Sánchez y la colonización de la instituciones

Esta semana hemos vivido el último episodio de la colonización de las instituciones que ha llevado a cabo Pedro Sánchez durante las dos legislaturas en las que ha estado al mando del Gobierno de España. Lejos quedan esos compromisos electorales de endurecer el régimen de incompatibilidades para que no pudiera haber puertas giratorias entre altos cargos políticos y los organismo reguladores o las empresas de los sectores que previamente habían supervisado. El pasado martes el Consejo de Ministros renovaba por dos años al marido de Teresa Ribera, Mariano Bacigalupo, como consejero de la CNMV e incluía también en el consejo del regulador de los mercados a Ángel Estrada, asesor económico de Presidencia del Gobierno y alto cargo del Ministerio de Economía durante los gobiernos de Rodríguez Zapatero, y más recientemente alto cargo del Banco de España. Y todo ello, como ya viene siendo habitual, sin contar con el principal partido de la oposición.Se quejaban Ciudadanos y Podemos, allá por 2015 y 2016, de que PP y PSOE se repartían los cargos en las principales instituciones, y les parecía mal y decían que había que separar la política y la regulación… pero al menos PP y PSOE representaban a una amplísima mayoría de la Cámara y, por tanto, de los españoles. Ahora la situación es mucho peor. Sin el más mínimo complejo, el Gobierno coloniza todas y cada una de las instituciones dejándolas en manos de perfiles amigos. No dudo de los currículums ni de la capacidad de los consejeros y presidentes de reguladores y supervisores, y creo, sinceramente, que algunos se esfuerzan para intentar demostrar su independencia del Ejecutivo, pero la sombra de la duda está ahí, y no debería estarlo.¿Recuerdan cuando con Rajoy en el poder la oposición socialista sostenía que la calidad democrática de España requería separar estrictamente la política partidista del control técnico de los mercados y las instituciones jurídicas? ¿Recuerdan que prometieron modificar los sistemas de elección en organismos como la CNMC, la CNMV o RTVE, priorizando perfiles técnicos mediante concursos públicos y limitando el reparto de cuotas entre partidos? ¿Dónde queda ahora esa calidad democrática? Si el PSOE pierde las próximas elecciones y no es capaz de formar Gobierno, habrá dejado todas las instituciones integradas mayoritariamente con perfiles afines, así que no le arriendo las ganancias al próximo ejecutivo.Ahora dice el PP que si gobierna cambiará las reglas para evitar estos traspasos directos de la política a los reguladores… esperemos que ellos sí cumplan su palabra y no tengamos que recordarles dentro de unos años –si llegan a La Moncloa– eso que dicen ahora, desde la oposición.Y en este escenario, es una buena noticia que el presidente Sánchez haya lanzado, por fin, la candidatura de Pablo Hernández de Cos, ex gobernador del Banco de España, a la presidencia del BCE. Es una buena noticia porque tras la salida de Luis de Guindos del BCE, España recuperaría peso internacional, es una buena noticia, porque se trata de un perfil técnico altamente respetado en los círculos financieros y económicos europeos que sin duda desempeñaría un gran papel en la institución, es una buena noticia porque tiene también el apoyo de los populares que podrían intentar negociar apoyos en Europa. Es verdad que lo tenemos difícil, que desde hace tiempo se habla de que Francia y Alemania ya tienen pactado el reparto de puestos, pero sin duda es un partido que España debe jugar y en el que Gobierno y oposición deberían unir esfuerzos. Esta semana hemos vivido el último episodio de la colonización de las instituciones que ha llevado a cabo Pedro Sánchez durante las dos legislaturas en las que ha estado al mando del Gobierno de España. Lejos quedan esos compromisos electorales de endurecer el régimen de incompatibilidades para que no pudiera haber puertas giratorias entre altos cargos políticos y los organismo reguladores o las empresas de los sectores que previamente habían supervisado. El pasado martes el