Dos trabajadoras mueren al regresar al centro comercial tras el terremoto de Japón por orden de su empresa

El 28 de julio, un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la prefectura japonesa de Kumamoto, provocando el derrumbe parcial del centro comercial Aeon Mall . De las siete personas fallecidas en el edificio, la mayoría eran empleados.En el momento del seísmo, unas 3.000 personas que estaban comprando y alrededor de 1.500 trabajadores evacuaron el edificio inmediatamente. Sin embargo, algunos de los empleados volvieron a entrar poco después, donde terminaría produciéndose la tragedia.Aproximadamente una hora y 20 minutos después del terremoto, hacia las 17.50 (hora local), la segunda planta del centro comercial se derrumbó tras escucharse una fuerte explosión. Posteriormente se reveló que dos empleadas habían regresado al interior por orden de la empresa, lo que ha desatado una enorme indignación en la sociedad nipona.Según informan los diarios ‘Yomiuri’, ‘Nikkei’ y ‘Mainichi’, las dos mujeres trabajaban para la cadena de artículos de regalo ‘Habita’ y recibieron orden de volver al establecimiento. Una de ellas, Kurumi Otake, de 22 años, se encontró casualmente con su tía y primo mientras evacuaba. Poco después les avisó que la empresa les ha pedido «volver para guardar el dinero de la caja registradora en la caja fuerte».Unos cinco minutos después de regresar al edificio se produjo la explosión. Al día siguiente, los cuerpos de ambas empleadas fueron encontrados cerca de la tienda.El domingo, un directivo de Habita entregó a la familia un informe de lo ocurrido y pidió disculpas. Entre lágrimas, la madre de Otake declaró que su hija «ya no volverá». El director comercial de la cadena, que acudió al velatorio, reconoció ante los medios que «el ingreso nunca debió considerarse algo que pudiera cambiarse por una vida humana».Según la familia, Otake comenzó a trabajar en la cadena hace cuatro años tras terminar el instituto y, desde el mes pasado, estaba destinada en la tienda dentro del centro comercial Aeon Mall. Era la mayor de tres hermanos y, tras la muerte de su padre hace tres años, había asumido gran parte del sustento económico de la familia .Varios medios japoneses afirman que el gerente de la tienda transmitió a los empleados una orden recibida del presidente de la empresa: «Si es posible volver a entrar, guardad el dinero en la caja fuerte». Habita fue fundada en 1976, y actualmente gestiona una decena de tiendas de artículos de regalo en la región de Kyushu.No fue solo el terremotoJapón es uno de los países mejor preparados del mundo frente a los terremotos. Pese a la intensidad del seísmo en Kumamoto, el número total de víctimas mortales asciende hasta ahora a 38 personas, incluyendo fallecimientos atribuidos a golpes de calor durante la evacuación.No obstante, este caso apunta a una posible combinación de negligencias y de la fuerte cultura de responsabilidad laboral existente en muchas empresas japonesas.Además, han aparecido testimonios que evidencian que también hubo instrucciones similares desde el propio centro comercial. Un hombre que trabajaba en la primera planta declaró al diario ‘Mainichi’ que, tras desconectar todos los equipos eléctricos de su tienda y evacuar al aparcamiento exterior, aproximadamente una hora después escuchó por radio a una persona decir: «Solo los empleados. Quienes tengan objetos de valor dentro pueden volver a recogerlos. El resto puede marcharse a casa». Según su testimonio, después vio a varios trabajadores regresar al edificio.Uno de los empleados de otra tienda de ropa explicó que, mientras esperaban en la zona de evacuación del lado norte, algunos comentaban que no podían regresar a casa porque las llaves del coche seguían dentro del edificio. En ese momento aparecieron dos responsables del centro comercial y les comentaron que quienes tengan objetos de valor o las llaves del coche dentro de la tienda «pueden entrar a recogerlos y volver inmediatamente al punto de evacuación».El encargado de aquella tienda regresó entonces al establecimiento, recogió el dinero de la caja y los comprobantes de pago con tarjeta, y consiguió salir con vida poco antes de que se produjera la explosión .Por su parte, Aeon Mall había reconocido públicamente que sus protocolos establecen que, una vez evacuado un edificio, nadie debe volver a entrar, y pidió disculpas por lo sucedido.La tragedia ha provocado una ola de críticas en Japón, donde muchos consideran que ignorar las normas básicas de seguridad y priorizar la protección del dinero sobre la vida de los trabajadores terminó costando la vida a jóvenes empleadas inocentes. El 28 de julio, un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la prefectura japonesa de Kumamoto, provocando el derrumbe parcial del centro comercial Aeon Mall . De las siete personas fallecidas en el edificio, la