Elena Martín Ferrer, psicóloga: «Muchas mujeres llegan a la jubilación tras años compaginando muchos roles, por lo que este momento también invita a replantearse quiénes son»

La jubilación en España alcanza a más de 6 millones de personas y se consolida como una etapa vital muy esperada. Tras décadas de trabajo, muchos la ven como el momento de cumplir sueños aplazados, viajar, aprender o dedicar más tiempo a la familia y al bienestar. Lejos de ser solo el final de la vida laboral, este periodo puede convertirse en una oportunidad de crecimiento personal, reflexión y nuevos proyectos. Para muchos jubilados, es también una forma de disfrutar con calma de todo aquello que antes no pudieron hacer. Un tiempo para vivir, elegir y empezar de nuevo.Para muchas mujeres la jubilación puede despertar temorEn este contexto, la psicóloga Elena Martín Ferrer asegura que la jubilación es una de las transiciones vitales más importantes desde el punto de vista psicológico. Así lo ha manifestado en una conversación con ‘Saber Vivir’, donde la experta explica que esta etapa no se vive de la misma manera en todas las personas, ya que depende de factores como la personalidad, el estado de salud, el apoyo social, la situación económica y el significado que cada uno haya otorgado al trabajo durante su vida. La especialista subraya que, aunque para muchas mujeres la jubilación llega como un momento esperado, también puede despertar temor. La razón, señala, es que «durante décadas han compaginado el empleo con otros muchos roles», especialmente el de madre, pareja o cuidadora, de modo que el fin de la vida laboral no solo supone dejar de trabajar, sino también «replantearse quiénes son más allá de esas responsabilidades».En la jubilación es normal que aparezcan sentimientos de incertidumbre, tristeza o sensación de pérdidaLa especialista recuerda que el trabajo organiza el tiempo, aporta objetivos, favorece las relaciones sociales y ofrece una sensación de utilidad y reconocimiento. Por eso, la adaptación no suele ser inmediata y es normal que, junto a la ilusión o el alivio, aparezcan también incertidumbre, tristeza puntual o una cierta sensación de pérdida.Aun así, insiste en que la jubilación no tiene por qué vivirse como una pérdida. Al contrario, puede convertirse en una oportunidad para redescubrirse, recuperar aficiones, aprender nuevas habilidades, fortalecer vínculos y dedicar más tiempo al autocuidado. En su opinión, la clave no está en mantenerse ocupado a cualquier precio, sino en construir una rutina coherente con los propios valores e intereses. La jubilación en España alcanza a más de 6 millones de personas y se consolida como una etapa vital muy esperada. Tras décadas de trabajo, muchos la ven como el momento de cumplir sueños aplazados, viajar, aprender o dedicar más tiempo a la familia y al bienestar. Lejos de ser solo el final de la vida laboral, este periodo puede convertirse en una oportunidad de crecimiento personal, reflexión y nuevos proyectos. Para muchos jubilados, es también una forma de disfrutar con calma de todo aquello que antes no pudieron hacer. Un tiempo para vivir, elegir y empezar de nuevo.Para muchas mujeres la jubilación puede despertar temorEn este contexto, la psicóloga Elena Martín Ferrer asegura que la jubilación es una de las transiciones vitales más importantes desde el punto de vista psicológico. Así lo ha manifestado en una conversación con ‘Saber Vivir’, donde la experta explica que esta etapa no se vive de la misma manera en todas las personas, ya que depende de factores como la personalidad, el estado de salud, el apoyo social, la situación económica y el significado que cada uno haya otorgado al trabajo durante su vida. La especialista subraya que, aunque para muchas mujeres la jubilación llega como un momento esperado, también puede despertar temor. La razón, señala, es que «durante décadas han compaginado el empleo con otros muchos roles», especialmente el de madre, pareja o cuidadora, de modo que el fin de la vida laboral no solo supone dejar de trabajar, sino también «replantearse quiénes son más allá de esas responsabilidades».En la jubilación es normal que aparezcan sentimientos de incertidumbre, tristeza o sensación de pérdidaLa especialista recuerda que el trabajo organiza el tiempo, aporta objetivos, favorece las relaciones sociales y ofrece una sensación de utilidad y reconocimiento. Por eso, la adaptación no suele ser inmediata y es normal que, junto a la ilusión o el alivio, aparezcan también incertidumbre, tristeza puntual o una cierta sensación de pérdida.Aun así, insiste en que la jubilación no tiene por qué vivirse como una pérdida. Al contrario, puede convertirse en una oportunidad para redescubrirse, recuperar aficiones, aprender nuevas habilidades, fortalecer vínculos y dedicar más tiempo al autocuidado. En su opinión, la clave no está en mantenerse ocupado a cualquier precio, sino en construir una rutina coherente con los propios valores e intereses.  La jubilación en España alcanza a más de 6 millones de personas y se consolida como una etapa vital muy esperada. Tras décadas de trabajo, muchos la ven como el momento de cumplir sueños aplazados, viajar, aprender o dedicar más tiempo a la familia y al bienestar. Lejos de ser solo el final de la vida laboral, este periodo puede convertirse en una oportunidad de crecimiento personal, reflexión y nuevos proyectos. Para muchos jubilados, es también una forma de disfrutar con calma de todo aquello que antes no pudieron hacer. Un tiempo para vivir, elegir y empezar de nuevo.Para muchas mujeres la jubilación puede despertar temorEn este contexto, la psicóloga Elena Martín Ferrer asegura que la jubilación es una de las transiciones vitales más importantes desde el punto de vista psicológico. Así lo ha manifestado en una conversación con ‘Saber Vivir’, donde la experta explica que esta etapa no se vive de la misma manera en todas las personas, ya que depende de factores como la personalidad, el estado de salud, el apoyo social, la situación económica y el significado que cada uno haya otorgado al trabajo durante su vida. La especialista subraya que, aunque para muchas mujeres la jubilación llega como un momento esperado, también puede despertar temor. La razón, señala, es que «durante décadas han compaginado el empleo con otros muchos roles», especialmente el de madre, pareja o cuidadora, de modo que el fin de la vida laboral no solo supone dejar de trabajar, sino también «replantearse quiénes son más allá de esas responsabilidades».En la jubilación es normal que aparezcan sentimientos de incertidumbre, tristeza o sensación de pérdidaLa especialista recuerda que el trabajo organiza el tiempo, aporta objetivos, favorece las relaciones sociales y ofrece una sensación de utilidad y reconocimiento. Por eso, la adaptación no suele ser inmediata y es normal que, junto a la ilusión o el alivio, aparezcan también incertidumbre, tristeza puntual o una cierta sensación de pérdida.Aun así, insiste en que la jubilación no tiene por qué vivirse como una pérdida. Al contrario, puede convertirse en una oportunidad para redescubrirse, recuperar aficiones, aprender nuevas habilidades, fortalecer vínculos y dedicar más tiempo al autocuidado. En su opinión, la clave no está en mantenerse ocupado a cualquier precio, sino en construir una rutina coherente con los propios valores e intereses. RSS de noticias de bienestar

Noticias Relacionadas