Irán e Israel acuerdan parar sus ataques cruzados por la presión de Trump

La guerra que Israel libra desde el 7-O de 2023, primero contra Hamás en Gaza y luego contra Irán y Hizbolá en el Líbano, volvió este lunes a sacudir su vida cotidiana. A las seis de la mañana (cinco de la mañana, hora peninsular española), cuando los más madrugadores ya paseaban y corrían por la playa de Tel Aviv con los primeros rayos del sol, las alarmas antiaéreas trajeron de vuelta los aullidos de la guerra. «Acudan al refugio, se acerca un misil», nos avisan desde el altavoz en la habitación del hotel. Durante las tres horas y media siguientes, las alarmas suenan dos veces más, esta vez por proyectiles lanzados por Irán. Entre el domingo por la noche y el mediodía del lunes, el régimen teocrático de Teherán disparó 24 misiles balísticos sobre Israel . Por su parte, los hutíes de Yemen lanzaron dos proyectiles. Todos ellos fueron interceptados o cayeron en zonas abiertas sin causar heridos ni muertos. Según informa ‘The Times of Israel’, solo uno de ellos provocó algunos daños al caer, precisamente, sobre un asentamiento palestino en Cisjordania. En respuesta al ataque de Teherán durante la noche del domingo , cazas israelíes penetraron de nuevo en el espacio aéreo iraní y bombardearon una planta petroquímica al suroeste del país, así como instalaciones dedicadas a producir componentes para sus misiles. Su ofensiva también golpeó baterías defensivas e infraestructuras energéticas. Por primera vez desde el alto el fuego acordado en abril, ambos países se enzarzaban en combates cruzados. Noticia relacionada general No No «La seguridad del sur y de la comunidad chií está, nos guste o no, ligada a lo que sucede en Irán» Nathalie DuplanDurante unas horas, parecía que la guerra se reactivaba y acababa con la esperanza de que Estados Unidos e Irán llegaran a un acuerdo para detener la contienda y reabrir el estrecho de Ormuz. Pero apareció Trump en su red social Truth con un mensaje ordenando a ambas partes «detener los enfrentamientos inmediatamente» para buscar «un alto el fuego». «Están teniendo lugar las negociaciones finales de paz, sujetas a la ignorancia o la estupidez entrometiéndose en su camino», tuiteó enfadado. Además, advirtió primero a Irán que el «bloqueo naval (sobre Ormuz) seguirá en vigor hasta que se alcance un «acuerdo final» , y luego recordó al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que tendrá que conformarse con lo que EE.UU. pacte con Teherán. Sus advertencias funcionaron. Tras el toque de atención, los medios iraníes anunciaron «el cese de las operaciones de las fuerzas armadas». «Sin embargo, enfatizamos que si prosiguen la agresión y los actos de malicia, incluyendo al sur del Líbano, vendrán medidas mucho más severas», aseguró el mando de la emergencia militar, Jatam al Anbiya. Por su parte, un oficial del Ejército hebreo citado por ‘The Times of Israel’ señaló que «la idea es que esta ronda de combates ya ha pasado». Pero matizó que la ofensiva contra Hizbolá en el sur del Líbano no ha terminado aún y los choques entre ambas partes continuaron durante todo el día. A las nueve de la noche (ocho de la tarde, hora peninsular española), Netanyahu convocó a su gabinete de seguridad para estudiar la situación. Medir las fuerzasCon estos ataques cruzados, Israel e Irán miden sus fuerzas de cara a la negociación que Trump mantiene con Teherán. Mientras el Ejército hebreo intenta debilitar al máximo a Hizbolá , Irán salva la cara por su aliado y, al mismo tiempo, recuerda que mantiene su capacidad militar pese a las bajas y daños que han sufrido los ayatolás. En Teffen, a diez kilómetros de la frontera entre el norte de Israel y el sur del Líbano , donde 60.000 personas fueron evacuadas tras el 7-O y no han podido volver a sus hogares, la guerra no ha cesado desde 2023 y entre las montañas retumban los cañonazos de la artillería hebrea. «Hemos conseguido grandes logros contra Hizbolá en los tres últimos años eliminando el 80% de sus cohetes, pero todavía les quedan 15.000», señala Sarit Zehavi, fundadora y presidenta del ‘think tank’ de defensa Alma. «Hemos conseguido grandes logros contra Hizbolá en los tres últimos años eliminando el 80% de sus cohetes, pero todavía les quedan 15.000» Sarit Zehavi Presidenta del ‘think tank’ de defensa AlmaEn un encuentro con medios extranjeros, entre ellos ABC, invitados por la Asociación de Prensa Europa-Israel (EIPA, en sus siglas en inglés), esta teniente coronel retirada recuerda que «Hizbolá estaba entrenándose para un ataque y secuestros como los que llevó a cabo Hamás desde Gaza el 7-O». Por esa amenaza constante, en forma de cohetes y drones cada vez más letales, Zehavi cree que «Israel no puede renunciar a las zonas que ha tomado en el sur del Líbano, salvo que Hizbolá sea desmantelado». Y ahí radica, precisamente, la clave del desencuentro entre Trump y Netanyahu, ya que Irán quiere incluir a Hizbolá en su acuerdo de paz con EE.UU. para blindar a su aliado en el Líbano y que siga siendo una amenaza para la existencia de Israel. La guerra que Israel libra desde el 7-O de 2023, primero contra Hamás en Gaza y luego contra Irán y Hizbolá en el Líbano, volvió este lunes a sacudir su vida cotidiana. A las seis de la mañana (cinco de la mañana, hora peninsular española), cuando los más madrugadores ya paseaban y corrían por la playa de Tel