Víctor y Dori son una familia que ofrecen alojamiento y comida durante estancias de 15 a 30 días.Más información: Gonzalo, albañil autónomo de pueblo con 41 años: “Se cobra bien si trabajas, pero es una profesión dura” Víctor y Dori son una familia que ofrecen alojamiento y comida durante estancias de 15 a 30 días.Más información: Gonzalo, albañil autónomo de pueblo con 41 años: “Se cobra bien si trabajas, pero es una profesión dura”
En la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, situada a 20 minutos en coche de Madrid, una familia abre las puertas de su casa a viajeros internacionales. Víctor y Dori buscan un voluntario que desee alojarse con ellos mientras comparte su idioma y cultura en un entorno hospitalario.
La motivación principal del intercambio radica en el aprendizaje lingüístico de sus dos hijos, Lis y Kai, de 9 y 6 años respectivamente. La familia busca una persona alegre y responsable que dedique tiempo a enseñarles inglés, les apoye con los deberes y promueva la creatividad mediante juegos dinámicos.
A cambio de su ayuda, la familia ofrece estancia gratuita de entre 15 y 30 días con pensión completa incluida. El voluntario dispone de una habitación privada con conexión a internet, además de disfrutar de la gastronomía española gracias a la comida casera que se realiza a diario en el hogar.
Las responsabilidades diarias están relacionadas con el idioma y la interacción directa con los pequeños. Mientras que a Lis le apasiona la danza y las coreografías, Kai es un gran aficionado al fútbol, lo que permite adaptar las actividades educativas a los gustos y aficiones de los niños.
La experiencia fomenta dos aspectos: el refuerzo escolar infantil y el intercambio cultural entre los propietarios y el voluntario en cuestión. La familia valora positivamente la fluidez oral, ofreciendo un ambiente familiar acogedor donde practicar español y conocer las costumbres locales de la región.
Intercomunicación accesible
Torrejón de Ardoz destaca por ser una ciudad tranquila dotada de amplias zonas verdes y senderos naturales con vistas hacia la sierra madrileña. Los voluntarios cuentan con bastante tiempo libre por las mañanas mientras los niños acuden al colegio, lo que les facilita pasear por el municipio o realizar excursiones.
La ubicación del inmueble es idónea para combinar el voluntariado con el turismo por la capital de España. Al tener cerca la estación de tren de Soto de Henares, los colaboradores pueden desplazarse al centro histórico de Madrid en un trayecto de entre 30 y 40 minutos mediante la red de cercanías.
Los anteriores voluntarios resaltan la cercanía y el buen trato de los anfitriones durante su experiencia, incluidos los niños. Los testimonios subrayan la flexibilidad de los horarios, el ambiente festivo de las reuniones familiares y la calidad diaria de las comidas caseras.
La propuesta está abierta a personas comunicativas y con aptitud para la enseñanza. Esta iniciativa es una oportunidad excelente para disfrutar de Madrid sin la preocupación de buscar alquiler, ya que esta familia brinda todos los gastos pagados de alojamiento y manutención y una vivienda donde promover el ámbito educativo.
El Español – Sociedad
