
La ultraderecha europea tenía que irrumpir este sábado en Barcelona, entre fuertes medidas de seguridad por parte de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana, para celebrar la primera de sus dos manifestaciones previstas en España —el miércoles se concentrarán en Madrid—. Pero apenas ha reunido a menos de un centenar de personas. La concentración del movimiento Save Europe Act, que está de gira por diferentes ciudades de Europa promocionando su campaña xenófoba para promover la “remigración” masiva de inmigrantes y la defensa de la primacía de la raza “blanca” en Europa, ha sido autorizada por el Govern pese a las críticas de la oposición, lo que ha provocado la concentración de grupos antifascistas, en el mismo sitio y una hora antes, que han reunido a varios centenares de personas para denunciar el acto como un “delito de odio”. A la concentración ultra ha acudido Alberto Tarradas, diputado de Vox en el Parlament, un partido que está entre los firmantes del manifiesto.
La concentración supremacista logra reunir unas 50 personas, entre ellas un diputado de Vox, para reclamar la “remigración” masiva en Europa
La ultraderecha europea tenía que irrumpir este sábado en Barcelona, entre fuertes medidas de seguridad por parte de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana, para celebrar la primera de sus dos manifestaciones previstas en España —el miércoles se concentrarán en Madrid—. Pero apenas ha reunido a menos de un centenar de personas. La concentración del movimiento Save Europe Act, que está de gira por diferentes ciudades de Europa promocionando su campaña xenófoba para promover la “remigración” masiva de inmigrantes y la defensa de la primacía de la raza “blanca” en Europa, ha sido autorizada por el Govern pese a las críticas de la oposición, lo que ha provocado la concentración de grupos antifascistas, en el mismo sitio y una hora antes, que han reunido a varios centenares de personas para denunciar el acto como un “delito de odio”. A la concentración ultra ha acudido Alberto Tarradas, diputado de Vox en el Parlament, un partido que está entre los firmantes del manifiesto.
Una hora antes de la manifestación ultra se han concentrado, en el mismo sitio, grupos antifascistas como la Coordinadora Antifeixista de Barcelona y Som Antifeixistes, concentración a las que han acudido representantes de partidos políticos de izquierdas como el exdiputado de la Cup Carles Riera. Los grupos de la oposición habían pedido al Govern que prohibiese la manifestación ultra. El Ejecutivo de Salvador Illa, en un comunicado emitido el viernes, explicó que reforzaría el dispositivo policial pero apuntó que permitía la concentración. Aún así, defendió que el derecho de reunión y manifestación “es fundamental, pero no es absoluto”, con lo que avanzó que trasladaría a la Fiscalía cualquier conducta delictiva que se produjese durante la manifestación. Por parte del Ayuntamiento, la teniente de alcalde del Consistorio, Laia Bonet, afirmó el viernes en Rac 1 que la protesta no es “bienvenida”. ”La ciudad rechaza ser el escenario de convocatorias que pretenden difundir ideas racistas, xenófobas y contrarias a la democracia i a la convivencia”, dijo.
“La convocatoria de Save Europe Act es supremacista y es un delito de odio, porque propone la reemigración e instaurar una Europa étnicamente pura. Hemos pedido a las administraciones que impidan que se perpetre este delito de odio, porque esto no es un acto de libre expresión”, ha explicado ante los medios de comunicación David Minoves, presidente de CIEMEN y portavoz de la Unidad contra el Fascismo y el Racismo. Los antifascistas concentrados, cuya protesta no había sido comunicada oficialmente, han sido encapsulados en un rincón de la plaza de Sant Jaume por los Mossos d’Esquadra, mientras que el resto se dejaba para la manifestación ultra, que sí se había comunicado. El objetivo del dispositivo era que ambas concentraciones no tuviesen contacto pese a estar en la misma plaza. “Estamos perplejos, porque las administraciones aducen unos argumentos que no se adecuan a la realidad. Esto es un posible delito de odio anunciado previamente”, ha dicho Minoves.
La manifestación en Barcelona es la primera que se celebra en España oficialmente —hubo otra a principios de agosto en Algeciras, coincidiendo con la crisis de la llegada de migrantes en Ceuta— y forma parte de una gira europea en la que los organizadores acuden a distintas ciudades para desplegar grandes pancartas con lemas xenófobos. El movimiento también ha contado en España con el apoyo del grupo juvenil de extrema derecha Reconquista, de la órbita de Vox, con el ultra Toni Estévez como uno de los portavoces. Antes de desplegar la pancarta, Estévez ha clamado por “Europa y la remigración”. La pancarta, de grandes dimensiones (ocupaba un tercio de la plaza) y que por la falta de asistentes ha costado varios minutos desplegar, rezaba el lema “Remigration saves Europe”. Una vez extendida en el suelo, los concentrados han lanzado proclamas como “contra la invasión, remigración” o “Pedro Sánchez, hijo de puta”.
El movimiento Save Europe Act busca adhesiones para reclamar a la Unión Europea —lo intentaron registrar en la Comisión Europea a través de una iniciativa ciudadana, pero el ejecutivo comunitario lo rechazó—, que proteja la “continuidad étnica” de los “pueblos nativos” europeos frente a la inmigración y corrija una supuesta “marginación de las poblaciones autóctonas en sus tierras ancestrales”.
Este movimiento está capitaneado por los activistas Martin Sellner, austriaco, y Eva Vlaardingerbroek, neerlandesa, quienes presentaron su propuesta durante la Cumbre de Remigración, celebrada en mayo en Figueira da Foz, en Portugal, una reunión en la que estuvo representado el partido ultra español Vox, que respalda la iniciativa. Además de la firma de Santiago Abascal, líder de Vox, la iniciativa cuenta con el respaldo de otros líderes ultra como el anterior primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el presidente de Reconquista, Eric Zemmour, líder del partido francés que se sitúa a la derecha de Reagrupamiento Nacional. Ni el partido de Marine Le Pen ni Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, están entre los firmantes.
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