mayoría eran empleados.En el momento del seísmo, unas 3.000 personas que estaban comprando y alrededor de 1.500 trabajadores evacuaron el edificio inmediatamente. Sin embargo, algunos de los empleados volvieron a entrar poco después, donde terminaría produciéndose la tragedia.Aproximadamente una hora y 20 minutos después del terremoto, hacia las 17.50 (hora local), la segunda planta del centro comercial se derrumbó tras escucharse una fuerte explosión. Posteriormente se reveló que dos empleadas habían regresado al interior por orden de la empresa, lo que ha desatado una enorme indignación en la sociedad nipona.Según informan los diarios ‘Yomiuri’, ‘Nikkei’ y ‘Mainichi’, las dos mujeres trabajaban para la cadena de artículos de regalo ‘Habita’ y recibieron orden de volver al establecimiento. Una de ellas, Kurumi Otake, de 22 años, se encontró casualmente con su tía y primo mientras evacuaba. Poco después les avisó que la empresa les ha pedido «volver para guardar el dinero de la caja registradora en la caja fuerte».Unos cinco minutos después de regresar al edificio se produjo la explosión. Al día siguiente, los cuerpos de ambas empleadas fueron encontrados cerca de la tienda.El domingo, un directivo de Habita entregó a la familia un informe de lo ocurrido y pidió disculpas. Entre lágrimas, la madre de Otake declaró que su hija «ya no volverá». El director comercial de la cadena, que acudió al velatorio, reconoció ante los medios que «el ingreso nunca debió considerarse algo que pudiera cambiarse por una vida humana».Según la familia, Otake comenzó a trabajar en la cadena hace cuatro años tras terminar el instituto y, desde el mes pasado, estaba destinada en la tienda dentro del centro comercial Aeon Mall. Era la mayor de tres hermanos y, tras la muerte de su padre hace tres años, había asumido gran parte del sustento económico de la familia .Varios medios japoneses afirman que el gerente de la tienda transmitió a los empleados una orden recibida del presidente de la empresa: «Si es posible volver a entrar, guardad el dinero en la caja fuerte». Habita fue fundada en 1976, y actualmente gestiona una decena de tiendas de artículos de regalo en la región de Kyushu.No fue solo el terremotoJapón es uno de los países mejor preparados del mundo frente a los terremotos. Pese a la intensidad del seísmo en Kumamoto, el número total de víctimas mortales asciende hasta ahora a 38 personas, incluyendo fallecimientos atribuidos a golpes de calor durante la evacuación.No obstante, este caso apunta a una posible combinación de negligencias y de la fuerte cultura de responsabilidad laboral existente en muchas empresas japonesas.Además, han aparecido testimonios que evidencian que también hubo instrucciones similares desde el propio centro comercial. Un hombre que trabajaba en la primera planta declaró al diario ‘Mainichi’ que, tras desconectar todos los equipos eléctricos de su tienda y evacuar al aparcamiento exterior, aproximadamente una hora después escuchó por radio a una persona decir: «Solo los empleados. Quienes tengan objetos de valor dentro pueden volver a recogerlos. El resto puede marcharse a casa». Según su testimonio, después vio a varios trabajadores regresar al edificio.Uno de los empleados de otra tienda de ropa explicó que, mientras esperaban en la zona de evacuación del lado norte, algunos comentaban que no podían regresar a casa porque las llaves del coche seguían dentro del edificio. En ese momento aparecieron dos responsables del centro comercial y les comentaron que quienes tengan objetos de valor o las llaves del coche dentro de la tienda «pueden entrar a recogerlos y volver inmediatamente al punto de evacuación».El encargado de aquella tienda regresó entonces al establecimiento, recogió el dinero de la caja y los comprobantes de pago con tarjeta, y consiguió salir con vida poco antes de que se produjera la explosión .Por su parte, Aeon Mall había reconocido públicamente que sus protocolos establecen que, una vez evacuado un edificio, nadie debe volver a entrar, y pidió disculpas por lo sucedido.La tragedia ha provocado una ola de críticas en Japón, donde muchos consideran que ignorar las normas básicas de seguridad y priorizar la protección del dinero sobre la vida de los trabajadores terminó costando la vida a jóvenes empleadas inocentes.  

El 28 de julio, un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la prefectura japonesa de Kumamoto, provocando el derrumbe parcial del centro comercial Aeon Mall. De las siete personas fallecidas en el edificio, la mayoría eran empleados.

En el momento del seísmo, unas 3. … 000 personas que estaban comprando y alrededor de 1.500 trabajadores evacuaron el edificio inmediatamente. Sin embargo, algunos de los empleados volvieron a entrar poco después, donde terminaría produciéndose la tragedia.

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