Las tensiones geopolíticas acercan de nuevo a Islandia a la UE

En 2013, Islandia anunció que interrumpía las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, después de un fulgurante proceso que estaba a punto de terminar. Esta pequeña isla remota de apenas 400.000 habitantes ya goza de unas relaciones privilegiadas con la UE como parte del mercado único y del espacio Schengen.Sin embargo, la inflación, una moneda sometida a la volatilidad de una situación geopolítica más complicada –especialmente la guerra de Ucrania y las tensiones en el Ártico– han hecho que los islandeses vean ahora la UE y eventualmente el euro como una fuente de estabilidad . El referéndum de este sábado pregunta a los votantes islandeses si son partidarios o no de reanudar esas negociaciones. El Gobierno insiste en que no se está decidiendo todavía si el país se convierte en el miembro numero 28 de la Unión, sino si se reanudan las negociaciones . Pero las encuestas predicen un empate técnico con una ventaja de apenas un par de puntos a favor de sentarse de nuevo con los representantes de Bruselas.«No se trata de decidir si Islandia se unirá, sino de elegir un acuerdo en lugar de la ausencia de acuerdo, información en lugar de un caos informativo», ha explicado en un articulo de opinión la actual ministra de Justicia Torbjorg Sigridur Gunnlaugsdótir. «No necesitamos resolver todas las cuestiones sobre las ventajas y desventajas de la UE en las próximas dos semanas. No rechacemos un acuerdo que nadie ha visto; lo analizamos primero y luego decidamos», ha añadido.Desde la última vez que Islandia participó en las negociaciones de adhesión a la UE entre 2009 y 2013, la situación ha cambiado considerablemente, en especial en la propia Islandia. La coalición de Gobierno entre progresistas y nacionalistas que decidió pedir a la UE que dejase de considerarles un país candidato fue derrotada y sustituida en 2024 por una coalición de centroizquierda y proeuropea. La nueva coalición ha asistido con estupor al episodio de los intentos de Estados Unidos de hacerse con la vecina Groenlandia , mientras los submarinos rusos merodean por el Ártico .«Islandia ya forma parte del mercado único. Si el proceso se pusiera en marcha ahora mismo, las negociaciones de adhesión se podrían finalizar en uno o dos años» Marta Kos Comisaria de Ampliación de la UETambién la propia UE ha cambiado mucho desde entonces y tiene ya una política de defensa activa, que es vital para un país que, aunque es miembro de la OTAN, carece de Ejército propio. Además, Bruselas había decidido aparcar cualquier proyecto de ampliación a nuevos socios hasta esta legislatura en la que ha vuelto a abrir el departamento mirando a Ucrania y a los Balcanes.En realidad, la situación de Islandia respecto a Europa es tan estrecha que si se reanudasen las negociaciones podrían llegar a término en un espacio de tiempo muy reducido. Marta Kos, comisaria de Ampliación considera que si el proceso se pusiera en marcha ahora mismo, Islandia podría estar lista para ingresar a medio plazo: «Ya forma parte del mercado único, por lo que podría finalizar las negociaciones de adhesión en uno o dos años», afirmó la responsable europea. Similitud con el caso de NoruegaSu situación es muy parecida a la de Noruega que solicitó su adhesión en 1992 y tardó dos años en las negociaciones, pero una vez firmado el tratado en 1994 los noruegos lo rechazaron en referéndum. Los dos países tienen el estatus más parecido posible al de miembro de pleno derecho, aplican toda la legislación europea y se benefician de todos sus programas, aunque no participan ni en el proceso legislativo del Parlamento ni en la toma de decisiones del Consejo. Para los noruegos, la cuestión esencial para no dar el paso definitivo fue la impresión de que la UE limitaría su capacidad de decisión en el campo de su principal industria, la petrolera . En el caso de Islandia sucede lo mismo con la pesca, que entonces era su principal fuente de ingresos. Ahora el turismo es la principal actividad económica del país con más del doble de cifra de negocios que el pescado. Y su capacidad casi ilimitada de energía limpia y segura gracias a la geotermia le abre un gran abanico de posibilidades ante un futuro marcado por los centros de datos y la inteligencia artificial, para lo cual necesitará la protección de la UE.Igual que sucedió en el referéndum sobre la salida del Reino Unido, los islandeses también han pedido a la Comisión Europea que se abstenga de intervenir en la campaña electoral, cosa que Bruselas ha cumplido solo a medias. El 30 de septiembre la Comisión presentará una batería de propuestas sobre cómo