Más de cuatro millones de demandantes de empleo y hay plazas que quedan sin cubrir por falta de perfiles profesionales adecuados. El mercado de trabajo sufre un desajuste entre la oferta y la demanda que sigue complicando la búsqueda de trabajadores a las empresas en sectores claves para la economía como los servicios. Se da la paradoja de que no encuentran lo que buscan para cubrir 159.785 puestos, pero hay más de cuatro millones de personas que buscan ocupación, dentro de los que se encuentran 2.311.499 de desempleados, que sitúan a España en los puestos de cabeza en Europa.Este es el panorama que ha hecho de nuestro país el único en el que se combinan vacantes que no se cubren con cifras de paro tan elevadas. Competidores con mercados laborales heterogéneos como son los de Italia, Grecia o Francia han tenido problemas similares en distintos sectores de sus economías, con la diferencia de que sus cifras de paro no son los de España.Los datos de afiliación conocidos esta semana han reflejado que la economía sigue creando empleo a buen ritmo, pero lo que no logra es dar respuesta a un problema que se replica año tras año con más o menos intensidad. ¿Los motivos? En algunos casos la causa es la falta de cualificación; en otros, el envejecimiento de la población y, por lo tanto, de las plantillas, también la despoblación en determinados territorios y el escaso atractivo de las ocupaciones, bien por sus salarios, por sus interminables jornadas o por la escasa flexibilidad. No ayuda el desempeño del SEPE , un organismo focalizado en el pago de prestaciones por paro, que se ha mostrado inútil para intermediar en el mercado de trabajo y encontrar empleo a los parados. Los servicios de empleo apenas logran que prospere el 3% de las inserciones laborales totales que se producen cada mes. Y este desajuste hace que prácticamente se eliminen los incentivos para que el empresario envíe sus vacantes al SEPE, y siga siendo el boca a boca el mejor registro para encontrar el trabajador adecuado.Las vacantes esperan que llegue el perfil idóneo mientras que los demandantes de empleo aumentaron en 102.666 , casi un 3% más, con el peor registro en dicho mes de toda la serie, hasta situar la cifra total en 4.250.799. Según los datos del Ministerio de Trabajo los demandantes ocupados -entre los que se incluyen los que tienen un contrato fijo discontinuo en inactividad- crecieron en 97.606 personas y se situaron en los 1,35 millones, en un contexto en el que el paro registrado se disparó en el mes en 19.517 personas sellando así el peor mes de julio desde 2008. Mientras, las vacantes registran, con las citadas casi 160.000, la cifra más alta de toda la serie histórica, de acuerdo con los datos del INE, que se queda corta por la imposibilidad de medir este problema en las pymes, que estarían entre las más afectadas, según los empresarios. «Las políticas activas de empleo son un fracaso porque enquistan en el desempleo, la intermediación laboral no funciona y la recualificación no existe» Francisco Aranda Presidente de UNO«La existencia de vacantes laborales es una situación común en muchos países de la UE, pero solo en España convive esta situación con una tasa de paro muy elevada, lo cual demuestra que no funcionan nuestras instituciones laborales», asegura Francisco Aranda, presidente de la patronal logística UNO . Explica que las políticas activas de empleo son «un fracaso porque enquistan a los desempleados en el paro» y que «la intermediación laboral no funciona y la recualificación no existe». «Cada vez -dice- hay más distancia con las demandas de las empresas porque la transformación digital no llega al capital humano y puede provocar que perdamos una gran oportunidad». Cotizaciones y absentismoEl dirigente empresarial propone cinco líneas de trabajo: inmigración ordenada en base a necesidades de las empresas y formación en origen; desmonopolizar la gestión del desempleo permitiendo que las agencias privadas de colocación operen al mismo nivel que los servicios públicos y vincular los subsidios a la aceptación obligatoria de ofertas de empleo. También propone una adaptación urgente de la formación a las necesidades reales de las empresas a través del diálogo social y mayor flexibilidad regulatoria en línea con la flexiseguridad del norte de Europa, que implica, puntualiza, seguridad no en el puesto concreto de trabajo, sino en el empleo junto a la eliminación de las cotizaciones sociales para incorporar a jóvenes y desempleados los dos primeros años para generar empleo. Por último, reclama que las mutuas puedan facilitar las altas para reducir el desbocado absentismo.Este desequilibrio se ha convertido en el caballo de batalla de las empresas y en una amenaza para las cuentas públicas sin que el Gobierno haya reaccionado ni puesto en marcha ninguna medida. Cuesta cerca de 34.000 millones y prácticamente la mitad corre a cuenta de los balances empresariales. Más de cuatro millones de demandantes de empleo y hay plazas que quedan sin cubrir por falta de perfiles profesionales adecuados. El mercado de trabajo sufre un desajuste entre la oferta y la demanda que sigue complicando la búsqueda de trabajadores a las empresas en sectores claves para la