El acuerdo de desarme en Gaza anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presenta más dudas que certezas entre las dos partes implicadas: Israel y Hamás. Por una parte, el Gobierno hebreo asegura que no se retirará de la Franja hasta que el desarme de Hamás sea «de verdad». Por la otra, el grupo terrorista islamista insiste en que no entregará sus armas hasta que Israel cese «todas sus formas de agresión» y abandone Gaza, según informa la BBC.Ambas partes respondían así al anuncio efectuado el jueves por la noche por fuentes estadounidenses y de la llamada Junta de Paz creada por Donald Trump. Tras meses de negociaciones, avanzaban un acuerdo con Hamás para iniciar un proceso gradual de desarme, desmantelamiento de túneles y abandono completo de sus funciones de gobierno en la franja de Gaza.El entendimiento, presentado como una hoja de ruta para aplicar el plan de 20 puntos promovido por el presidente Trump, establece que Hamás y las demás facciones palestinas deberán entregar sus armas a una nueva autoridad transitoria palestina, el Comité Nacional para la Administración de Gaza.Según las fuentes que hablaron con la prensa, el acuerdo se basa en un principio de «confianza cero y verificación». Cada fase deberá completarse y ser certificada por un comité independiente antes de avanzar a la siguiente. Las obligaciones de Israel, incluida su retirada gradual de Gaza, estarán vinculadas al cumplimiento verificado de los compromisos de desarme. Sin embargo, Tel Aviv ya ha afirmado que no se retirará del enclave hasta que el grupo islamista se desarme «de verdad».La primera fase contempla el cese de toda actividad militar por parte de Israel, Hamás y las demás facciones. En un plazo aproximado de 14 días se elaborará un calendario detallado para la aplicación del resto de las medidas. El proceso comenzará con la transferencia de las armas de la actual Policía de Gaza a las nuevas autoridades. Después se procederá al desmantelamiento de armas pesadas, depósitos, instalaciones de fabricación y túneles. Las armas personales quedarán sometidas a la legislación palestina , mientras que las milicias y clanes armados también tendrán que desmovilizarse.Las fuentes calcularon que el proceso completo podría durar entre 200 y 350 días, aunque insistieron en que dependerá del cumplimiento de cada fase. El desarme se realizará probablemente por sectores, de modo que determinadas zonas puedan ser declaradas seguras y abiertas a la reconstrucción antes que otras. El acuerdo prevé además la salida total de Hamás de las estructuras civiles y militares de gobierno . La nueva administración transitoria asumirá los servicios públicos, la seguridad interior y el control de las fuerzas policiales. También realizará una auditoría de las cuentas, los activos y las obligaciones financieras de Gaza.Fuentes de la Junta de Paz señalaron que la Autoridad Palestina no asumirá inicialmente el control del territorio. Su eventual incorporación dependerá de la aplicación de reformas y de su capacidad para gobernar eficazmente Cisjordania. Mientras tanto, mantendrá contactos y un mecanismo de coordinación con la nueva administración.Una fuerza de 5.000 efectivosEl plan incluye una Fuerza Internacional de Estabilización liderada por Estados Unidos y autorizada por Naciones Unidas. Según las fuentes, ya existen compromisos para aportar más de 5.000 efectivos de distintos países. Esta fuerza tendrá tres funciones principales: formar a la nueva Policía palestina, apoyar la retirada y almacenamiento de armas y desplegarse entre las tropas hebreas y los comandos palestinos durante el proceso de retirada de Israel. Washington no aclaró si aportará tropas propias, aunque confirmó que ejercerá la dirección y el diseño de la misión.La retirada israelí se realizará de manera gradual y estará ligada al desarme de Hamás, la eliminación de las milicias y el despliegue de la fuerza internacional. Las fuentes aseguraron que Israel únicamente deberá cumplir los compromisos ya asumidos en el plan original. El acuerdo también contempla una declaración de paz social entre las facciones palestinas, destinada a impedir venganzas, desfiles armados, demostraciones de fuerza y episodios de violencia interna durante la transición.La fuerza internacional formará a la nueva Policía, apoyará la retirada de armas y se desplegará entre las tropas hebreas y los comandos palestinos en la retirada de IsraelEstados Unidos considera que el acuerdo permitirá iniciar la reconstrucción de Gaza. La Junta de Paz y la nueva administración palestina prepararán un plan de inversiones, servicios públicos, educación, sanidad, empleo y formación profesional. Las fuentes indicaron que ya se han obtenido importantes compromisos financieros, aunque los donantes habían condicionado la llegada de fondos al desarme de Hamás . El objetivo declarado es reducir progresivamente la dependencia de Gaza de la ayuda internacional y desarrollar una economía basada en la inversión privada.Washington atribuyó un papel central en las negociaciones a Egipto, Qatar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. También aseguró que Irán trató de convencer a Hamás para que rechazara el acuerdo , pero que la organización palestina terminó aceptando el texto definitivo, incluido el capítulo relativo al desarme. «Es un paso histórico, pero solo es el comienzo», señalaron las fuentes, que admitieron que la aplicación será compleja y que todavía quedan por cerrar los calendarios, los mecanismos de verificación y los detalles de la retirada israelí. El