ajustar el mecanismo de la ampliación a las nuevas circunstancias políticas y se lo presentará a los líderes de los países miembros en el Consejo Europeo a mediados de octubre.Según la comisaria Kos, se pretende reformar el sistema en cuatro áreas que incluyen proponer periodos transitorios para que los nuevos miembros se adhieran sucesivamente a ciertas políticas comunes, o la reforma de la propia Unión incluyendo la reducción del número de comisarios o la imposición de salvaguardias legales para sancionar a los países que experimenten retrocesos democráticos después de su ingreso.Canadá prosigue su acercamiento a la UE En la sala de espera de la UE hay ahora mismo negociaciones con seis países. La mayoría de los Balcanes occidentales, esperando también a que se resuelvan sus disputas internas para concluir el proceso, aunque el principal proyecto de ampliación en estos momentos es Ucrania, un país convertido a causa de la invasión rusa en un actor esencial del panorama geopolítico del bloque. Sin embargo, en los últimos meses se ha constatado un elemento inesperado en este campo: el creciente acercamiento de Canadá a la UE, impulsado con la misma intensidad con la que percibe las agresiones de la Administración Trump. Este mes de junio, después de una visita oficial, el presidente de la República de Finlandia, Alexander Stubb, planteó públicamente la posibilidad de que Canadá se convirtiera en miembro de la UE, en el contexto de las amenazas de Trump. Después, el primer ministro canadiense, Mark Carney, fue invitado a la reunión de la Comunidad Política Europea, que agrupa a la UE y a todos sus vecinos. Bruselas ha confirmado que Carney también ha sido invitado a asistir en Estrasburgo al discurso sobre el Estado de la Unión, el acto político más importante del año en la UE.Pero habitualmente nada de eso tiene verdadero peso en una decisión como la del referéndum de este sábado. Una de las últimas encuestas publicada por el diario islándico ‘Vísir’ sugiere que la contienda está muy igualada, con una ligera ventaja para el «Sí». El 51,3% de los encuestados votará a favor, mientras que el 48,7% en contra . La decisión no está clara. En 2013, Islandia anunció que interrumpía las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, después de un fulgurante proceso que estaba a punto de terminar. Esta pequeña isla remota de apenas 400.000 habitantes ya goza de unas relaciones privilegiadas con la UE como parte del mercado único y del espacio Schengen.Sin embargo, la inflación, una moneda sometida a la volatilidad de una situación geopolítica más complicada –especialmente la guerra de Ucrania y las tensiones en el Ártico– han hecho que los islandeses vean ahora la UE y eventualmente el euro como una fuente de estabilidad . El referéndum de este sábado pregunta a los votantes islandeses si son partidarios o no de reanudar esas negociaciones. El Gobierno insiste en que no se está decidiendo todavía si el país se convierte en el miembro numero 28 de la Unión, sino si se reanudan las negociaciones . Pero las encuestas predicen un empate técnico con una ventaja de apenas un par de puntos a favor de sentarse de nuevo con los representantes de Bruselas.«No se trata de decidir si Islandia se unirá, sino de elegir un acuerdo en lugar de la ausencia de acuerdo, información en lugar de un caos informativo», ha explicado en un articulo de opinión la actual ministra de Justicia Torbjorg Sigridur Gunnlaugsdótir. «No necesitamos resolver todas las cuestiones sobre las ventajas y desventajas de la UE en las próximas dos semanas. No rechacemos un acuerdo que nadie ha visto; lo analizamos primero y luego decidamos», ha añadido.Desde la última vez que Islandia participó en las negociaciones de adhesión a la UE entre 2009 y 2013, la situación ha cambiado considerablemente, en especial en la propia Islandia. La coalición de Gobierno entre progresistas y nacionalistas que decidió pedir a la UE que dejase de considerarles un país candidato fue derrotada y sustituida en 2024 por una coalición de centroizquierda y proeuropea. La nueva coalición ha asistido con estupor al episodio de los intentos de Estados Unidos de hacerse con la vecina Groenlandia , mientras los submarinos rusos merodean por el Ártico .