Consejo de Ministros renovaba por dos años al marido de Teresa Ribera, Mariano Bacigalupo, como consejero de la CNMV e incluía también en el consejo del regulador de los mercados a Ángel Estrada, asesor económico de Presidencia del Gobierno y alto cargo del Ministerio de Economía durante los gobiernos de Rodríguez Zapatero, y más recientemente alto cargo del Banco de España. Y todo ello, como ya viene siendo habitual, sin contar con el principal partido de la oposición.Se quejaban Ciudadanos y Podemos, allá por 2015 y 2016, de que PP y PSOE se repartían los cargos en las principales instituciones, y les parecía mal y decían que había que separar la política y la regulación… pero al menos PP y PSOE representaban a una amplísima mayoría de la Cámara y, por tanto, de los españoles. Ahora la situación es mucho peor. Sin el más mínimo complejo, el Gobierno coloniza todas y cada una de las instituciones dejándolas en manos de perfiles amigos. No dudo de los currículums ni de la capacidad de los consejeros y presidentes de reguladores y supervisores, y creo, sinceramente, que algunos se esfuerzan para intentar demostrar su independencia del Ejecutivo, pero la sombra de la duda está ahí, y no debería estarlo.¿Recuerdan cuando con Rajoy en el poder la oposición socialista sostenía que la calidad democrática de España requería separar estrictamente la política partidista del control técnico de los mercados y las instituciones jurídicas? ¿Recuerdan que prometieron modificar los sistemas de elección en organismos como la CNMC, la CNMV o RTVE, priorizando perfiles técnicos mediante concursos públicos y limitando el reparto de cuotas entre partidos? ¿Dónde queda ahora esa calidad democrática? Si el PSOE pierde las próximas elecciones y no es capaz de formar Gobierno, habrá dejado todas las instituciones integradas mayoritariamente con perfiles afines, así que no le arriendo las ganancias al próximo ejecutivo.Ahora dice el PP que si gobierna cambiará las reglas para evitar estos traspasos directos de la política a los reguladores… esperemos que ellos sí cumplan su palabra y no tengamos que recordarles dentro de unos años –si llegan a La Moncloa– eso que dicen ahora, desde la oposición.Y en este escenario, es una buena noticia que el presidente Sánchez haya lanzado, por fin, la candidatura de Pablo Hernández de Cos, ex gobernador del Banco de España, a la presidencia del BCE. Es una buena noticia porque tras la salida de Luis de Guindos del BCE, España recuperaría peso internacional, es una buena noticia, porque se trata de un perfil técnico altamente respetado en los círculos financieros y económicos europeos que sin duda desempeñaría un gran papel en la institución, es una buena noticia porque tiene también el apoyo de los populares que podrían intentar negociar apoyos en Europa. Es verdad que lo tenemos difícil, que desde hace tiempo se habla de que Francia y Alemania ya tienen pactado el reparto de puestos, pero sin duda es un partido que España debe jugar y en el que Gobierno y oposición deberían unir esfuerzos.  

Esta semana hemos vivido el último episodio de la colonización de las instituciones que ha llevado a cabo Pedro Sánchez durante las dos legislaturas en las que ha estado al mando del Gobierno de España. Lejos quedan esos compromisos electorales de endurecer el régimen de … incompatibilidades para que no pudiera haber puertas giratorias entre altos cargos políticos y los organismo reguladores o las empresas de los sectores que previamente habían supervisado. El pasado martes el Consejo de Ministros renovaba por dos años al marido de Teresa Ribera, Mariano Bacigalupo, como consejero de la CNMV e incluía también en el consejo del regulador de los mercados a Ángel Estrada, asesor económico de Presidencia del Gobierno y alto cargo del Ministerio de Economía durante los gobiernos de Rodríguez Zapatero, y más recientemente alto cargo del Banco de España. Y todo ello, como ya viene siendo habitual, sin contar con el principal partido de la oposición.

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