Casa de Outeiro: innovación e inversión privada para revitalizar el medio rural, crear empleo y recuperar patrimonio

Casa de Outeiro nace con la ambición de convertirse en un referente internacional de enoturismo y desarrollo rural. El proyecto integra una bodega contemporánea, un viñedo singular, un hotel boutique, espacios gastronómicos y de bienestar, y actuaciones de recuperación patrimonial, siempre con el objetivo de generar actividad económica y atraer talento al territorio. El proyecto se desarrolla en Quiroga, en el corazón de la Ribeira Sacra y del Geoparque Montañas do Courel. La iniciativa pretende demostrar que la innovación financiera y la inversión privada pueden convertirse en herramientas para revitalizar el medio rural, crear empleo y recuperar patrimonio. El complejo ha sido concebido por el estudio de Joaquín Torres, A-cero, con una filosofía de integración paisajística.-¿Cuándo y cómo nace el proyecto Casa de Outeiro?-Para nuestro estudio, A-cero, Casa de Outeiro nace cuando Juan Luis Vázquez se pone en contacto conmigo y me habla de un sueño: aparentemente, una casa en ruinas rodeada de un viñedo circular. Pero muy pronto entendí que aquello no era solo una rehabilitación, ni una bodega más, ni un hotel más. Era la idea de crear algo icónico en ese territorio.Hay proyectos que nacen de una oportunidad inmobiliaria y otros que nacen de un propósito. Este pertenece claramente al segundo grupo.Pero, sobre todo, lo que me llamó la atención fue la ambición de recuperar un patrimonio histórico para convertirlo en un motor económico, cultural y social capaz de transformar un territorio entero junto a una comunidad de inversores. Como arquitecto, eso es extraordinariamente atractivo. Y si es en mi querida Galicia, todavía más.-¿En qué consiste?-Es mucho más que una bodega. Es un proyecto donde convergen patrimonio, arquitectura contemporánea, viticultura, turismo de alto valor añadido, innovación tecnológica y una comunidad internacional de personas que comparten una misma visión.La arquitectura no es el fin; es la herramienta que conecta todos esos elementos. Se recupera una casa solariega del siglo XIV y se integra con una intervención contemporánea absolutamente respetuosa con el paisaje para crear un lugar único.Pero, sobre todo, se crea una comunidad con un propósito. Y creo que ahí está la verdadera innovación.Casa Outeiro es mucho más que una bodega, donde convergen patrimonio, arquitectura contemporánea, viticultura, turismo de alto valor añadido e innovación tecnológica-¿Quién o quiénes están detrás de él?-Existen dos empresarios con una visión muy clara, Juan Luis Vázquez y Noemí Álvarez, que llevan años construyendo este proyecto de territorio desde cero. Después hay un equipo y un Consejo Fundacional muy potente formado por especialistas en viticultura, ingeniería, financiación, tecnología, turismo y arquitectura, entre los que están personas como mis queridos Carlos Latre y Yolanda Marcos.Nuestro estudio, A-cero, participa aportando la parte arquitectónica y conceptual del proyecto, además de ser parte del grupo de socios.Lo interesante es que cada uno aporta desde su ámbito de conocimiento, pero todos trabajamos alrededor de una misma idea y propósito; esto lo han logrado los promotores. La capacidad de Juan Luis Vázquez para unir a las personas es tremenda.-¿Nace con el objetivo de hacer partícipes del proyecto a varios inversores privados?-Sí, pero creo que sería un error reducirlo únicamente a una inversión. Lo verdaderamente interesante es que permite que personas que comparten determinados valores puedan formar parte de un proyecto que, normalmente, estaría reservado a un único propietario.No hablamos únicamente de rentabilidad económica. Hablamos de pertenencia y legado. De formar parte de algo que permanecerá durante generaciones. Ese componente emocional es, probablemente, uno de los aspectos más innovadores del proyecto.Noticia relacionada No No Enoturismo Visita a dos bodegas clave para entender el Penedés, Mastinell y Celler Kripta Laura Pintos-¿A cuánto asciende la inversión para ponerlo en marcha?-La inversión prevista se acerca a los 5 millones de euros. Pero más importante que la cifra es cómo se estructura, ya que es la primera venta de acciones tokenizadas de una bodega en el mundo y estoy seguro de que será la primera empresa que lo haga con éxito en España.Y, además, no se trata solo de innovación financiera o de recuperar patrimonio; se está desarrollando un ecosistema completo que integra producción vitivinícola, hotel, gastronomía, espacios privados para la comunidad, arquitectura, paisaje y tecnología. Es una inversión pensada para crear valor durante décadas.