Wembanyama se le caían las lágrimas como a un niño, justo cuando se acababa de confirmar como estrella grande. Ocurrió el sábado por la noche, madrugada del domingo en España, en cuanto sonó la bocina final en el séptimo y último partido de … la final de la Conferencia Oeste de la NBA. El joven prodigio francés acababa de ejecutar una proeza: liderar a un grupo de jóvenes descarados de San Antonio Spurs para doblegar a los grandes favoritos a colocarse el anillo, los Thunder de Oklahoma City. Wembanyama y sus Spurs se medirán a los Knicks de Nueva York en la final de la NBA, que arrancará el próximo miércoles.

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