economía como los servicios. Se da la paradoja de que no encuentran lo que buscan para cubrir 159.785 puestos, pero hay más de cuatro millones de personas que buscan ocupación, dentro de los que se encuentran 2.311.499 de desempleados, que sitúan a España en los puestos de cabeza en Europa.Este es el panorama que ha hecho de nuestro país el único en el que se combinan vacantes que no se cubren con cifras de paro tan elevadas. Competidores con mercados laborales heterogéneos como son los de Italia, Grecia o Francia han tenido problemas similares en distintos sectores de sus economías, con la diferencia de que sus cifras de paro no son los de España.Los datos de afiliación conocidos esta semana han reflejado que la economía sigue creando empleo a buen ritmo, pero lo que no logra es dar respuesta a un problema que se replica año tras año con más o menos intensidad. ¿Los motivos? En algunos casos la causa es la falta de cualificación; en otros, el envejecimiento de la población y, por lo tanto, de las plantillas, también la despoblación en determinados territorios y el escaso atractivo de las ocupaciones, bien por sus salarios, por sus interminables jornadas o por la escasa flexibilidad. No ayuda el desempeño del SEPE , un organismo focalizado en el pago de prestaciones por paro, que se ha mostrado inútil para intermediar en el mercado de trabajo y encontrar empleo a los parados. Los servicios de empleo apenas logran que prospere el 3% de las inserciones laborales totales que se producen cada mes. Y este desajuste hace que prácticamente se eliminen los incentivos para que el empresario envíe sus vacantes al SEPE, y siga siendo el boca a boca el mejor registro para encontrar el trabajador adecuado.Las vacantes esperan que llegue el perfil idóneo mientras que los demandantes de empleo aumentaron en 102.666 , casi un 3% más, con el peor registro en dicho mes de toda la serie, hasta situar la cifra total en 4.250.799. Según los datos del Ministerio de Trabajo los demandantes ocupados -entre los que se incluyen los que tienen un contrato fijo discontinuo en inactividad- crecieron en 97.606 personas y se situaron en los 1,35 millones, en un contexto en el que el paro registrado se disparó en el mes en 19.517 personas sellando así el peor mes de julio desde 2008. Mientras, las vacantes registran, con las citadas casi 160.000, la cifra más alta de toda la serie histórica, de acuerdo con los datos del INE, que se queda corta por la imposibilidad de medir este problema en las pymes, que estarían entre las más afectadas, según los empresarios. «Las políticas activas de empleo son un fracaso porque enquistan en el desempleo, la intermediación laboral no funciona y la recualificación no existe» Francisco Aranda Presidente de UNO«La existencia de vacantes laborales es una situación común en muchos países de la UE, pero solo en España convive esta situación con una tasa de paro muy elevada, lo cual demuestra que no funcionan nuestras instituciones laborales», asegura Francisco Aranda, presidente de la patronal logística UNO . Explica que las políticas activas de empleo son «un fracaso porque enquistan a los desempleados en el paro» y que «la intermediación laboral no funciona y la recualificación no existe». «Cada vez -dice- hay más distancia con las demandas de las empresas porque la transformación digital no llega al capital humano y puede provocar que perdamos una gran oportunidad». Cotizaciones y absentismoEl dirigente empresarial propone cinco líneas de trabajo: inmigración ordenada en base a necesidades de las empresas y formación en origen; desmonopolizar la gestión del desempleo permitiendo que las agencias privadas de colocación operen al mismo nivel que los servicios públicos y vincular los subsidios a la aceptación obligatoria de ofertas de empleo. También propone una adaptación urgente de la formación a las necesidades reales de las empresas a través del diálogo social y mayor flexibilidad regulatoria en línea con la flexiseguridad del norte de Europa, que implica, puntualiza, seguridad no en el puesto concreto de trabajo, sino en el empleo junto a la eliminación de las cotizaciones sociales para incorporar a jóvenes y desempleados los dos primeros años para generar empleo. Por último, reclama que las mutuas puedan facilitar las altas para reducir el desbocado absentismo.Este desequilibrio se ha convertido en el caballo de batalla de las empresas y en una amenaza para las cuentas públicas sin que el Gobierno haya reaccionado ni puesto en marcha ninguna medida. Cuesta cerca de 34.000 millones y prácticamente la mitad corre a cuenta de los balances empresariales.
Más de cuatro millones de demandantes de empleo y hay plazas que quedan sin cubrir por falta de perfiles profesionales adecuados. El mercado de trabajo sufre un desajuste entre la oferta y la demanda que sigue complicando la búsqueda de trabajadores a las empresas en … sectores claves para la economía como los servicios. Se da la paradoja de que no encuentran lo que buscan para cubrir 159.785 puestos, pero hay más de cuatro millones de personas que buscan ocupación, dentro de los que se encuentran 2.311.499 de desempleados, que sitúan a España en los puestos de cabeza en Europa.
