La regeneración de antiguos suelos industriales, también conocidos como ‘brownfields’, permite afrontar distintos retos al tiempo: se genera más vivienda y actividad económica , pero donde ya existe ciudad, con infraestructuras, servicios y conectividad, lo que facilita desarrollos más rápidos, eficientes y mejor integrados.Un informe de Arup, C40 Cities y Urban Partners expone que este crecimiento de la ciudad se está convirtiendo en pieza clave del urbanismo del futuro, capaz de contribuir a la solución al problema de la vivienda . «Frente al modelo de expansión sobre suelos rurales, este enfoque de regeneración apuesta por crecer hacia dentro. Así se puede reducir el consumo de nuevo suelo, limitar la presión sobre espacios naturales y agrarios y disminuir las emisiones asociadas al desarrollo urbano», explica Flavio Tejada, director en Arup, consultora de ingeniería. El impacto va más allá de lo urbanístico o ambiental, indica: «Actúa como un auténtico motor económico . Transforma áreas degradadas en nuevos distritos vibrantes, capaces de atraer inversión, talento y actividad empresarial. En estos entornos pueden convivir la vivienda, los servicios, los espacios públicos y la innovación, generando a su vez tejidos productivos que generan empleo».En España es una tendencia, pero aún en fase de consolidación, mientras que en las grandes ciudades europeas ya es una prioridad estratégica. Constituye una de las aplicaciones más claras de economía circular a escala urbana, detalla: «Lo que plantea este modelo es reutilizar lo existente (suelo, infraestructuras e incluso materiales) para darle una segunda vida. Es un cambio de lógica: pasar de un modelo basado en construir y consumir a otro centrado en optimizar, rehabilitar y prolongar el ciclo de vida de los activos». Uno de los factores que condicionan su desarrollo es regulatorio. «Estos proyectos suelen enfrentarse a marcos urbanísticos complejos, largos plazos administrativos y la necesidad de coordinar a múltiples actores públicos y privados. A esto se suman cuestiones técnicas como la descontaminación, que también requieren tiempo y recursos. Pero el reto no es tanto técnico o regulatorio, sino de modelo de gobernanza: implicar a todos los agentes del territorio, con un proceso de compartir una visión y una hoja de ruta, permite simplificar procesos, generar seguridad jurídica y facilitar modelos de colaboración que permitan acelerar este tipo de transformaciones», sostiene.Noticia relacionada No No Un estudio desvela cómo afecta el problema de la vivienda a los jóvenes en España Virginia López EspláTransformación totalAlcalá de Henares (Madrid) proyecta levantar un ecobarrio en los terrenos de la antigua fábrica de Roca, empresa que impulsa la idea. En una zona de más de 80.000 metros cuadrados está previsto la construcción de cerca de 3.000 viviendas , zonas verdes, nuevos aparcamientos, un edificio multiusos para congresos y eventos, y espacios de uso público. Según la alcaldesa, Judith Piquet, esta iniciativa «supone, probablemente, el proyecto más importante de transformación que ha afrontado Alcalá de Henares en las últimas décadas». «No estamos hablando solo de recuperar un espacio degradado, sino de redefinir cómo queremos que crezca y se ordene nuestra ciudad en el futuro. Si transformamos Roca, estamos transformando Alcalá», añade. El proyecto tendrá un importante impacto en la estructura urbana de la ciudad. «Nos permite coser barrios, abrir nuevos ejes de conexión y equilibrar el desarrollo urbano en una zona que llevaba años infrautilizada. Apostamos por un ecobarrio con vivienda, zonas verdes, actividad económica y servicios, pensado para integrarse plenamente en la ciudad y mejorar su funcionamiento», afirma.