El curso escolar en Cataluña no ha empezado con la normalidad deseada por el Govern, pero la huelga convocada por los principales sindicatos docentes tampoco está teniendo el grado de incidencia que anhelaban. Varios centros consultados por este diario aseguran que han tenido un seguimiento nulo o escaso del paro y lo atribuyen al cansancio del intenso calendario de protestas del curso pasado -22 jornadas de huegla- y, especialmente, al hecho de que se trataba del primer día de curso, con mucha carga simbólica entre alumnos y profesorado. “Era un día delicado”, admite el director de una escuela. La convocatoria se ha notado más en las carreteras -con cortes a primera hora-, pero apenas en las aulas, en que el seguimiento ha sido del 12,65%, según los datos de Educación recopilados del 87% de los centros. Los sindicatos elevan la participación hasta el 30%.


Casi un millón de alumnos regresan a las aulas en Cataluña en un día marcado por las protestas, las altas temperaturas y el fiasco de PISA
El curso escolar en Cataluña no ha empezado con la normalidad deseada por el Govern, pero la huelga convocada por los principales sindicatos docentes tampoco está teniendo el grado de incidencia que anhelaban. Varios centros consultados por este diario aseguran que han tenido un seguimiento nulo o escaso del paro y lo atribuyen al cansancio del intenso calendario de protestas del curso pasado -22 jornadas de huegla- y, especialmente, al hecho de que se trataba del primer día de curso, con mucha carga simbólica entre alumnos y profesorado. “Era un día delicado”, admite el director de una escuela. La convocatoria se ha notado más en las carreteras -con cortes a primera hora-, pero apenas en las aulas, en que el seguimiento ha sido del 12,65%, según los datos de Educación recopilados del 87% de los centros. Los sindicatos elevan la participación hasta el 30%.
La consejera de Educación, Esther Niubó, ha admitido que “no es el inicio de curso deseado” y ha lamentado los cortes de carretera y ferroviarios de primera hora. Con todo, ha asegurado que no ha habido “incidencias significativas” y que todos los centros han abierto. En cuanto a las conversaciones con los sindicatos, Niubó ha asegurado que volverá a convocarlos tras la reunión de la Asamblea Educativa de Cataluña del 19 de septiembre, que debe marcar la lista de nuevas reivindicaciones y el calendario de protestas futuras. Pero la consejera busca superar este marco y asegura que en breve se abrirá un proceso de debate con diferentes actores de la comunidad educativa, como docentes, familias y entidades pedagógicas para “tratar de los retos de la educación”. “Tenemos el diagnóstico claro, pero es necesario llegar a consensos en temas como la formación inicial, la educación inclusiva, el modelo de acogida o la autoridad docente. Sabemos que hay que modificar cosas, pero no hemos concretado”.

La jornada ha empezado con el mismo modus operandi de los paros que marcaron el final del curso pasado: cortes de carretera y hoy, también, ferroviarios. A pesar de que se trataba de grupos reducidos de personas, los piquetes han logrado bloquear vías principales catalanas. En concreto, pasadas las 7 de la mañana pequeños grupos de docentes -máximo un centenar- han bloqueado la ronda Litoral y la de Dalt en los dos sentidos de la marcha, además de la Gran Via de Barcelona a la altura de Can Batlló, la C-31 en L’Hospitalet y la C-58 en Sant Quirze del Vallès. Hacia las 9 dela mañana se habían levantado todos los bloqueos. En Lleida, un grupúsculo de unos 40 docentes han protestado en la estación ferroviaria de Lleida-Pirineus, donde han cortado la circulación de trenes durante unos minutos, entre ellos los de alta velocidad de la línea Barcelona-Madrid. En Tarragona han intentado cortar los accesos al puerto, pero los Mossos se lo han impedido.
Los sindicatos convocantes -Ustec, CGT y la Intersindical- y la Asamblea Educativa de Cataluña han programado una concatenación de acciones en una decena de puntos de todo el territorio: los mencionados cortes de primera hora y una manifestación, seguida de una asamblea territorial. Las marchas también han evidenciado el pinchazo de la convocatoria: 1.800 manifestantes en Barcelona, según la Guardia Urbana (5.000 según los sindicatos), entre 500 y 600 en Girona y Tarragona, varios centenares también en Sabadell, unos 300 en Manresa, Sant Feliu del Llobregat y entre 100 y 200 en Granollers, Lleida y Amposta.

