Los universitarios, contra reloj por alquilar una habitación: adelantan la búsqueda por los precios y la competencia

Es la primera vez que muchos estudiantes abandonan la casa de sus padres para irse a estudiar fuera tras conseguir la admisión en la universidad y la carrera que deseaban. Otros continúan el curso buscando un cambio de aires. En ambos casos se encuentran con el mismo problema: encontrar una habitación .En España hay más de 1,8 millones de estudiantes universitarios, según los datos del Sistema Universitario Español. Una vez acabado el curso, el propósito de encontrar alojamiento se convierte en la principal asignatura para muchos jóvenes de entre 18 y 25 años durante el verano. Plataformas online, inmobiliarias o el boca a boca del amigo de un amigo que abandona su cuarto. Todo vale para encontrar ese lugar en el que quedarse durante al menos los próximos nueve meses.En algunas ciudades incluso se ven colas para las visitas y las redes sociales se llenan de mensajes pidiendo colaboración. «Busco habitación en Madrid para el curso 2026/2027» , «buscamos compi de piso», «busco compartir piso en Orense», «estudio óptica y busco habitación en Sevilla»… Una simple búsqueda devuelve muchos mensajes en el que los estudiantes explican sus preferencias de zona, presupuesto, carrera universitaria o comparten algún aspecto de su personalidad.La habitación para huir del coste de la residenciaNo todos los mensajes son actuales, los hay también quienes entre marzo y abril -meses antes de la finalización del año académico- ya se pusieron manos a la obra.Según la plataforma HousingAnywhere, compartir piso es «la alternativa más viable frente a otras opciones de mayor coste». Hablamos mayoritariamente de jóvenes que todavía no se han incorporado al mercado laboral y que dependen de sus padres. Alquilar un piso completo no suele ser una opción ya no solo por precio sino también por falta de oferta. En el caso de las residencias, en las grandes ciudades la mensualidad puede oscilar entre los 800 y los 1.200 euros al mes.Esta plataforma indica que durante el segundo trimestre del año, el alquiler medio de una habitación amueblada en Valencia fue de 425 euros al mes; en Madrid, de 600 euros; y en Barcelona, de 650 euros, factores que complican todavía más la búsqueda.El mercado de habitaciones «presenta un escenario mucho más accesible» ya que según los datos «la competencia se sitúa actualmente en los 6,6 estudiantes por habitación » frente a los 17 inquilinos que compiten de media por cada estudio disponible.El precio en las zonas universitariasUn análisis de pisos.com, elaborado a partir de los datos de su portal especializado, sitúa a Barcelona como la capital más cara, donde una habitación rebasa los 700 euros.Pero hay datos reveladores procedentes de municipios fuera de las capitales, donde los estudiantes buscan opciones tratando de encontrar precios más asequibles además de estar cerca de su centro docente. En Villanueva de la Cañada en Madrid, donde se ubica la Universidad Alfonso X el Sabio, el precio medio cuesta ya 703,57 euros . En Villaviciosa de Odón, donde se ubica el campus principal de la Universidad Europea de Madrid, el precio medio se encuentra en los 687 euros. Son dos de los puntos más caros, acompañando a Barcelona capital.En Getafe , donde se encuentra la Universidad Carlos III de Madrid, el precio medio baja a 472,70 euros . Hace diez años, se podía alquilar un piso de dos habitaciones por unos 600 euros. En el municipio vecino de Leganés, donde también está la misma universidad, el precio se sitúa en los 402,56 euros.En Sabadell, donde hay campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, el alquiler por habitación ronda los 430,86 euros mensaules. En Paterna (Valencia), donde se ubica uno de los campues de la Universidad de Valencia, el alquiler medio es de 477 euros al mes.Los precios siguen los patrones del mercado del alquiler convencional dirigido también a jóvenes profesionales. «Reúnen universidades, polígonos y grandes centros de trabajo, están bien conectados con la capital y arrastran un parque de vivienda muy limitado. Cuando la demanda crece sobre una oferta que apenas se mueve, el precio de la habitación reacciona igual que en cualquier gran ciudad», subraya Ferran Font, director de estudios del portal inmobiliario.