Este es el panorama que ha hecho de nuestro país el único en el que se combinan vacantes que no se cubren con cifras de paro tan elevadas. Competidores con mercados laborales heterogéneos como son los de Italia, Grecia o Francia han tenido problemas similares en distintos sectores de sus economías, con la diferencia de que sus cifras de paro no son los de España.
Los datos de afiliación conocidos esta semana han reflejado que la economía sigue creando empleo a buen ritmo, pero lo que no logra es dar respuesta a un problema que se replica año tras año con más o menos intensidad. ¿Los motivos? En algunos casos la causa es la falta de cualificación; en otros, el envejecimiento de la población y, por lo tanto, de las plantillas, también la despoblación en determinados territorios y el escaso atractivo de las ocupaciones, bien por sus salarios, por sus interminables jornadas o por la escasa flexibilidad. No ayuda el desempeño del SEPE, un organismo focalizado en el pago de prestaciones por paro, que se ha mostrado inútil para intermediar en el mercado de trabajo y encontrar empleo a los parados.
Evolución de las vacantes
(trabajos sin cubrir)
En número
170.000
159.785
145.053
160.000
150.000
140.000
130.000
120.000
110.000
100.000
Por sectores
En porcentaje y número
Industria
7,7% (12.261)
Construcción
5,7% (9.145)
Servicios
138.379
Fuente: INE / ABC
Evolución de las vacantes (trabajos sin cubrir)
En número
170.000
159.785
155.797
160.000
150.000
145.053
140.000
130.000
120.000
110.000
100.000
Por sectores
En porcentaje y número
Industria
7,7% (12.261)
Construcción
5,7% (9.145)
Servicios
138.379
Fuente: INE / ABC


Los servicios de empleo apenas logran que prospere el 3% de las inserciones laborales totales que se producen cada mes. Y este desajuste hace que prácticamente se eliminen los incentivos para que el empresario envíe sus vacantes al SEPE, y siga siendo el boca a boca el mejor registro para encontrar el trabajador adecuado.
Las vacantes esperan que llegue el perfil idóneo mientras que los demandantes de empleo aumentaron en 102.666, casi un 3% más, con el peor registro en dicho mes de toda la serie, hasta situar la cifra total en 4.250.799. Según los datos del Ministerio de Trabajo los demandantes ocupados -entre los que se incluyen los que tienen un contrato fijo discontinuo en inactividad- crecieron en 97.606 personas y se situaron en los 1,35 millones, en un contexto en el que el paro registrado se disparó en el mes en 19.517 personas sellando así el peor mes de julio desde 2008. Mientras, las vacantes registran, con las citadas casi 160.000, la cifra más alta de toda la serie histórica, de acuerdo con los datos del INE, que se queda corta por la imposibilidad de medir este problema en las pymes, que estarían entre las más afectadas, según los empresarios.
«Las políticas activas de empleo son un fracaso porque enquistan en el desempleo, la intermediación laboral no funciona y la recualificación no existe»
Francisco Aranda
Presidente de UNO
«La existencia de vacantes laborales es una situación común en muchos países de la UE, pero solo en España convive esta situación con una tasa de paro muy elevada, lo cual demuestra que no funcionan nuestras instituciones laborales», asegura Francisco Aranda, presidente de la patronal logística UNO. Explica que las políticas activas de empleo son «un fracaso porque enquistan a los desempleados en el paro» y que «la intermediación laboral no funciona y la recualificación no existe». «Cada vez -dice- hay más distancia con las demandas de las empresas porque la transformación digital no llega al capital humano y puede provocar que perdamos una gran oportunidad».
Cotizaciones y absentismo
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El dirigente empresarial propone cinco líneas de trabajo: inmigración ordenada en base a necesidades de las empresas y formación en origen; desmonopolizar la gestión del desempleo permitiendo que las agencias privadas de colocación operen al mismo nivel que los servicios públicos y vincular los subsidios a la aceptación obligatoria de ofertas de empleo. También propone una adaptación urgente de la formación a las necesidades reales de las empresas a través del diálogo social y mayor flexibilidad regulatoria en línea con la flexiseguridad del norte de Europa, que implica, puntualiza, seguridad no en el puesto concreto de trabajo, sino en el empleo junto a la eliminación de las cotizaciones sociales para incorporar a jóvenes y desempleados los dos primeros años para generar empleo. Por último, reclama que las mutuas puedan facilitar las altas para reducir el desbocado absentismo.
Este desequilibrio se ha convertido en el caballo de batalla de las empresas y en una amenaza para las cuentas públicas sin que el Gobierno haya reaccionado ni puesto en marcha ninguna medida. Cuesta cerca de 34.000 millones y prácticamente la mitad corre a cuenta de los balances empresariales.
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