Primero, localizar e identificar a las víctimas y atender a los heridos. Después, determinar las causas del siniestro y las posibles responsabilidades penales. La Guardia Civil ha desplegado un amplio dispositivo en el que participan más de 300 efectivos de diversas unidades en la zona en la que se ha producido el tráfico de accidente ferroviario de Urda (Toledo) en el que han muerto al menos 68 personas. En el marco del operativo, similar al que se puso en marcha el pasado enero en Adamuz (Córdoba) cuando se produjo un siniestro similar en el que hubo 46 fallecidos, varios agentes han interrogado ya al operario del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) que, supuestamente, autorizó reiniciar la marcha al tren AVE de Renfe que minutos después impactó con el Iryo que estaba detenido en la vía.
Los agentes activan un protocolo de investigación idéntico al que se siguió en el accidente de Adamuz
Los agentes activan un protocolo de investigación idéntico al que se siguió en el accidente de Adamuz
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Primero, localizar e identificar a las víctimas y atender a los heridos. Después, determinar las causas del siniestro y las posibles responsabilidades penales. La Guardia Civil ha desplegado un amplio dispositivo en el que participan más de 300 efectivos de diversas unidades en la zona en la que se ha producido el tráfico de accidente ferroviario de Urda (Toledo) en el que han muerto al menos 68 personas. En el marco del operativo, similar al que se puso en marcha el pasado enero en Adamuz (Córdoba) cuando se produjo un siniestro similar en el que hubo 46 fallecidos, varios agentes han interrogado ya al operario del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) que, supuestamente, autorizó reiniciar la marcha al tren AVE de Renfe que minutos después impactó con el Iryo que estaba detenido en la vía.
La investigación judicial la ha asumido la titular de la plaza número 2 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Orgaz, que estaba en funciones de guardia cuando se produjo el suceso, con el que colaborará un magistrado de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en su condición de integrante de la Red Judicial de Expertos en Gestión de Emergencias y Catástrofes.
Agentes de Policía Judicial de la Guardia Civil ―se han desplazado al lugar efectivos de esta especialidad de la Comandancia de Toledo y, desde Madrid, de la Unidad Central Operativa (UCO) como refuerzo― asumirán las pesquisas para determinar si hubo responsabilidad penal en lo ocurrido. Estos agentes también se encargarán de tomar declaración como testigos tanto a los tripulantes de los convoyes como a los pasajeros. Para ello, se intentará evitar que tengan contacto entre sí para evitar que hablen entre ellos sobre lo ocurrido antes de las declaraciones y sus testimonios se vean contaminados con las vivencias de los otros.
Los esfuerzos iniciales de la Guardia Civil, en los que participan desde efectivos de los Grupos de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) a agentes y perros del Servicio Cinológico, entre otras unidades, se centran en recuperar a heridos y fallecidos de los restos de los dos convoyes, así como la atención al resto de pasajeros. Para ello, el instituto armado ha abierto cuatro oficinas ante mortem en Madrid, Sevilla, Córdoba y Toledo (ciudades origen, paso y destino de los trenes accidentados) para que los familiares que no localicen a sus allegados que viajaban en los trenes accidentados presenten denuncia. En estas oficinas, los agentes recabarán datos que puedan facilitar las labores de identificación, como la existencia de cicatrices o tatuajes de los viajeros de los que no hay noticias, así como una muestra de ADN de los familiares en primer grado para comparar con el de los cuerpos que se vayan recuperando.
Los datos que se recojan en estas oficinas se cruzarán posteriormente con las necroreseñas de los cadáveres que se vayan recuperando y que se centralizarán en una oficina denominada post mortem. Una vez se confirme que un cadáver corresponde con una de las denuncias de desaparecidos, se informará al juzgado y este autorizará comunicarlo a la familia. De este duro trámite se encargará un agente uniformado acompañado de un psicólogo también de la Guardia Civil.
En paralelo, los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares recogerán muestras, tomarán fotografías y grabarán vídeos (tanto terrestres como aéreos con un dron) del lugar de la tragedia. También rastrearán los trenes, el interior de los vagones cuando hayan terminado los equipos de rescate, las vías, el balasto, las traviesas y cualquier elemento que pueda aportar indicios sobre lo ocurrido. Además, extraerán las cajas negras de los dos convoyes, así como las grabaciones tanto de las cámaras del interior de los trenes como las que se encuentren en las zonas cercanas al siniestro. Con todo ello, estos expertos de la Guardia Civil elaborarán un informe que previsiblemente incluirá una reconstrucción en 3D (tres dimensiones) sobre lo presuntamente sucedido.
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