«Cuando la demanda crece sobre una oferta que apenas se mueve, el precio de la habitación reacciona igual que en cualquier gran ciudad» Ferran Font Director de Estudios de pisos.comPagar por meses que no se necesitanLa desesperación es tal para algunos que algunos agentes inmobiliarios ya están detectando la misma mentalidad que se observa en el alquiler de pisos completos: reservar inmediantamente si te gusta .Iñaki Unsain, personal shopper inmobiliario, destaca que ya hay muchos estudiantes que prefieren aceptar el inmueble en junio o julio para no perder la oportunidad a pesar de que no vayan a vivir durante ese tiempo.«Hay viviendas que prácticamente no llegan al mercado abierto . Si una agencia sabe que va a quedar libre un piso bien ubicado y en buen estado, muchas veces ya tiene candidatos esperando», destaca este profesional.«Hay viviendas que prácticamente no llegan al mercado. Si una agencia sabe que se va a quedar libre un piso, ya tiene candidatos» Iñaki Unsain Personal shopper inmobiliarioUnsain explica este fenómeno a las propia presión que sufre el mercado, lo que ha llevado a modificar el calendario para buscar vivienda: «El curso empieza en septiembre o en octubre, la búsqueda se ha adelantado porque la oferta es muy limitada y la demanda muy alta. Muchos están dispuestos a pagar uno o dos meses con tal de tenerlo todo asegurado ».Para los propietarios es también un negocio redondo si se adhieren al régimen de arrendiamiento por habitaciones: obtienen rentabilidades cercanas al 8% y además pueden fraccionar el riesgo e incluso seguir generando ingresos mediante la rotación de inquilinos si una de esas habitaciones se queda vacía. Es la primera vez que muchos estudiantes abandonan la casa de sus padres para irse a estudiar fuera tras conseguir la admisión en la universidad y la carrera que deseaban. Otros continúan el curso buscando un cambio de aires. En ambos casos se encuentran con el mismo problema: encontrar una habitación .En España hay más de 1,8 millones de estudiantes universitarios, según los datos del Sistema Universitario Español. Una vez acabado el curso, el propósito de encontrar alojamiento se convierte en la principal asignatura para muchos jóvenes de entre 18 y 25 años durante el verano. Plataformas online, inmobiliarias o el boca a boca del amigo de un amigo que abandona su cuarto. Todo vale para encontrar ese lugar en el que quedarse durante al menos los próximos nueve meses.En algunas ciudades incluso se ven colas para las visitas y las redes sociales se llenan de mensajes pidiendo colaboración. «Busco habitación en Madrid para el curso 2026/2027» , «buscamos compi de piso», «busco compartir piso en Orense», «estudio óptica y busco habitación en Sevilla»… Una simple búsqueda devuelve muchos mensajes en el que los estudiantes explican sus preferencias de zona, presupuesto, carrera universitaria o comparten algún aspecto de su personalidad.La habitación para huir del coste de la residenciaNo todos los mensajes son actuales, los hay también quienes entre marzo y abril -meses antes de la finalización del año académico- ya se pusieron manos a la obra.Según la plataforma HousingAnywhere, compartir piso es «la alternativa más viable frente a otras opciones de mayor coste». Hablamos mayoritariamente de jóvenes que todavía no se han incorporado al mercado laboral y que dependen de sus padres. Alquilar un piso completo no suele ser una opción ya no solo por precio sino también por falta de oferta. En el caso de las residencias, en las grandes ciudades la mensualidad puede oscilar entre los 800 y los 1.200 euros al mes.Esta plataforma indica que durante el segundo trimestre del año, el alquiler medio de una habitación amueblada en Valencia fue de 425 euros al mes; en Madrid, de 600 euros; y en Barcelona, de 650 euros, factores que complican todavía