Los centros de retiro para meditar o practicar yoga en plena naturaleza experimentan un auge en toda España que lideran Andalucía, Cataluña y Baleares, regiones con gran afluencia turística y que han encontrado una veta para alojar a miles de personas que buscan desconectar del ruido exterior e interior. Andalucía tiene 173 centros, Cataluña 66 y Baleares 44, seguidos de la Comunidad Valenciana con 39 y Canarias con 32, según la plataforma internacional Retreat Guru, que aglutina estos hospedajes por todo el mundo. España acapara 543 de los 1.440 centros en Europa, a gran distancia de Países Bajos (330) y Portugal (200). Como en botica, hay de todo: desde estrictos y espartanos retiros de silencio para meditar 10 horas al día, hasta ceremonias de ayahuasca para trascender, pasando por retiros para practicar yoga o estancias para ultrarricos con dietas de sosiego y comida de primera, con el móvil en un cajón bajo llave.
El país cuenta con 543 centros de retiro en medio de la naturaleza del total de 1.440 en el continente, según una plataforma internacional
Los centros de retiro para meditar o practicar yoga en plena naturaleza experimentan un auge en toda España que lideran Andalucía, Cataluña y Baleares, regiones con gran afluencia turística y que han encontrado una veta para alojar a miles de personas que buscan desconectar del ruido exterior e interior. Andalucía tiene 173 centros, Cataluña 66 y Baleares 44, seguidos de la Comunidad Valenciana con 39 y Canarias con 32, según la plataforma internacional Retreat Guru, que aglutina estos hospedajes por todo el mundo. España acapara 543 de los 1.440 centros en Europa, a gran distancia de Países Bajos (330) y Portugal (200). Como en botica, hay de todo: desde estrictos y espartanos retiros de silencio para meditar 10 horas al día, hasta ceremonias de ayahuasca para trascender, pasando por retiros para practicar yoga o estancias para ultrarricos con dietas de sosiego y comida de primera, con el móvil en un cajón bajo llave.
“Ya no puedo dar fechas para nuevos retiros hasta septiembre de 2027, estamos al completo. Yo ya participaba en retiros de yoga cuando vivía en Inglaterra y ahora le ponemos cariño y tenemos estancias recurrentes. La gente quiere parar, hacer un cambio en su vida, o se les hace un clic para pequeños cambios. Otros quieren desconectar o simplemente pasarlo bien”, desvela Marina Naranjo, responsable de la finca rural La siesta del naranjo en Monesterio, al sur de Badajoz, sin hueco durante el próximo año. Este centro abierto ofrece desde hace un lustro retiros de yoga aéreo, meditación, alimentación saludable, pero también de ganchillo y macramé.

El ritmo frenético impuesto en el trabajo en la última década, espoleado por las nuevas tecnologías y las redes sociales, ha generado esa necesidad creciente para detenerse y frenar en seco durante varios días, rodeados de verde y tranquilidad, alejados del ruido y trajín de ciudades y pueblos, y así tomar perspectiva. Sin aparatos electrónicos, a menudo en silencio, los participantes en estos retiros buscan mirar hacia dentro, reflexionar sobre sus vidas, ahondar en su espiritualidad, o simplemente meditar y escuchar su voz interior.
“El lugar no lo hace todo, pero es importante para favorecer el silencio exterior y la introspección, simplificar el grado de complejidad externa y condicionar la experiencia en una dirección constructiva”, ilustra Pilar Ariza, instructora de mindfulness y con un centro abierto en Sevilla desde hace 15 años. Para Ariza, lo ideal es que “represente el camino medio, ni demasiado cómodo ni demasiado sufrimiento, y energéticamente la comida también es relevante”. “Los retiros conectan con la parte luminosa y honesta del ser humano, los que yo facilito son todos de silencio porque queremos calmar y parar, la intención no es solo relajarse, pretendemos ver con mayor claridad”, añade.

La atención plena o mindfulness, una práctica laica con raíces budistas, consiste en apagar el piloto automático para, a través de ejercicios de respiración, centrarse en el aquí y en el ahora sin juzgar ni reaccionar, y así cultivar la quietud mental.
Ariza acompaña a sus alumnos y otros invitados a cultivar durante varios días dinámicas que conectan desde la calma con estados positivos como la alegría, la compasión o la gratitud, para contrarrestar el sesgo natural negativo y que actúan como antídoto de la ansiedad, el insomnio o el estrés. Ella guía las meditaciones y sus participantes escuchan sin hablar. “La experiencia prolongada permite que la persona conecte con capas más profundas, va disolviendo corazas y se va dando cuenta sola, con pensamientos recurrentes, hasta que aflora la comprensión de sus asuntos”, indica.