-¿Qué objetivos se han marcado a corto, medio y largo plazo?-A corto plazo, conseguir el capital, consolidar Casa de Outeiro como uno de los proyectos más singulares dentro del panorama español e iniciar la obra.A medio plazo, convertirlo en una referencia internacional de cómo patrimonio, arquitectura, recuperación del territorio y comunidad pueden convivir dentro de un mismo proyecto.Y, a largo plazo —creo que aquí está la verdadera dimensión del proyecto—, Juan Luis Vázquez me ha hablado de que Casa de Outeiro no pretende ser un caso aislado, sino que debe ser un modelo replicable y transformador para los territorios. Viniendo de él, me lo creo.En este sentido, la idea es identificar otros territorios potenciales, recuperar un activo histórico similar, crear nuevas comunidades conectadas entre sí y generar un impacto positivo en el lugar. En definitiva, estaríamos hablando de una red de territorios e inversores unidos por una misma filosofía.El proyecto pretende ser un modelo replicable, en otros territorios, recuperando activos históricos similares para crear nuevas comunidades conectadas entre sí y generar un impacto positivo en el lugar-¿Qué tipo de clientes espera atraer?-Yo no hablaría de clientes. Hablaría de personas. Personas que valoran la autenticidad por encima del lujo convencional. Que entienden que el verdadero lujo hoy es disponer de tiempo, de experiencias irrepetibles y de lugares con identidad, como lo son el Geoparque Montañas do Courel y la Ribeira Sacra.También atraerá a amantes del vino, empresarios, familias, profesionales internacionales, artistas, deportistas y personas que buscan formar parte y disfrutar de proyectos con sentido en zonas que no están masificadas.En definitiva, personas que no buscan únicamente consumir un destino, sino contribuir a construirlo, a mejorarlo.«La buena arquitectura no consiste en diseñar edificios; consiste en crear lugares que mejoren la vida de las personas. Casa de Outeiro tiene precisamente esa ambición». Casa de Outeiro nace con la ambición de convertirse en un referente internacional de enoturismo y desarrollo rural. El proyecto integra una bodega contemporánea, un viñedo singular, un hotel boutique, espacios gastronómicos y de bienestar, y actuaciones de recuperación patrimonial, siempre con el objetivo de generar actividad económica y atraer talento al territorio. El proyecto se desarrolla en Quiroga, en el corazón de la Ribeira Sacra y del Geoparque Montañas do Courel. La iniciativa pretende demostrar que la innovación financiera y la inversión privada pueden convertirse en herramientas para revitalizar el medio rural, crear empleo y recuperar patrimonio. El complejo ha sido concebido por el estudio de Joaquín Torres, A-cero, con una filosofía de integración paisajística.-¿Cuándo y cómo nace el proyecto Casa de Outeiro?-Para nuestro estudio, A-cero, Casa de Outeiro nace cuando Juan Luis Vázquez se pone en contacto conmigo y me habla de un sueño: aparentemente, una casa en ruinas rodeada de un viñedo circular. Pero muy pronto entendí que aquello no era solo una rehabilitación, ni una bodega más, ni un hotel más. Era la idea de crear algo icónico en ese territorio.Hay proyectos que nacen de una oportunidad inmobiliaria y otros que nacen de un propósito. Este pertenece claramente al segundo grupo.Pero, sobre todo, lo que me llamó la atención fue la ambición de recuperar un patrimonio histórico para convertirlo en un motor económico, cultural y social capaz de transformar un territorio entero junto a una comunidad de inversores. Como arquitecto, eso es extraordinariamente atractivo. Y si es en mi querida Galicia, todavía más.-¿En qué consiste?-Es mucho más que una bodega. Es un proyecto donde convergen patrimonio, arquitectura contemporánea, viticultura, turismo de alto valor añadido, innovación tecnológica y una comunidad internacional de personas que comparten una misma visión.La arquitectura no es el fin; es la herramienta que conecta todos esos elementos. Se recupera una casa solariega del siglo XIV y se integra con una intervención contemporánea absolutamente respetuosa con el paisaje para crear un lugar único.Pero, sobre todo, se crea una comunidad con un propósito. Y creo que ahí está la verdadera innovación.Casa Outeiro es mucho más que una bodega, donde convergen patrimonio, arquitectura contemporánea, viticultura, turismo de alto valor añadido e innovación tecnológica-¿Quién o quiénes están detrás de él?