La creciente demanda de sistemas de climatización y el aumento de las instalaciones durante el verano permiten que aumente el trabajo de los técnicos.Más información: Pablo González, albañil español en Noruega: “El salario son unos 6.200€ y trabajamos de 8:00 a 16:00” La creciente demanda de sistemas de climatización y el aumento de las instalaciones durante el verano permiten que aumente el trabajo de los técnicos.Más información: Pablo González, albañil español en Noruega: “El salario son unos 6.200€ y trabajamos de 8:00 a 16:00”
Las claves
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El verano ha llegado con fuerza y las altas temperaturas han convertido el aire acondicionado en uno de los grandes protagonistas de la temporada.
En muchas viviendas, oficinas y comercios, contar con un sistema de climatización eficiente ha dejado de ser un lujo para convertirse en una auténtica necesidad.
Este aumento de la demanda está teniendo un efecto directo en un sector que vive uno de sus mejores momentos.
Y es que los profesionales, especializados en la instalación de este tipo de máquinas, atraviesan una etapa de gran actividad.
Durante esos primeros meses del año donde el calor empieza a apretar, las agendas comienzan a llenarse rápidamente y el volumen de trabajo crece de forma considerable.
Tanto es así que, según JAG Alcaide, empresa instaladora de este tipo de aires, algunos técnicos pueden llegar a facturar hasta 800 euros en una sola jornada, instalando una única máquina de unos 2.400–3.200 euros.
Por una jornada de 3 a 5 horas, instalando un Split básico, ese técnico podría cobrar entre 300 y 500 euros de mano de obra, por un trabajo de 1.100-1.600 euros.
Detrás de estas cifras se encuentra un mercado en plena expansión. Cada vez son más los hogares que apuestan por equipos modernos, silenciosos y eficientes, capaces de ofrecer confort sin disparar el consumo eléctrico.
Además, las ayudas destinadas a mejorar la eficiencia energética han impulsado la renovación de muchos sistemas antiguos.
Sin embargo, el coste de una instalación puede variar notablemente en función del tipo de equipo y de las características de la vivienda.
Los sistemas split, los más habituales en pisos y apartamentos, suelen requerir una inversión más ajustada. Por el contrario, los sistemas multisplit o las instalaciones por conductos implican trabajos más complejos y presupuestos más elevados.
La ubicación del inmueble también influye en el precio final. Instalar un equipo en una zona de difícil acceso o en edificios que requieren medios especiales supone más tiempo y recursos.
A ello se suma la experiencia del profesional y la duración de la intervención.
Y es que tal y como recuerdan los expertos de JAG Alcaide, una instalación de calidad es tan importante como el propio aparato.
Un montaje correcto mejora el rendimiento, reduce el consumo energético y ayuda a prolongar la vida útil del equipo.
Por este motivo, según aclaran estos especialistas, cada vez más consumidores priorizan la profesionalidad y la experiencia frente a las opciones más económicas.
El Español – Sociedad