«Los vecinos van a notarlo claramente. Hablamos de más espacios públicos, más zonas verdes, un aparcamiento subterráneo de 400 plazas, mejor movilidad y nuevos equipamientos. Pero también de oportunidades: empleo, actividad económica y una mayor calidad de vida. Es una intervención integral, no solo urbanística, sino también social y económica», asevera Piquet.Recreación de uno de los espacios del nuevo ecobarrio de AlcaláEs una actuación importante sobre uno de los mayores problemas que sufre la sociedad española, declara: «Va a permitir incorporar miles de nuevas viviendas al mercado, incluyendo un porcentaje de vivienda protegida, lo que contribuirá a aliviar la presión existente . Pero también quiero ser clara: no hay soluciones únicas. Este proyecto forma parte de una estrategia más amplia para aumentar la oferta en la ciudad». Esta transformación implica un nueva manera de entender el desarrollo urbano en Europa. Ciudades como Hamburgo o Londres lo hacen sistemáticamente. Piquet asume esta nueva perspectiva: «Lo que estamos impulsando es un modelo de ciudad distinto: más verde, más habitable, más conectado. Frente a un crecimiento desordenado hacia la periferia, apostamos por regenerar espacios ya existentes, darles una nueva vida y ponerlos al servicio de los vecinos». Un futuro estratégico se construye sobre los restos de las antiguas instalaciones de Roca: «No es solo una operación urbanística, es una decisión estratégica. Queremos una ciudad más amable, más viva y mejor preparada para las próximas décadas».Respeto a la historiaEl Proyecto Carabanchel, iniciativa promovida por Kronos Real Estate Group para el distrito con más población de Madrid, dispone de 25 parcelas en el barrio madrileño (38.000 metros cuadrados): en 15 se rehabilitarán antiguos edificios industriales y en las 10 restantes se levantarán nuevas construcciones.Ya se ha puesto la primera piedra en la actuación sobre la antigua imprenta de La Central, una superficie de 3.000 m2 que albergará un edificio de cinco plantas. Serán 74 viviendas para alquiler y cuatro espacios de uso comercial. A finales de 2027 culminará la obra, que se halla en el final de la contención de la parcela y pronto entrará en el vaciado. «En La Central mantenemos una de las estructuras industriales de la imprenta, muy característica, una nave con una cubierta en diente de sierra con vigas y pilares de acero. Buscamos la integración de esa parte industrial con el proyecto que levantamos», afirma Andrew Cooke, Managing Director del Proyecto Carabanchel. Diseñada por el estudio de Juan Herreros, la obra pretende respetar y mantener la construcción tradicional que existe en Carabanchel. Es la filosofía que primará en todo el proyecto. «Intentamos trabajar con materiales comunes de la zona, con el protagonismo del ladrillo, con acero y chapa», relata Cooke. El director del Proyecto Carabanchel destaca que «la oferta de viviendas de alquiler va a aliviar la presión del mercado». «Además, estamos también revitalizando el tejido económico y cultural poniendo en valor el patrimonio industrial de Carabanchel. Evidentemente, con nuevos usos que precisa el barrio», apunta.En su reflexión sobre el significado de estas actuaciones, Cooke estima que «como el crecimiento de suelo para obra nueva es limitado y depende mucho de los ayuntamientos, estas intervenciones son una forma nueva de poder actualizar el parque de vivienda a las necesidades y al código técnico actual». «Representa un ejemplo claro de cómo se puede intervenir en una zona ya consolidada, respetando lo que hay y evolucionando hacia un nuevo urbanismo», concluye. La regeneración de antiguos suelos industriales, también conocidos como ‘brownfields’, permite afrontar distintos retos al tiempo: se genera más vivienda y actividad económica , pero donde ya existe ciudad, con infraestructuras, servicios y conectividad, lo que facilita desarrollos más rápidos, eficientes y mejor integrados.Un informe de Arup, C40 Cities y Urban Partners expone que este crecimiento de la ciudad se está convirtiendo en pieza clave del urbanismo del futuro, capaz de contribuir a la solución al problema de la vivienda . «Frente al modelo de expansión sobre suelos rurales, este enfoque de regeneración apuesta por crecer hacia dentro. Así se puede reducir el consumo de nuevo suelo, limitar la presión sobre espacios naturales y agrarios y disminuir las emisiones asociadas al desarrollo urbano», explica Flavio Tejada, director en Arup, consultora de ingeniería. El impacto va más allá de lo urbanístico o ambiental, indica: «Actúa como un auténtico motor económico . Transforma áreas degradadas en nuevos distritos vibrantes, capaces de atraer inversión, talento y actividad empresarial. En estos entornos pueden convivir la vivienda, los servicios, los espacios públicos y la innovación, generando a su vez tejidos