acuerdo de desarme en Gaza anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presenta más dudas que certezas entre las dos partes implicadas: Israel y Hamás. Por una parte, el Gobierno hebreo asegura que no se retirará de la Franja hasta que el desarme de Hamás sea «de verdad». Por la otra, el grupo terrorista islamista insiste en que no entregará sus armas hasta que Israel cese «todas sus formas de agresión» y abandone Gaza, según informa la BBC.Ambas partes respondían así al anuncio efectuado el jueves por la noche por fuentes estadounidenses y de la llamada Junta de Paz creada por Donald Trump. Tras meses de negociaciones, avanzaban un acuerdo con Hamás para iniciar un proceso gradual de desarme, desmantelamiento de túneles y abandono completo de sus funciones de gobierno en la franja de Gaza.El entendimiento, presentado como una hoja de ruta para aplicar el plan de 20 puntos promovido por el presidente Trump, establece que Hamás y las demás facciones palestinas deberán entregar sus armas a una nueva autoridad transitoria palestina, el Comité Nacional para la Administración de Gaza.Según las fuentes que hablaron con la prensa, el acuerdo se basa en un principio de «confianza cero y verificación». Cada fase deberá completarse y ser certificada por un comité independiente antes de avanzar a la siguiente. Las obligaciones de Israel, incluida su retirada gradual de Gaza, estarán vinculadas al cumplimiento verificado de los compromisos de desarme. Sin embargo, Tel Aviv ya ha afirmado que no se retirará del enclave hasta que el grupo islamista se desarme «de verdad».La primera fase contempla el cese de toda actividad militar por parte de Israel, Hamás y las demás facciones. En un plazo aproximado de 14 días se elaborará un calendario detallado para la aplicación del resto de las medidas. El proceso comenzará con la transferencia de las armas de la actual Policía de Gaza a las nuevas autoridades. Después se procederá al desmantelamiento de armas pesadas, depósitos, instalaciones de fabricación y túneles. Las armas personales quedarán sometidas a la legislación palestina , mientras que las milicias y clanes armados también tendrán que desmovilizarse.Las fuentes calcularon que el proceso completo podría durar entre 200 y 350 días, aunque insistieron en que dependerá del cumplimiento de cada fase. El desarme se realizará probablemente por sectores, de modo que determinadas zonas puedan ser declaradas seguras y abiertas a la reconstrucción antes que otras. El acuerdo prevé además la salida total de Hamás de las estructuras civiles y militares de gobierno . La nueva administración transitoria asumirá los servicios públicos, la seguridad interior y el control de las fuerzas policiales. También realizará una auditoría de las cuentas, los activos y las obligaciones financieras de Gaza.Fuentes de la Junta de Paz señalaron que la Autoridad Palestina no asumirá inicialmente el control del territorio. Su eventual incorporación dependerá de la aplicación de reformas y de su capacidad para gobernar eficazmente Cisjordania. Mientras tanto, mantendrá contactos y un mecanismo de coordinación con la nueva administración.Una fuerza de 5.000 efectivosEl plan incluye una Fuerza Internacional de Estabilización liderada por Estados Unidos y autorizada por Naciones Unidas. Según las fuentes, ya existen compromisos para aportar más de 5.000 efectivos de distintos países. Esta fuerza tendrá tres funciones principales: formar a la nueva Policía palestina, apoyar la retirada y almacenamiento de armas y desplegarse entre las tropas hebreas y los comandos palestinos durante el proceso de retirada de Israel. Washington no aclaró si aportará tropas propias, aunque confirmó que ejercerá la dirección y el diseño de la misión.La retirada israelí se realizará de manera gradual y estará ligada al desarme de Hamás, la eliminación de las milicias y el despliegue de la fuerza internacional. Las fuentes aseguraron que Israel únicamente deberá cumplir los compromisos ya asumidos en el plan original. El acuerdo también contempla una declaración de paz social entre las facciones palestinas, destinada a impedir venganzas, desfiles armados, demostraciones de fuerza y episodios de violencia interna durante la transición.La fuerza internacional formará a la nueva Policía, apoyará la retirada de armas y se desplegará entre las tropas hebreas y los comandos palestinos en la retirada de IsraelEstados Unidos considera que el acuerdo permitirá iniciar la reconstrucción de Gaza. La Junta de Paz y la nueva administración palestina prepararán un plan de inversiones, servicios públicos, educación, sanidad, empleo y formación profesional. Las fuentes indicaron que ya se han obtenido importantes compromisos financieros, aunque los donantes habían condicionado la llegada de fondos al desarme de Hamás . El objetivo declarado es reducir progresivamente la dependencia de Gaza de la ayuda internacional y desarrollar una economía basada en la inversión privada.Washington atribuyó un papel central en las negociaciones a Egipto, Qatar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. También aseguró que Irán trató de convencer a Hamás para que rechazara el acuerdo , pero que la organización palestina terminó aceptando el texto definitivo, incluido el capítulo relativo al desarme. «Es un paso histórico, pero solo es el comienzo», señalaron las fuentes, que admitieron que la aplicación será compleja y que todavía quedan por cerrar los calendarios, los mecanismos de verificación y los detalles de la retirada israelí.
