EE.UU. endurece los aranceles a la aceituna española pese a haber perdido ante la OMC

Estados Unidos tenía esta semana una oportunidad para rectificar uno de los aranceles más nocivos para España. No lo hizo. Y eso pese a haber perdido en dos ocasiones ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). La Administración de Donald Trump ha decidido mantener los aranceles sobre la aceituna negra española y, en el caso de uno de los principales exportadores, endurecerlos de forma notable y dañina.El Departamento de Comercio publicó este miércoles los resultados finales de la revisión administrativa correspondiente a 2023. La resolución, fechada el 29 de julio y efectiva desde el día 30, confirma un derecho compensatorio del 4,80% para Agro Sevilla y eleva al 25,21% el aplicado a Ángel Camacho Alimentación y sus empresas vinculadas. Para los exportadores que no fueron examinados individualmente continuará rigiendo el tipo del 11,08%.No se trata solamente de porcentajes sobre el papel, en los fallos comerciales norteamericanos. La Aduana estadounidense seguirá exigiendo a las empresas esos depósitos en efectivo cada vez que introduzcan mercancía en el país . En la práctica el recargo encarece el producto español desde su entrada y dificulta que pueda competir en precio con las aceitunas producidas en California o importadas desde otros países. La decisión llega, además, en uno de los momentos más delicados de la relación entre la Casa Blanca y Madrid. En los últimos meses, Trump ha aumentado la presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez por el gasto en defensa y sus vínculos económicos con China, al tiempo que ha abierto nuevos frentes comerciales. La aceituna negra se suma así a una lista creciente de desencuentros.Para los productores españoles, el daño viene de lejos. Antes de que comenzara esta disputa, en 2018, España controlaba cerca de la mitad del mercado estadounidense de aceituna negra. Hoy ocupa una parte mucho menor. El hueco dejado por las empresas andaluzas no ha quedado vacío: lo han aprovechado productores de California y competidores de Marruecos, Egipto y Turquía.Bruselas y Washington en desacuerdoEl origen del enfrentamiento está en las ayudas de la Política Agraria Común . Washington considera que una parte de esas subvenciones concedidas a los agricultores termina beneficiando a las empresas que procesan y exportan las aceitunas. Bruselas rechaza ese razonamiento y sostiene que EE.UU. traslada esas ayudas de forma automática, sin demostrar que supongan una ventaja ilegal para las compañías españolas.La OMC dio la razón a la Unión Europea en una primera resolución. Después, al examinar si Washington había cumplido lo dictaminado, volvió a concluir que las correcciones introducidas eran insuficientes . Esta revisión administrativa podía haber servido para adaptar los aranceles a esos fallos. Sin embargo, EE.UU. ha decidido conservar su método y aumentar el gravamen que soporta uno de los mayores exportadores.El conflicto ha dejado una factura difícil de medir únicamente en ventas. El sector calcula que las pérdidas acumuladas desde 2018 superan los 300 millones de euros . Pero el problema más grave puede ser la desaparición progresiva de la aceituna española de los canales de distribución estadounidenses. Cuando una empresa pierde durante años un supermercado, una cadena de restaurantes o un importador, recuperarlos no depende solo de que un día desaparezca el arancel.Durante décadas, EE.UU. fue uno de los destinos naturales de la aceituna española y llegó a absorber cerca de una cuarta parte de las exportaciones del sector. Ahora, incluso si Washington levantara mañana las medidas, los productores tendrían que reconstruir contratos y convencer de nuevo a compradores que ya han encontrado proveedores alternativos.La resolución confirma que esa rectificación no está ni de lejos cerca. Para Washington, el objetivo sigue siendo proteger a la industria californiana . Para España, supone otro golpe a un producto muy emblemático del campo andaluz y la constatación de que ni las gestiones diplomáticas ni los dos fallos de la OMC han logrado, hasta ahora, cambiar la posición estadounidense. Estados Unidos tenía esta semana una oportunidad para rectificar uno de los aranceles más nocivos para España. No lo hizo. Y eso pese a haber perdido en dos ocasiones ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). La Administración de Donald Trump ha decidido mantener los aranceles sobre la aceituna negra española y, en el caso de uno de los principales exportadores, endurecerlos de forma notable y dañina.El Departamento de Comercio publicó este miércoles los resultados finales de la revisión administrativa correspondiente a 2023. La resolución, fechada el 29 de julio y efectiva desde el día 30, confirma un derecho compensatorio del 4,80% para Agro Sevilla y eleva al 25,21% el aplicado a Ángel Camacho Alimentación y sus empresas vinculadas. Para los exportadores que no fueron examinados individualmente continuará rigiendo el tipo del 11,08%.No se trata solamente de porcentajes sobre el papel, en los fallos comerciales norteamericanos. La Aduana estadounidense seguirá exigiendo a las empresas esos depósitos en efectivo cada vez que introduzcan mercancía en el país . En la práctica el recargo encarece el producto español desde su entrada y dificulta que pueda competir en precio con las aceitunas producidas en California o importadas desde otros países. La decisión llega, además, en uno de los momentos más delicados de la relación entre la Casa Blanca y Madrid. En los últimos meses, Trump ha aumentado la presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez por el gasto en defensa y sus vínculos económicos con China, al tiempo que ha abierto nuevos frentes comerciales. La aceituna negra se suma así a una lista creciente de desencuentros.Para los productores españoles, el daño viene de lejos. Antes de que comenzara esta disputa, en 2018, España controlaba cerca de la mitad del mercado estadounidense de aceituna negra. Hoy ocupa una parte mucho menor. El hueco dejado por las empresas andaluzas no ha quedado vacío: lo han aprovechado productores de California y competidores de Marruecos, Egipto y Turquía.Bruselas y Washington en desacuerdoEl origen del enfrentamiento está en las ayudas de la Política Agraria Común . Washington considera que una parte de esas subvenciones concedidas a los agricultores termina beneficiando a las empresas que procesan y exportan las aceitunas. Bruselas rechaza ese razonamiento y sostiene que EE.UU. traslada esas ayudas de forma automática, sin demostrar que supongan una ventaja ilegal para las compañías españolas.La OMC dio la razón a la Unión Europea en una primera resolución. Después, al examinar si Washington había cumplido lo dictaminado, volvió a concluir que las correcciones introducidas eran insuficientes . Esta revisión administrativa podía haber servido para adaptar los aranceles a esos fallos. Sin embargo, EE.UU. ha decidido conservar su método y aumentar el gravamen que soporta uno de los mayores exportadores.El conflicto ha dejado una factura difícil de medir únicamente en ventas. El sector calcula que las pérdidas acumuladas desde 2018 superan los 300 millones de euros . Pero el problema más grave puede ser la desaparición progresiva de la aceituna española de los canales de distribución estadounidenses. Cuando una empresa pierde durante años un supermercado, una cadena de restaurantes o un importador, recuperarlos no depende solo de que un día desaparezca el arancel.Durante décadas, EE.UU. fue uno de los destinos naturales de la aceituna española y llegó a absorber cerca de una cuarta parte de las exportaciones del sector. Ahora, incluso si Washington levantara mañana las medidas, los productores tendrían que reconstruir contratos y convencer de nuevo a compradores que ya han encontrado proveedores alternativos.La resolución confirma que esa rectificación no está ni de lejos cerca. Para Washington, el objetivo sigue siendo proteger a la industria californiana . Para España, supone otro golpe a un producto muy emblemático del campo andaluz y la constatación de que ni las gestiones diplomáticas ni los dos fallos de la OMC han logrado, hasta ahora, cambiar la posición estadounidense.  

Estados Unidos tenía esta semana una oportunidad para rectificar uno de los aranceles más nocivos para España. No lo hizo. Y eso pese a haber perdido en dos ocasiones ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). La Administración de Donald Trump ha decidido mantener los aranceles sobre la aceituna negra española y, en el caso de uno de los principales exportadores, endurecerlos de forma notable y dañina.

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