productivos que generan empleo».En España es una tendencia, pero aún en fase de consolidación, mientras que en las grandes ciudades europeas ya es una prioridad estratégica. Constituye una de las aplicaciones más claras de economía circular a escala urbana, detalla: «Lo que plantea este modelo es reutilizar lo existente (suelo, infraestructuras e incluso materiales) para darle una segunda vida. Es un cambio de lógica: pasar de un modelo basado en construir y consumir a otro centrado en optimizar, rehabilitar y prolongar el ciclo de vida de los activos». Uno de los factores que condicionan su desarrollo es regulatorio. «Estos proyectos suelen enfrentarse a marcos urbanísticos complejos, largos plazos administrativos y la necesidad de coordinar a múltiples actores públicos y privados. A esto se suman cuestiones técnicas como la descontaminación, que también requieren tiempo y recursos. Pero el reto no es tanto técnico o regulatorio, sino de modelo de gobernanza: implicar a todos los agentes del territorio, con un proceso de compartir una visión y una hoja de ruta, permite simplificar procesos, generar seguridad jurídica y facilitar modelos de colaboración que permitan acelerar este tipo de transformaciones», sostiene.Noticia relacionada No No Un estudio desvela cómo afecta el problema de la vivienda a los jóvenes en España Virginia López EspláTransformación totalAlcalá de Henares (Madrid) proyecta levantar un ecobarrio en los terrenos de la antigua fábrica de Roca, empresa que impulsa la idea. En una zona de más de 80.000 metros cuadrados está previsto la construcción de cerca de 3.000 viviendas , zonas verdes, nuevos aparcamientos, un edificio multiusos para congresos y eventos, y espacios de uso público. Según la alcaldesa, Judith Piquet, esta iniciativa «supone, probablemente, el proyecto más importante de transformación que ha afrontado Alcalá de Henares en las últimas décadas». «No estamos hablando solo de recuperar un espacio degradado, sino de redefinir cómo queremos que crezca y se ordene nuestra ciudad en el futuro. Si transformamos Roca, estamos transformando Alcalá», añade. El proyecto tendrá un importante impacto en la estructura urbana de la ciudad. «Nos permite coser barrios, abrir nuevos ejes de conexión y equilibrar el desarrollo urbano en una zona que llevaba años infrautilizada. Apostamos por un ecobarrio con vivienda, zonas verdes, actividad económica y servicios, pensado para integrarse plenamente en la ciudad y mejorar su funcionamiento», afirma.«Los vecinos van a notarlo claramente. Hablamos de más espacios públicos, más zonas verdes, un aparcamiento subterráneo de 400 plazas, mejor movilidad y nuevos equipamientos. Pero también de oportunidades: empleo, actividad económica y una mayor calidad de vida. Es una intervención integral, no solo urbanística, sino también social y económica», asevera Piquet.Recreación de uno de los espacios del nuevo ecobarrio de AlcaláEs una actuación importante sobre uno de los mayores problemas que sufre la sociedad española, declara: «Va a permitir incorporar miles de nuevas viviendas al mercado, incluyendo un porcentaje de vivienda protegida, lo que contribuirá a aliviar la presión existente . Pero también quiero ser clara: no hay soluciones únicas. Este proyecto forma parte de una estrategia más amplia para aumentar la oferta en la ciudad». Esta transformación implica un nueva manera de entender el desarrollo urbano en Europa. Ciudades como Hamburgo o Londres lo hacen sistemáticamente. Piquet asume esta nueva perspectiva: «Lo que estamos impulsando es un modelo de ciudad distinto: más verde, más habitable, más conectado. Frente a un crecimiento desordenado hacia la periferia, apostamos por regenerar espacios ya existentes, darles una nueva vida y ponerlos al servicio de los vecinos». Un futuro estratégico se construye sobre los restos de las antiguas instalaciones de Roca: «No es solo una operación urbanística, es una decisión estratégica. Queremos una ciudad más amable, más viva y mejor preparada para las próximas décadas».Respeto a la historiaEl Proyecto Carabanchel, iniciativa promovida por Kronos Real Estate Group para el distrito con más población de Madrid, dispone de 25 parcelas en el barrio madrileño (38.000 metros cuadrados): en 15 se rehabilitarán antiguos edificios