Fuentes estadounidenses y del llamado Consejo de Paz creado por Donald Trump anunciaron este jueves un acuerdo con Hamás para iniciar un proceso gradual de desarme, desmantelamiento de túneles y abandono completo de sus funciones de gobierno en la Franja de Gaza.
El entendimiento, … presentado como una hoja de ruta para aplicar el plan de veinte puntos promovido por el presidente Trump, establece que Hamás y las demás facciones palestinas deberán entregar sus armas a una nueva autoridad transitoria palestina, el Comité Nacional para la Administración de Gaza.
Según las fuentes que hablaron con la prensa este jueves, el acuerdo se basa en un principio de «confianza cero y verificación». Cada fase deberá completarse y ser certificada por un comité independiente antes de avanzar a la siguiente. Las obligaciones de Israel, incluida su retirada gradual de Gaza, estarán vinculadas al cumplimiento verificado de los compromisos de desarme.
La primera fase contempla el cese de toda actividad militar por parte de Israel, Hamás y las demás facciones. En un plazo aproximado de catorce días se elaborará un calendario detallado para la aplicación del resto de las medidas.
El proceso comenzará con la transferencia de las armas de la actual policía de Gaza a las nuevas autoridades. Después se procederá al desmantelamiento de armas pesadas, depósitos, instalaciones de fabricación y túneles. Las armas personales quedarán sometidas a la legislación palestina, mientras que las milicias y clanes armados también tendrán que desmovilizarse.
Las fuentes calcularon que el proceso completo podría durar entre 200 y 350 días, aunque insistieron en que dependerá del cumplimiento de cada fase. El desarme se realizará probablemente por sectores, de modo que determinadas zonas puedan ser declaradas seguras y abiertas a la reconstrucción antes que otras.
El acuerdo prevé además la salida total de Hamás de las estructuras civiles y militares de gobierno. La nueva administración transitoria asumirá los servicios públicos, la seguridad interior y el control de las fuerzas policiales. También realizará una auditoría de las cuentas, los activos y las obligaciones financieras de Gaza.
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Fuentes del Consejo de Paz señalaron que la Autoridad Palestina no asumirá inicialmente el control del territorio. Su eventual incorporación dependerá de la aplicación de reformas y de su capacidad para gobernar eficazmente Cisjordania. Mientras tanto, mantendrá contactos y un mecanismo de coordinación con la nueva administración.
El plan incluye una Fuerza Internacional de Estabilización liderada por Estados Unidos y autorizada por Naciones Unidas. Según las fuentes, ya existen compromisos para aportar más de 5.000 efectivos de distintos países.
Esta fuerza tendrá tres funciones principales: formar a la nueva policía palestina, apoyar la retirada y almacenamiento de armas y desplegarse entre las fuerzas israelíes y palestinas durante el proceso de retirada de Israel. Washington no aclaró si aportará tropas propias, aunque confirmó que ejercerá la dirección y el diseño de la misión.
La retirada israelí se realizará de manera gradual y estará ligada al desarme de Hamás, la eliminación de las milicias y el despliegue de la fuerza internacional. Las fuentes aseguraron que Israel únicamente deberá cumplir los compromisos ya asumidos en el plan original.
El acuerdo también contempla una declaración de paz social entre las facciones palestinas, destinada a impedir venganzas, desfiles armados, demostraciones de fuerza y episodios de violencia interna durante la transición.
Estados Unidos considera que el acuerdo permitirá iniciar la reconstrucción de Gaza. El Consejo de Paz y la nueva administración palestina prepararán un plan de inversiones, servicios públicos, educación, sanidad, empleo y formación profesional.
Las fuentes indicaron que ya se han obtenido importantes compromisos financieros, aunque los donantes habían condicionado la llegada de fondos al desarme de Hamás. El objetivo declarado es reducir progresivamente la dependencia de Gaza de la ayuda internacional y desarrollar una economía basada en la inversión privada.
Washington atribuyó un papel central en las negociaciones a Egipto, Qatar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. También aseguró que Irán trató de convencer a Hamás para que rechazara el acuerdo, pero que la organización palestina terminó aceptando el texto definitivo, incluido el capítulo relativo al desarme.
«Es un paso histórico, pero solo es el comienzo», señalaron las fuentes, que admitieron que la aplicación será compleja y que todavía quedan por cerrar los calendarios, los mecanismos de verificación y los detalles de la retirada israelí.
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