«Islandia ya forma parte del mercado único. Si el proceso se pusiera en marcha ahora mismo, las negociaciones de adhesión se podrían finalizar en uno o dos años» Marta Kos Comisaria de Ampliación de la UETambién la propia UE ha cambiado mucho desde entonces y tiene ya una política de defensa activa, que es vital para un país que, aunque es miembro de la OTAN, carece de Ejército propio. Además, Bruselas había decidido aparcar cualquier proyecto de ampliación a nuevos socios hasta esta legislatura en la que ha vuelto a abrir el departamento mirando a Ucrania y a los Balcanes.En realidad, la situación de Islandia respecto a Europa es tan estrecha que si se reanudasen las negociaciones podrían llegar a término en un espacio de tiempo muy reducido. Marta Kos, comisaria de Ampliación considera que si el proceso se pusiera en marcha ahora mismo, Islandia podría estar lista para ingresar a medio plazo: «Ya forma parte del mercado único, por lo que podría finalizar las negociaciones de adhesión en uno o dos años», afirmó la responsable europea. Similitud con el caso de NoruegaSu situación es muy parecida a la de Noruega que solicitó su adhesión en 1992 y tardó dos años en las negociaciones, pero una vez firmado el tratado en 1994 los noruegos lo rechazaron en referéndum. Los dos países tienen el estatus más parecido posible al de miembro de pleno derecho, aplican toda la legislación europea y se benefician de todos sus programas, aunque no participan ni en el proceso legislativo del Parlamento ni en la toma de decisiones del Consejo. Para los noruegos, la cuestión esencial para no dar el paso definitivo fue la impresión de que la UE limitaría su capacidad de decisión en el campo de su principal industria, la petrolera . En el caso de Islandia sucede lo mismo con la pesca, que entonces era su principal fuente de ingresos. Ahora el turismo es la principal actividad económica del país con más del doble de cifra de negocios que el pescado. Y su capacidad casi ilimitada de energía limpia y segura gracias a la geotermia le abre un gran abanico de posibilidades ante un futuro marcado por los centros de datos y la inteligencia artificial, para lo cual necesitará la protección de la UE.Igual que sucedió en el referéndum sobre la salida del Reino Unido, los islandeses también han pedido a la Comisión Europea que se abstenga de intervenir en la campaña electoral, cosa que Bruselas ha cumplido solo a medias. El 30 de septiembre la Comisión presentará una batería de propuestas sobre cómo ajustar el mecanismo de la ampliación a las nuevas circunstancias políticas y se lo presentará a los líderes de los países miembros en el Consejo Europeo a mediados de octubre.Según la comisaria Kos, se pretende reformar el sistema en cuatro áreas que incluyen proponer periodos transitorios para que los nuevos miembros se adhieran sucesivamente a ciertas políticas comunes, o la reforma de la propia Unión incluyendo la reducción del número de comisarios o la imposición de salvaguardias legales para sancionar a los países que experimenten retrocesos democráticos después de su ingreso.Canadá prosigue su acercamiento a la UE En la sala de espera de la UE hay ahora mismo negociaciones con seis países. La mayoría de los Balcanes occidentales, esperando también a que se resuelvan sus disputas internas para concluir el proceso, aunque el principal proyecto de ampliación en estos momentos es Ucrania, un país convertido a causa de la invasión rusa en un actor esencial del panorama geopolítico del bloque. Sin embargo, en los últimos meses se ha constatado un elemento inesperado en este campo: el creciente acercamiento de Canadá a la UE, impulsado con la misma intensidad con la que percibe las agresiones de la Administración Trump. Este mes de junio, después de una visita oficial, el presidente de la República de Finlandia, Alexander Stubb, planteó públicamente la posibilidad de que Canadá se convirtiera en miembro de la UE, en el contexto de las amenazas de Trump. Después, el primer ministro canadiense, Mark Carney, fue invitado a la reunión de la Comunidad Política Europea, que agrupa a la UE y a todos sus vecinos. Bruselas ha confirmado que Carney también ha sido invitado a asistir en Estrasburgo al discurso sobre el Estado de la Unión, el acto político más importante del año en la UE.Pero habitualmente nada de eso tiene verdadero peso en una decisión como la del referéndum de este sábado. Una de las últimas encuestas publicada por el diario islándico ‘Vísir’ sugiere que la contienda está muy igualada, con una ligera ventaja para el «Sí». El 51,3% de los encuestados votará a favor, mientras que el 48,7% en contra . La decisión no está clara.  

En 2013, Islandia anunció que interrumpía las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, después de un fulgurante proceso que estaba a punto de terminar. Esta pequeña isla remota de apenas 400.000 habitantes ya goza de unas relaciones privilegiadas con la UE como parte … del mercado único y del espacio Schengen.

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