industriales y en las 10 restantes se levantarán nuevas construcciones.Ya se ha puesto la primera piedra en la actuación sobre la antigua imprenta de La Central, una superficie de 3.000 m2 que albergará un edificio de cinco plantas. Serán 74 viviendas para alquiler y cuatro espacios de uso comercial. A finales de 2027 culminará la obra, que se halla en el final de la contención de la parcela y pronto entrará en el vaciado. «En La Central mantenemos una de las estructuras industriales de la imprenta, muy característica, una nave con una cubierta en diente de sierra con vigas y pilares de acero. Buscamos la integración de esa parte industrial con el proyecto que levantamos», afirma Andrew Cooke, Managing Director del Proyecto Carabanchel. Diseñada por el estudio de Juan Herreros, la obra pretende respetar y mantener la construcción tradicional que existe en Carabanchel. Es la filosofía que primará en todo el proyecto. «Intentamos trabajar con materiales comunes de la zona, con el protagonismo del ladrillo, con acero y chapa», relata Cooke. El director del Proyecto Carabanchel destaca que «la oferta de viviendas de alquiler va a aliviar la presión del mercado». «Además, estamos también revitalizando el tejido económico y cultural poniendo en valor el patrimonio industrial de Carabanchel. Evidentemente, con nuevos usos que precisa el barrio», apunta.En su reflexión sobre el significado de estas actuaciones, Cooke estima que «como el crecimiento de suelo para obra nueva es limitado y depende mucho de los ayuntamientos, estas intervenciones son una forma nueva de poder actualizar el parque de vivienda a las necesidades y al código técnico actual». «Representa un ejemplo claro de cómo se puede intervenir en una zona ya consolidada, respetando lo que hay y evolucionando hacia un nuevo urbanismo», concluye.
La regeneración de antiguos suelos industriales, también conocidos como ‘brownfields’, permite afrontar distintos retos al tiempo: se genera más vivienda y actividad económica, pero donde ya existe ciudad, con infraestructuras, servicios y conectividad, lo que facilita desarrollos más rápidos, eficientes y mejor integrados.
Un … informe de Arup, C40 Cities y Urban Partners expone que este crecimiento de la ciudad se está convirtiendo en pieza clave del urbanismo del futuro, capaz de contribuir a la solución al problema de la vivienda. «Frente al modelo de expansión sobre suelos rurales, este enfoque de regeneración apuesta por crecer hacia dentro. Así se puede reducir el consumo de nuevo suelo, limitar la presión sobre espacios naturales y agrarios y disminuir las emisiones asociadas al desarrollo urbano», explica Flavio Tejada, director en Arup, consultora de ingeniería. El impacto va más allá de lo urbanístico o ambiental, indica: «Actúa como un auténtico motor económico. Transforma áreas degradadas en nuevos distritos vibrantes, capaces de atraer inversión, talento y actividad empresarial. En estos entornos pueden convivir la vivienda, los servicios, los espacios públicos y la innovación, generando a su vez tejidos productivos que generan empleo».
En España es una tendencia, pero aún en fase de consolidación, mientras que en las grandes ciudades europeas ya es una prioridad estratégica. Constituye una de las aplicaciones más claras de economía circular a escala urbana, detalla: «Lo que plantea este modelo es reutilizar lo existente (suelo, infraestructuras e incluso materiales) para darle una segunda vida. Es un cambio de lógica: pasar de un modelo basado en construir y consumir a otro centrado en optimizar, rehabilitar y prolongar el ciclo de vida de los activos». Uno de los factores que condicionan su desarrollo es regulatorio. «Estos proyectos suelen enfrentarse a marcos urbanísticos complejos, largos plazos administrativos y la necesidad de coordinar a múltiples actores públicos y privados. A esto se suman cuestiones técnicas como la descontaminación, que también requieren tiempo y recursos. Pero el reto no es tanto técnico o regulatorio, sino de modelo de gobernanza: implicar a todos los agentes del territorio, con un proceso de compartir una visión y una hoja de ruta, permite simplificar procesos, generar seguridad jurídica y facilitar modelos de colaboración que permitan acelerar este tipo de transformaciones», sostiene.