La plataforma Retreatvault también tiene a España al frente de los centros de retiro europeos, con 625 alojamientos, seguido de Portugal con 271, e Italia y Grecia con 200 cada uno. “España se ha convertido en líder europeo por los cursillos para profesores de yoga en Barcelona, Mallorca e Ibiza, y los programas de recuperación y salud mental en Tenerife”, explica por correo electrónico Chad Waldman, consejero delegado de Retreatvault, competidora desde hace un año de Retreat Guru y Bookretreats. Waldman añade que España “también cuenta con programas de desintoxicación, adelgazamiento, meditación y silencio”. “Canarias y Baleares ofrecen retiros cuando nadie en el norte de Europa puede, con vuelos directos desde Reino Unido, Alemania, Países Bajos y Escandinavia para llegar en un fin de semana a esas fincas rurales o masías de pequeños propietarios”, destaca Waldman.
Esta última plataforma coincide en líneas generales con las dos anteriores, y atesora 550 centros de retiro en España, con un crecimiento del 60% en los dos últimos años. “España es actualmente el mayor mercado de los retiros en Europa, solo por detrás de Estados Unidos e India a nivel mundial. Gran parte de su imán es su diversidad: puedes practicar en la costa, en las montañas o en el campo, y todo con unas pocas horas de distancia. Además del clima, que lo hace un destino para todo el año muy accesible para los europeos”, ilustra también por correo electrónico Sean Kelly, cofundador de Bookretreats.
Eso sí, hay muchos centros más tradicionales sin ambición internacional ni marketing digital que no aparecen en plataformas y acogen a los miles de grupos de yoga y meditación que proliferan por toda la Península. Entre ellos está Amalurra (madre Tierra), un centro en Artzentales (Vizcaya) con 28 años de trayectoria, camas para 120 personas y 12 hectáreas de bosques y jardines. “La gente abre los ojos sobre lo que pasa de piel para adentro solo cuando le ocurren crisis. La transformación requiere esa mirada interior para conectar con lo que está pasando en ti frente a un mundo con tanta presión, tecnología y estrés”, apunta su directora, Irene Goikolea para quien, desde la pandemia, “cada vez hay más lugares con esa oferta porque cada vez hay más demanda de lugares tranquilos donde poder salirse del ruido”.

En la cúspide de los retiros para ricos está Viluz, que en la Costa del Sol ofrece una residencia de lujo para grupos que lo ocupan por 6.000 euros al día a cambio de talleres de yoga, energía o mindfulness. “Suelen venir altos directivos de compañías como Google o Ernst & Young para hacer trabajos de equipo en completa privacidad, normalmente unos cinco días. Son siempre clientes internacionales, no tenemos españoles, y he visto un cambio: antes solían venir más mujeres y recientemente vienen más hombres y es más equilibrado”, revela la belga Anna Cammaer, responsable del exclusivo hospedaje.
Para aquellos que buscan experiencias fuertes, están los retiros con ceremonias de ayahuasca, donde se consume una bebida preparada a partir de plantas originarias de la Amazonía, lo que implica una profunda introspección y alucinaciones. Safe Spirit es una de las firmas que organizan ceremonias durante tres días cerca de Barcelona y para grupos reducidos. “Nuestra base está entre el chamanismo, la psicología moderna, el teatro y lo que la gente expresa. Te encuentras contigo mismo, es algo que sale de la reconexión con el origen y la salida de las percepciones aprehendidas. Para participar hacemos varias entrevistas para saber si toman medicamentos y consultamos a un médico de referencia”, indica Alexander Demal.

El Ministerio de Industria y Turismo y las autonomías carecen de datos concretos sobre el volumen de negocio de los centenares de centros de retiro en el país, que no disponen de una asociación nacional que los represente. Estos establecimientos están incluidos en el turismo de salud y bienestar, que movió 894.000 millones en 2024 en todo el mundo, según el Global Wellness Institute.
Mercedes de la Torre acude con frecuencia a retiros en Castilla y León, País Vasco y Andalucía: “Es una forma de autoconocimiento, de encontrarte. Te guían en ese encuentro para que luego puedas seguir solo”. “Quiero pensar que el interés creciente por ellos es porque nos paramos y queremos superar el estrés con otras salidas que no son las drogas. Igual que ir al psicólogo, asumes que la vida es esto, es una herramienta para ver el día a día sin sufrir. Algunos incluso se ríen de ti o te llaman mística, antes era hippy y ahora esnob”, bromea esta profesora de Lengua española en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y que medita desde hace más de una década. “La meditación es como una metáfora de la vida, te ocurre lo mismo que cuando vives: tienes momentos de lucidez, de tristeza, de felicidad y altibajos que sobrellevas. Al vivirlo en ese momento, te ayuda luego a vivir”, concluye De la Torre.
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