Los sindicatos ya eran conscientes de que convocar huelga el primer día de curso era un riesgo. Y finalmente las sospechas se han cumplido. En la escuela La Rambleta del Clot de Barcelona, más de la mitad de los maestros han acudido al centro. El director, Ferran Estrada, explica que, aunque la mayoría del claustro, él incluido, apoyan las reivindicaciones que sustentan la huelga, lo que hoy se plantea es un dilema: “defender unas reclamaciones que muchos compañeros comparten e intentar que los estudiantes se vean lo menos afectados posible”, apunta. Poco antes de que se abran las puertas, las familias comentan la jornada de huelga mientras sus hijos se reencuentran y saludan a sus compañeros. Entre los padres abundan los apoyos a las protestas, pero se ven obligados a asistir por temas de conciliación. “No tengo otro sitio donde dejar a mi hijo y sé que aquí lo cuidarán”, asegura la madre de un alumno de educación infantil. Pero entre las familias también se oyen voces más recelosas. “El primer día es de adaptación. ¿Por qué no hacían huelga mañana en vez de hoy?”, espetaba una madre de un alumno de 4º de primaria, cuya tutora no había asistido al centro.
En la escuela Jacint Verdaguer de Canovelles el seguimiento ha sido nulo y ningún docente ha secundado el paro. “Es un día delicado, además no ha habido margen organizativo y poca información sobre la huelga”, apunta el director Pau Gaitán. En este centro, añade, el seguimiento de las convocatorias del curso pasado fue desigual y ahora se respira un ambiente de “incerteza”. “No se sabe cómo avanzará todo y si habrá nuevo calendario de movilizaciones, pero hacen falta soluciones. También son necesarias nuevas estrategias de presión, y aunque se entiende las reivindicaciones de las dos partes, también estaría bien tener un curso tranquilo”, pide el director.

Una situación muy parecida se ha replicado en numerosos centros, como la escuela Pau Claris de La Seu D’Urgell (Lleida), donde de 30 docentes solo una ha secundado el paro. En el Prat de la Riba de Reus tampoco ha faltado ningún docente. Y en la Angeleta Ferrer de Mataró, donde casi la mitad del claustro había apoyado las huelgas a final del curso pasado, este martes ha habido “poca incidencia”, asegura el director Juanjo Duran. “La gente se lo ha pensado mucho, porque hay muchos profesores nuevos o que empiezan con un grupo nuevo, además es un día muy marcado y también hay cierto cansancio del curso pasado y algunos se sienten cómodos con los acuerdos firmados”, explica el director.
Las organizaciones impulsoras de la huelga justifican el nuevo paro en el hecho de que el curso “empieza con problemas estructurales que continúan sin una respuesta suficiente” y detallan su lista de reivindicaciones: reducción de ratios, más personal para la educación inclusiva, climatizar los centros educativos, reducir la burocracia e invertir un 6% del PIB en educación, además de aspectos no tan laborales como proteger el catalán, consensuar los currículos o no cerrar grupos de la pública.

La huelga es una de las protagonistas de este primer día de escuela en Cataluña, pero que también compite con la publicación de los resultados de las pruebas PISA, que marcan un descenso generalizado en todas las materias y en todas las comunidades. Las notas que obtiene Cataluña resultan anormalmente positivas, y ello es porque no son válidas, ya que un grave error durante el proceso de preparación -se excluyó el 23% de los alumnos, los más rezagados, cuando solo se podía dejar fuera el 5%- ha invalidado los resultados de la comunidad.
Pero más allá de estos elementos externos, la realidad es que este martes es el día de volver a la rutina para 932.543 alumnos de la etapa obligatoria (si se suman todas las etapas -de guarderías a FP-, la cifra se eleva a 1,31 millones de alumnos
En cambio, la plantilla de personal educativo vuelve a crecer y este septiembre se llega a las 94.422 dotaciones; se incorporan 1.830 personas, de los cuales 1.103 son docentes, 531 son personal de atención educativa y 196 administrativos. El aumento se debe al incremento también de las necesidades del sistema, pero también a los dos acuerdos con tres sindicatos (CC OO, UGT y Profesores de Secundaria) en marzo y mayo para intentar sofocar, sin éxito, el conflicto educativo. De este pacto también surgió el aumento de 110 euros mensuales para los docentes ya este año o de un complemento de 50 euros durante las colonias.
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