Edwyn Collins, un adiós que supo a gloria

El cantante escocés Edwin Collins durante su concierto en la sala La Nau de Barcelona.

La vida es despedirse, decir adiós. No hay dramatismo, un día nos despedimos del chupete, nada trágico, luego seguimos viviendo y sumando despedidas, algunas inocuas, otras no tanto. En la noche del jueves la afición al pop, a las canciones bien modeladas con guitarras cristalinas, se despedían en La Nau de Edwyn Collins, un escocés armónico que ya no pisará más los escenarios, uno de sus hábitats desde que en los ochenta los comenzase a pisar con Orange Juice, una de las bandas que comenzó a dar sentido al indie pop. A sus casi 67 años ya solo grabará discos, evitándose el cansancio propio de las giras, en su caso acrecentado por las secuelas de los dos ictus que sufrió en 2005 de los que salió con afasia severa, una parálisis parcial y un contagio por bacterias hospitalarias. La historia de su recuperación la contó en el precioso documental The Possibilities Are Endless, una oda a la vida y al amor de su esposa e hijo, claves en que volviese a cantar. Lo hizo sin dramas ni épica, con despedidas, entre ellas a su guitarra, que no le impidieron seguir su carrera.

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 El artista escocés se despidió de los escenarios barceloneses con un concierto precioso  El cantante escocés Edwin Collins durante su concierto en la sala La Nau de Barcelona.

La vida es despedirse, decir adiós. No hay dramatismo, un día nos despedimos del chupete, nada trágico, luego seguimos viviendo y sumando despedidas, algunas inocuas, otras no tanto. En la noche del jueves la afición al pop, a las canciones bien modeladas con guitarras cristalinas, se despedían en La Nau de Edwyn Collins, un escocés armónico que ya no pisará más los escenarios, uno de sus hábitats desde que en los ochenta los comenzase a pisar con Orange Juice, una de las bandas que comenzó a dar sentido al indie pop. A sus casi 67 años ya solo grabará discos, evitándose el cansancio propio de las giras, en su caso acrecentado por las secuelas de los dos ictus que sufrió en 2005 de los que salió con afasia severa, una parálisis parcial y un contagio por bacterias hospitalarias. La historia de su recuperación la contó en el precioso documental The Possibilities Are Endless, una oda a la vida y al amor de su esposa e hijo, claves en que volviese a cantar. Lo hizo sin dramas ni épica, con despedidas, entre ellas a su guitarra, que no le impidieron seguir su carrera.

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