Transformación total
Alcalá de Henares (Madrid) proyecta levantar un ecobarrio en los terrenos de la antigua fábrica de Roca, empresa que impulsa la idea. En una zona de más de 80.000 metros cuadrados está previsto la construcción de cerca de 3.000 viviendas, zonas verdes, nuevos aparcamientos, un edificio multiusos para congresos y eventos, y espacios de uso público. Según la alcaldesa, Judith Piquet, esta iniciativa «supone, probablemente, el proyecto más importante de transformación que ha afrontado Alcalá de Henares en las últimas décadas». «No estamos hablando solo de recuperar un espacio degradado, sino de redefinir cómo queremos que crezca y se ordene nuestra ciudad en el futuro. Si transformamos Roca, estamos transformando Alcalá», añade. El proyecto tendrá un importante impacto en la estructura urbana de la ciudad. «Nos permite coser barrios, abrir nuevos ejes de conexión y equilibrar el desarrollo urbano en una zona que llevaba años infrautilizada. Apostamos por un ecobarrio con vivienda, zonas verdes, actividad económica y servicios, pensado para integrarse plenamente en la ciudad y mejorar su funcionamiento», afirma.
«Los vecinos van a notarlo claramente. Hablamos de más espacios públicos, más zonas verdes, un aparcamiento subterráneo de 400 plazas, mejor movilidad y nuevos equipamientos. Pero también de oportunidades: empleo, actividad económica y una mayor calidad de vida. Es una intervención integral, no solo urbanística, sino también social y económica», asevera Piquet.

Es una actuación importante sobre uno de los mayores problemas que sufre la sociedad española, declara: «Va a permitir incorporar miles de nuevas viviendas al mercado, incluyendo un porcentaje de vivienda protegida, lo que contribuirá a aliviar la presión existente. Pero también quiero ser clara: no hay soluciones únicas. Este proyecto forma parte de una estrategia más amplia para aumentar la oferta en la ciudad». Esta transformación implica un nueva manera de entender el desarrollo urbano en Europa. Ciudades como Hamburgo o Londres lo hacen sistemáticamente. Piquet asume esta nueva perspectiva: «Lo que estamos impulsando es un modelo de ciudad distinto: más verde, más habitable, más conectado. Frente a un crecimiento desordenado hacia la periferia, apostamos por regenerar espacios ya existentes, darles una nueva vida y ponerlos al servicio de los vecinos». Un futuro estratégico se construye sobre los restos de las antiguas instalaciones de Roca: «No es solo una operación urbanística, es una decisión estratégica. Queremos una ciudad más amable, más viva y mejor preparada para las próximas décadas».
Respeto a la historia
El Proyecto Carabanchel, iniciativa promovida por Kronos Real Estate Group para el distrito con más población de Madrid, dispone de 25 parcelas en el barrio madrileño (38.000 metros cuadrados): en 15 se rehabilitarán antiguos edificios industriales y en las 10 restantes se levantarán nuevas construcciones.
Ya se ha puesto la primera piedra en la actuación sobre la antigua imprenta de La Central, una superficie de 3.000 m2 que albergará un edificio de cinco plantas. Serán 74 viviendas para alquiler y cuatro espacios de uso comercial. A finales de 2027 culminará la obra, que se halla en el final de la contención de la parcela y pronto entrará en el vaciado. «En La Central mantenemos una de las estructuras industriales de la imprenta, muy característica, una nave con una cubierta en diente de sierra con vigas y pilares de acero. Buscamos la integración de esa parte industrial con el proyecto que levantamos», afirma Andrew Cooke, Managing Director del Proyecto Carabanchel. Diseñada por el estudio de Juan Herreros, la obra pretende respetar y mantener la construcción tradicional que existe en Carabanchel. Es la filosofía que primará en todo el proyecto. «Intentamos trabajar con materiales comunes de la zona, con el protagonismo del ladrillo, con acero y chapa», relata Cooke. El director del Proyecto Carabanchel destaca que «la oferta de viviendas de alquiler va a aliviar la presión del mercado». «Además, estamos también revitalizando el tejido económico y cultural poniendo en valor el patrimonio industrial de Carabanchel. Evidentemente, con nuevos usos que precisa el barrio», apunta.
En su reflexión sobre el significado de estas actuaciones, Cooke estima que «como el crecimiento de suelo para obra nueva es limitado y depende mucho de los ayuntamientos, estas intervenciones son una forma nueva de poder actualizar el parque de vivienda a las necesidades y al código técnico actual». «Representa un ejemplo claro de cómo se puede intervenir en una zona ya consolidada, respetando lo que hay y evolucionando hacia un nuevo urbanismo», concluye.
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