-Existen dos empresarios con una visión muy clara, Juan Luis Vázquez y Noemí Álvarez, que llevan años construyendo este proyecto de territorio desde cero. Después hay un equipo y un Consejo Fundacional muy potente formado por especialistas en viticultura, ingeniería, financiación, tecnología, turismo y arquitectura, entre los que están personas como mis queridos Carlos Latre y Yolanda Marcos.Nuestro estudio, A-cero, participa aportando la parte arquitectónica y conceptual del proyecto, además de ser parte del grupo de socios.Lo interesante es que cada uno aporta desde su ámbito de conocimiento, pero todos trabajamos alrededor de una misma idea y propósito; esto lo han logrado los promotores. La capacidad de Juan Luis Vázquez para unir a las personas es tremenda.-¿Nace con el objetivo de hacer partícipes del proyecto a varios inversores privados?-Sí, pero creo que sería un error reducirlo únicamente a una inversión. Lo verdaderamente interesante es que permite que personas que comparten determinados valores puedan formar parte de un proyecto que, normalmente, estaría reservado a un único propietario.No hablamos únicamente de rentabilidad económica. Hablamos de pertenencia y legado. De formar parte de algo que permanecerá durante generaciones. Ese componente emocional es, probablemente, uno de los aspectos más innovadores del proyecto.Noticia relacionada No No Enoturismo Visita a dos bodegas clave para entender el Penedés, Mastinell y Celler Kripta Laura Pintos-¿A cuánto asciende la inversión para ponerlo en marcha?-La inversión prevista se acerca a los 5 millones de euros. Pero más importante que la cifra es cómo se estructura, ya que es la primera venta de acciones tokenizadas de una bodega en el mundo y estoy seguro de que será la primera empresa que lo haga con éxito en España.Y, además, no se trata solo de innovación financiera o de recuperar patrimonio; se está desarrollando un ecosistema completo que integra producción vitivinícola, hotel, gastronomía, espacios privados para la comunidad, arquitectura, paisaje y tecnología. Es una inversión pensada para crear valor durante décadas.-¿Qué objetivos se han marcado a corto, medio y largo plazo?-A corto plazo, conseguir el capital, consolidar Casa de Outeiro como uno de los proyectos más singulares dentro del panorama español e iniciar la obra.A medio plazo, convertirlo en una referencia internacional de cómo patrimonio, arquitectura, recuperación del territorio y comunidad pueden convivir dentro de un mismo proyecto.Y, a largo plazo —creo que aquí está la verdadera dimensión del proyecto—, Juan Luis Vázquez me ha hablado de que Casa de Outeiro no pretende ser un caso aislado, sino que debe ser un modelo replicable y transformador para los territorios. Viniendo de él, me lo creo.En este sentido, la idea es identificar otros territorios potenciales, recuperar un activo histórico similar, crear nuevas comunidades conectadas entre sí y generar un impacto positivo en el lugar. En definitiva, estaríamos hablando de una red de territorios e inversores unidos por una misma filosofía.El proyecto pretende ser un modelo replicable, en otros territorios, recuperando activos históricos similares para crear nuevas comunidades conectadas entre sí y generar un impacto positivo en el lugar-¿Qué tipo de clientes espera atraer?-Yo no hablaría de clientes. Hablaría de personas. Personas que valoran la autenticidad por encima del lujo convencional. Que entienden que el verdadero lujo hoy es disponer de tiempo, de experiencias irrepetibles y de lugares con identidad, como lo son el Geoparque Montañas do Courel y la Ribeira Sacra.También atraerá a amantes del vino, empresarios, familias, profesionales internacionales, artistas, deportistas y personas que buscan formar parte y disfrutar de proyectos con sentido en zonas que no están masificadas.En definitiva, personas que no buscan únicamente consumir un destino, sino contribuir a construirlo, a mejorarlo.«La buena arquitectura no consiste en diseñar edificios; consiste en crear lugares que mejoren la vida de las personas. Casa de Outeiro tiene precisamente esa ambición».  

Casa de Outeiro nace con la ambición de convertirse en un referente internacional de enoturismo y desarrollo rural. El proyecto integra una bodega contemporánea, un viñedo singular, un hotel boutique, espacios gastronómicos y de bienestar, y actuaciones de recuperación patrimonial, siempre con el objetivo de … generar actividad económica y atraer talento al territorio. El proyecto se desarrolla en Quiroga, en el corazón de la Ribeira Sacra y del Geoparque Montañas do Courel. La iniciativa pretende demostrar que la innovación financiera y la inversión privada pueden convertirse en herramientas para revitalizar el medio rural, crear empleo y recuperar patrimonio. El complejo ha sido concebido por el estudio de Joaquín Torres, A-cero, con una filosofía de integración paisajística.

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