El joven autónomo contó cómo es el oficio de fontanería en España, un sector donde quedan cada vez menos trabajadores.Más información: Juanjo, electricista: «Ahora los ayudantes cobran sólo 150 euros menos que nosotros, los dueños de la empresa» El joven autónomo contó cómo es el oficio de fontanería en España, un sector donde quedan cada vez menos trabajadores.Más información: Juanjo, electricista: «Ahora los ayudantes cobran sólo 150 euros menos que nosotros, los dueños de la empresa»
Las claves
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Santi es un joven madrileño que se dedica a la fontanería desde hace 21 años. Empezó en este mundo gracias a su primo quien lo iba a buscar al colegio, cuando tenía 14 años, para que lo ayudase en el negocio.
Allí comenzó el amor por este sector en el que se mantiene muchos años después. De esta manera, el trabajador contó en el pódcast Sector Oficios que se encuentra trabajando en una línea de negocio que está en peligro de extinción porque no hay más jóvenes que quieran dedicarse a ello.
Aprovechó para explicar, en su opinión, el por qué de esta ausencia de jóvenes en un sector tan vital e útil, señalando que es preciso hacer unos cambios en las condiciones laborales y, sobre todo, salarios.
Los inicios de Santi
Santi dejó los estudios para dedicarse a la fontanería, principalmente porque descubrió que esta realmente era su pasión. Así, entró a los 17 años en un instituto de formación profesional donde trabajó ese año esperando a ser mayor de edad.
Cuando pasó este tiempo y cumplió 18 años se dedicó a hacer prácticas en una empresa que después decidió contratarlo: «Me daban 600 euros, no se me olvidará nunca (…), ya a jornada completa, fue mi primer contrato», recordó agregando que estuvo un año trabajando en dicha compañía.
Poco a poco, el joven aprendiz comenzó a lucirse con lo cual comenzó, a sus 19 años, a llamar la atención de otras compañías: «Me doblé el sueldo de 600 a 1.000 euros, diciendo a unos que no y a otros ‘venga’ (…) yo ya me metía en cosas que no sabía ni cómo había que hacerlo, pero decía, ‘si un fontanero tarda tres horas, yo voy a tardar seis, pero soy capaz'», desveló.
Esta mentalidad llevó al fontanero a aprender miles de reparaciones y arreglos que muchos otros trabajadores, mayores que él, no se atreven a hacer. Además de esto, otra clave que define a Santi es que nunca llegó a conformarse, sabía que era bueno en su trabajo con lo cual exigía un salario acorde a sus habilidades.
Esto mismo lo llevó más adelante a convertirse en trabajador autónomo donde pensó que podría tener más libertad y, sobre todo, ser su propio jefe.
De esta manera, pidió la capitalización de su paro que fueron alrededor de 23.000 o 24.000 euros, compró una furgoneta y dio el salto al mundo de ser trabajador por cuenta propia.
Un oficio en extinción
Otra cosa que desveló el fontanero es que actualmente su compañero de trabajo es su sobrino de 20 años que tiene una historia personal similar a la suya.
«Tampoco quería estudiar y de pequeñito también me lo llevaba e intentaba hacer un poco lo que habían hecho conmigo», manifestó el trabajador autónomo añadiendo que ya su sobrino lleva tres años trabajando con él.
Santi, 37 años, fontanero: «A los 18 años me pagaban 600 € por trabajar 8 horas diarias, no se me olvidará nunca»
Además, también trajo consigo al negocio a un amigo de su sobrino que con 17 años trabajaba como pescadero y le pareció una buena idea unirse al negocio: «Los fontaneros realmente trabajamos de lunes a viernes, el sábado y el domingo es cosa tuya, hay gente que crees que trabajamos las 24 horas y eso no es así, nosotros también tenemos vida», manifestó.
Sin embargo, expuso que estos casos escasean ya que «la fontanería no les llama (a los jóvenes)». Así, confesó que es un negocio que supone mucho trabajo físico e incluso él a sus 37 años ya está sintiendo las repercusiones, «por eso a lo mejor no quieren dedicarse a esto».
Además de la parte física, señaló que «hay que dar una vuelta al tema de los salarios para traer a lo mejor al futuro relevo generacional, tú a un chico le dices que gana 1.000 euros sentado en un ordenador y de fontanero 1.000 euros ¿tú a dónde irías?».
Viendo la historia del propio Santi, que comenzó cobrando 600 euros, se puede entender que el trabajador autónomo se haya sincerado explicando que «esto tiene que cambiar«.
El Español – Sociedad
