Pablo Bustinduy: “Las elecciones, cuando sean, van a ser un referéndum sobre la vivienda”

Pablo Bustinduy (Madrid, 43 años) atiende a EL PAÍS nada más acabar el pleno del Congreso que ha derogado este viernes los dos decretos sobre vivienda. El ministro de Derechos Sociales, encargado de defender en el hemiciclo el texto que recogía la prórroga automática de los contratos de alquiler, se reconoce cansado, después de un trabajo intenso las últimas semanas. Pero cuando responde, no escatima en palabras y deja clara su indignación por el voto en contra de las derechas. “La posición de Junts es un suicidio político”, sostiene. No se pronuncia sobre si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debe convocar elecciones, pero advierte de que los comicios serán “un referéndum sobre la vivienda”.

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El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, en el Congreso.Pablo Bustinduy en el Congreso. El ministro de Derechos Sociales sostiene que la posición de Junts “es un suicidio político”  

Pablo Bustinduy (Madrid, 43 años) atiende a EL PAÍS nada más acabar el pleno del Congreso que ha derogado este viernes los dos decretos sobre vivienda. El ministro de Derechos Sociales, encargado de defender en el hemiciclo el texto que recogía la prórroga automática de los contratos de alquiler, se reconoce cansado, después de un trabajo intenso las últimas semanas. Pero cuando responde, no escatima en palabras y deja clara su indignación por el voto en contra de las derechas. “La posición de Junts es un suicidio político”, sostiene. No se pronuncia sobre si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debe convocar elecciones, pero advierte de que los comicios serán “un referéndum sobre la vivienda”.

Pregunta. ¿Tiene sentido seguir con la legislatura o hay que convocar ya elecciones?

Respuesta. Ahora mismo, la primera prioridad en este país, y así lo está diciendo la gente, es intervenir la vivienda. Ese es el punto principal de cualquier programa electoral. PP, Vox y Junts han firmado con sus nombres y apellidos cada desahucio que se produzca, cada contrato de alquiler que se acabe, cada euro de más que paguen las familias trabajadoras. Nosotros vamos a estar preparados para cualquier escenario.

P. Pero si este Congreso no es capaz de aprobar esas medidas, ¿no sería lógico un adelanto?

R. Mañana [por este sábado] hay convocadas movilizaciones en todo el país, una vez más, y mañana hablará en la calle. Y creo que es la voz que hay que escuchar ahora.

P. ¿La izquierda está preparada para las elecciones?

R. Lo va a estar, evidentemente. Vamos a estar preparados para cualquier escenario.

P. Ha declinado siempre la posibilidad de ser candidato, pero ¿jugará un papel en la campaña?

R. Yo soy una persona coherente. Y cuando digo algo es que lo he pensado muchas veces. Pero quiero dejar muy claro hoy que siento un profundo orgullo por haber defendido en este debate algo importantísimo. Y en la campaña electoral sentiré el mismo orgullo por estar trabajando como un militante más, como lo he estado en casi todas desde que tengo uso de razón.

P. ¿Cuál es el siguiente paso que van a dar después de lo de este viernes?

R. Insistir las veces que haga falta hasta que el derecho a la vivienda se abra paso. Nos ha costado muchísimo en esta legislatura conseguir que por fin se produjera un pleno monográfico sobre soluciones inmediatas para proteger a ocho millones de personas que viven de alquiler, para acabar con los desahucios, con el fraude, para equilibrar un poquito las cosas. Y estoy muy enfadado porque Vox, PP y Junts hayan decidido votar, no contra el Gobierno, sino contra la gente trabajadora de este país.

P. ¿Pero hay margen realmente para una negociación?

R. Hace una semana, este pleno probablemente parecía imposible. Los decretos leyes también. Se lo dice alguien que lleva toda la legislatura peleando contra viento y marea para intentar intervenir en un mercado de la vivienda que está funcionando como un yugo sobre la clase trabajadora en este país. Creo que jamás ha habido una desconexión tal entre el interior de la Cámara y lo que piensa España. Y [las derechas] lo van a acabar pagando y les va a pasar por encima. Lo digo explícitamente: la decisión de Junts es absolutamente incomprensible. Creo que es un suicidio político y que lo que están haciendo en este tema va a llevar a su desaparición política, y se lo habrán merecido.

P. Vista la complicada aritmética parlamentaria, ¿considera un error haber recurrido al decreto y no a un proyecto de ley para tratar de esquivar los vetos cruzados?

R. Las derechas han tumbado los decretos de manera incomprensible, sin dar un solo argumento y, pese a lo solemnes y ufanos que estaban en su posición, no se han atrevido a aplaudir al final. Eso resume la posición moral de la derecha española. Si siguen en esta actitud, lo van a pagar muy caro. Y si pretendían otra cosa, se van a equivocar. Las elecciones, cuando sean, van a ser un referéndum sobre la vivienda en este país.

P. ¿Qué mensaje le transmite a los ciudadanos movilizados que pueden sentir una cierta desesperanza ahora?

R. Uno de agradecimiento y de absoluta convicción. Como siempre ha pasado con todos los derechos que se han conquistado luchando. Y la lucha que están llevando a cabo es ejemplar. Y van a ganar, se va a imponer el interés general, se va a imponer el clamor social que recorre las calles de España y a las que la derecha le ha dado la espalda.

P. Los partidos de la derecha les han acusado de no haber incorporado las medidas que les han planteado.

R. Son excusas. Llevamos de legislatura prácticamente tres años y un año de negociaciones sobre el decreto de vivienda con todos los grupos parlamentarios. Se han incluido medidas de todos los grupos. Son artificios para intentar evadir la responsabilidad. Fíjense que Junts no ha intervenido en el segundo para explicar su postura. Es una indignidad.

P. En una hipotética reescritura de los decretos, ¿qué medidas considera imprescindibles rescatar y cuáles aceptaría modificar?

R. Lo que se ha votado eran mínimos de sentido común. Y no ha habido una sola justificación real en contra. Es una posición política y es una posición de clase la que han defendido hoy las derechas en España. Y por tanto, en una situación así, es que se han hecho todos los esfuerzos. Algún día tendremos una política de vivienda pública comparable a las que tenemos en educación, en sanidad, en pensiones o la que estamos construyendo en materia de cuidados y nos parecerá increíble que en un bien de primera necesidad como es la vivienda rigiera la ley de la selva y estuviera en manos de una oligarquía extractiva.

P. ¿Cree que los reales decretos se centraban demasiado en mantener el alquiler y no en facilitar su acceso o en facilitar la compra?

R. En España, el 20% de la población vive de alquiler. Y están en unas condiciones que no están los inquilinos en ningún país de Europa: a merced de la voluntad, sobre todo de estos grandes propietarios, grandes caseros y empresas buitres. Es una ley de la jungla. Y sí, claro que había medidas para reforzar los derechos de los inquilinos y las inquilinas. Nosotros tenemos clarísimo que uno de los vectores principales para resolver la crisis de vivienda pasa por la construcción de vivienda pública, protegida a perpetuidad. Porque claro, esto que dice la derecha de que hay que construir más… ¿Quién puede acceder a una vivienda nueva a los precios que hay? ¿Los jóvenes que no pueden emanciparse? ¿Las parejas que no se pueden separar porque no pueden pagar un alquiler? ¿Esa gente va a comprar a los precios de mercado las nuevas promociones de vivienda que están construyendo, que además están todas focalizadas en el segmento del lujo? No. Hay que construir vivienda pública protegida a perpetuidad.

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