más la búsqueda.El mercado de habitaciones «presenta un escenario mucho más accesible» ya que según los datos «la competencia se sitúa actualmente en los 6,6 estudiantes por habitación » frente a los 17 inquilinos que compiten de media por cada estudio disponible.El precio en las zonas universitariasUn análisis de pisos.com, elaborado a partir de los datos de su portal especializado, sitúa a Barcelona como la capital más cara, donde una habitación rebasa los 700 euros.Pero hay datos reveladores procedentes de municipios fuera de las capitales, donde los estudiantes buscan opciones tratando de encontrar precios más asequibles además de estar cerca de su centro docente. En Villanueva de la Cañada en Madrid, donde se ubica la Universidad Alfonso X el Sabio, el precio medio cuesta ya 703,57 euros . En Villaviciosa de Odón, donde se ubica el campus principal de la Universidad Europea de Madrid, el precio medio se encuentra en los 687 euros. Son dos de los puntos más caros, acompañando a Barcelona capital.En Getafe , donde se encuentra la Universidad Carlos III de Madrid, el precio medio baja a 472,70 euros . Hace diez años, se podía alquilar un piso de dos habitaciones por unos 600 euros. En el municipio vecino de Leganés, donde también está la misma universidad, el precio se sitúa en los 402,56 euros.En Sabadell, donde hay campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, el alquiler por habitación ronda los 430,86 euros mensaules. En Paterna (Valencia), donde se ubica uno de los campues de la Universidad de Valencia, el alquiler medio es de 477 euros al mes.Los precios siguen los patrones del mercado del alquiler convencional dirigido también a jóvenes profesionales. «Reúnen universidades, polígonos y grandes centros de trabajo, están bien conectados con la capital y arrastran un parque de vivienda muy limitado. Cuando la demanda crece sobre una oferta que apenas se mueve, el precio de la habitación reacciona igual que en cualquier gran ciudad», subraya Ferran Font, director de estudios del portal inmobiliario.«Cuando la demanda crece sobre una oferta que apenas se mueve, el precio de la habitación reacciona igual que en cualquier gran ciudad» Ferran Font Director de Estudios de pisos.comPagar por meses que no se necesitanLa desesperación es tal para algunos que algunos agentes inmobiliarios ya están detectando la misma mentalidad que se observa en el alquiler de pisos completos: reservar inmediantamente si te gusta .Iñaki Unsain, personal shopper inmobiliario, destaca que ya hay muchos estudiantes que prefieren aceptar el inmueble en junio o julio para no perder la oportunidad a pesar de que no vayan a vivir durante ese tiempo.«Hay viviendas que prácticamente no llegan al mercado abierto . Si una agencia sabe que va a quedar libre un piso bien ubicado y en buen estado, muchas veces ya tiene candidatos esperando», destaca este profesional.«Hay viviendas que prácticamente no llegan al mercado. Si una agencia sabe que se va a quedar libre un piso, ya tiene candidatos» Iñaki Unsain Personal shopper inmobiliarioUnsain explica este fenómeno a las propia presión que sufre el mercado, lo que ha llevado a modificar el calendario para buscar vivienda: «El curso empieza en septiembre o en octubre, la búsqueda se ha adelantado porque la oferta es muy limitada y la demanda muy alta. Muchos están dispuestos a pagar uno o dos meses con tal de tenerlo todo asegurado ».Para los propietarios es también un negocio redondo si se adhieren al régimen de arrendiamiento por habitaciones: obtienen rentabilidades cercanas al 8% y además pueden fraccionar el riesgo e incluso seguir generando ingresos mediante la rotación de inquilinos si una de esas habitaciones se queda vacía.  

Es la primera vez que muchos estudiantes abandonan la casa de sus padres para irse a estudiar fuera tras conseguir la admisión en la universidad y la carrera que deseaban. Otros continúan el curso buscando un cambio de aires. En ambos casos se encuentran con … el mismo problema: encontrar una habitación.

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