Aviv con los primeros rayos del sol, las alarmas antiaéreas trajeron de vuelta los aullidos de la guerra. «Acudan al refugio, se acerca un misil», nos avisan desde el altavoz en la habitación del hotel. Durante las tres horas y media siguientes, las alarmas suenan dos veces más, esta vez por proyectiles lanzados por Irán. Entre el domingo por la noche y el mediodía del lunes, el régimen teocrático de Teherán disparó 24 misiles balísticos sobre Israel . Por su parte, los hutíes de Yemen lanzaron dos proyectiles. Todos ellos fueron interceptados o cayeron en zonas abiertas sin causar heridos ni muertos. Según informa ‘The Times of Israel’, solo uno de ellos provocó algunos daños al caer, precisamente, sobre un asentamiento palestino en Cisjordania. En respuesta al ataque de Teherán durante la noche del domingo , cazas israelíes penetraron de nuevo en el espacio aéreo iraní y bombardearon una planta petroquímica al suroeste del país, así como instalaciones dedicadas a producir componentes para sus misiles. Su ofensiva también golpeó baterías defensivas e infraestructuras energéticas. Por primera vez desde el alto el fuego acordado en abril, ambos países se enzarzaban en combates cruzados. Noticia relacionada general No No «La seguridad del sur y de la comunidad chií está, nos guste o no, ligada a lo que sucede en Irán» Nathalie DuplanDurante unas horas, parecía que la guerra se reactivaba y acababa con la esperanza de que Estados Unidos e Irán llegaran a un acuerdo para detener la contienda y reabrir el estrecho de Ormuz. Pero apareció Trump en su red social Truth con un mensaje ordenando a ambas partes «detener los enfrentamientos inmediatamente» para buscar «un alto el fuego». «Están teniendo lugar las negociaciones finales de paz, sujetas a la ignorancia o la estupidez entrometiéndose en su camino», tuiteó enfadado. Además, advirtió primero a Irán que el «bloqueo naval (sobre Ormuz) seguirá en vigor hasta que se alcance un «acuerdo final» , y luego recordó al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que tendrá que conformarse con lo que EE.UU. pacte con Teherán. Sus advertencias funcionaron. Tras el toque de atención, los medios iraníes anunciaron «el cese de las operaciones de las fuerzas armadas». «Sin embargo, enfatizamos que si prosiguen la agresión y los actos de malicia, incluyendo al sur del Líbano, vendrán medidas mucho más severas», aseguró el mando de la emergencia militar, Jatam al Anbiya. Por su parte, un oficial del Ejército hebreo citado por ‘The Times of Israel’ señaló que «la idea es que esta ronda de combates ya ha pasado». Pero matizó que la ofensiva contra Hizbolá en el sur del Líbano no ha terminado aún y los choques entre ambas partes continuaron durante todo el día. A las nueve de la noche (ocho de la tarde, hora peninsular española), Netanyahu convocó a su gabinete de seguridad para estudiar la situación. Medir las fuerzasCon estos ataques cruzados, Israel e Irán miden sus fuerzas de cara a la negociación que Trump mantiene con Teherán. Mientras el Ejército hebreo intenta debilitar al máximo a Hizbolá , Irán salva la cara por su aliado y, al mismo tiempo, recuerda que mantiene su capacidad militar pese a las bajas y daños que han sufrido los ayatolás. En Teffen, a diez kilómetros de la frontera entre el norte de Israel y el sur del Líbano , donde 60.000 personas fueron evacuadas tras el 7-O y no han podido volver a sus hogares, la guerra no ha cesado desde 2023 y entre las montañas retumban los cañonazos de la artillería hebrea. «Hemos conseguido grandes logros contra Hizbolá en los tres últimos años eliminando el 80% de sus cohetes, pero todavía les quedan 15.000», señala Sarit Zehavi, fundadora y presidenta del ‘think tank’ de defensa Alma. «Hemos conseguido grandes logros contra Hizbolá en los tres últimos años eliminando el 80% de sus cohetes, pero todavía les quedan 15.000» Sarit Zehavi Presidenta del ‘think tank’ de defensa AlmaEn un encuentro con medios extranjeros, entre ellos ABC, invitados por la Asociación de Prensa Europa-Israel (EIPA, en sus siglas en inglés), esta teniente coronel retirada recuerda que «Hizbolá estaba entrenándose para un ataque y secuestros como los que llevó a cabo Hamás desde Gaza el 7-O». Por esa amenaza constante, en forma de cohetes y drones cada vez más letales, Zehavi cree que «Israel no puede renunciar a las zonas que ha tomado en el sur del Líbano, salvo que Hizbolá sea desmantelado». Y ahí radica, precisamente, la clave del desencuentro entre Trump y Netanyahu, ya que Irán quiere incluir a Hizbolá en su acuerdo de paz con EE.UU. para blindar a su aliado en el Líbano y que siga siendo una amenaza para la existencia de Israel.  

La guerra que Israel libra desde el 7-O de 2023, primero contra Hamás en Gaza y luego contra Irán y Hizbolá en el Líbano, volvió este lunes a sacudir su vida cotidiana. A las seis de la mañana (cinco de la mañana, hora peninsular … española), cuando los más madrugadores ya paseaban y corrían por la playa de Tel Aviv con los primeros rayos del sol, las alarmas antiaéreas trajeron de vuelta los aullidos de la guerra. «Acudan al refugio, se acerca un misil», nos avisan desde el altavoz en la habitación del hotel. Durante las tres horas y media siguientes, las alarmas suenan dos veces más, esta vez por proyectiles lanzados por Irán.

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