La consultora McKinsey ha publicado recientemente un informe en el que sobresalen dos conclusiones, una buena y una mala, como narra el chiste. La provechosa, que España puede incrementar un 10% su PIB en el próximo lustro si acelera la automatización de procesos. Y eso, fundamentalmente, se logra con la implementación de la inteligencia artificial (IA). La negativa, en el entorno laboral, es que el 60% de las horas que se trabajan podrían hacerlas la IA y los robots. Funcas, en otro análisis, indica que la próxima década habrá 700.000 puestos de trabajo menos.La IA puede ser el gran agente transformador para las pymes, según Francisco Hortigüela, presidente de la Asociación Multisectorial de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica (Ametic): «Supone una oportunidad histórica de dar un salto de competitividad que en condiciones normales les habría llevado años». «Hablamos de herramientas que les permiten automatizar procesos, tomar mejores decisiones basadas en datos, personalizar su oferta y competir en igualdad de condiciones con empresas mucho más grandes», añade.El ‘Barómetro de la Economía Digital 2025’ realizado por la asociación muestra, no obstante, datos preocupantes: solo el 11,3% de las empresas españolas ha adoptado la IA, frente a un objetivo europeo del 75% para 2030. «La brecha es enorme —plantea Hortigüela—, y en las pymes la situación es aún más delicada. Por eso, desde Ametic insistimos tanto en la necesidad de un pacto de Estado por el talento y en políticas públicas que acompañen esta transformación con recursos reales, no solo con declaraciones de intenciones».Noticia relacionada No No Las empresas hallan en la IA una brújula para el laberinto de las ayudas públicas Iciar MinerAmetic propone un diálogo a tres bandas entre la oferta tecnológica, la demanda empresarial y la administración pública para que no existan problemas de acceso a la inteligencia artificial. «Una pyme que no tiene competencias digitales básicas, que no cuenta con un perfil técnico en su plantilla, que desconoce qué soluciones existen o cómo financiarlas… puede percibir la IA como una amenaza o simplemente ignorarla».Para impulsar el desarrollo tecnológico de las pymes, desde la Administración se ha apostado por el Kit Digital y Kit Consulting con «el foco donde había que ponerlo: en las pequeñas empresas, que representan el grueso del tejido productivo español y que históricamente han quedado al margen de los grandes programas de digitalización; el impulso fue real y ha dejado huella», expresa el presidente de Ametic.11,4% Es el porcentaje de adopción de la inteligencia artificial en las pymes españolas, frente al 44% en las grandes empresas, según datos del OntsiSin embargo, considera que la ejecución ha sido desigual: «Ha habido fricciones burocráticas y el impacto real en la madurez digital de las empresas beneficiarias no siempre ha sido el esperado. Digitalizar una pyme no es instalar un software: se trata de un proceso que requiere acompañamiento, formación y seguimiento. España necesita un compromiso sostenido con la digitalización de sus pymes, no programas puntuales», explica Hortigüela.Deberes sobre la mesaLas pymes parten de una posición más frágil por su tamaño y su estructura organizativa. Suelen carecer de perfiles especializados y de la capacidad de formar equipos al ritmo que exige la evolución de la tecnología. Según los últimos datos oficiales del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (Ontsi), en 2024 la adopción de inteligencia artificial en las empresas españolas se situaba en el 11,4% en el caso de las pymes, frente al 44% en las grandes empresas.Justo Hidalgo, director de Inteligencia Artificial de la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital), comenta que estudios más recientes apuntan a «una aceleración significativa de la adopción impulsada por la IA generativa, con estimaciones que sitúan ya el uso en más del 20% de las empresas de más de 10 empleados, aunque con niveles de madurez e integración muy desiguales».10% Un informe de McKinsey apunta que España podría aumentar su PIB en este porcentaje en el próximo lustro si acelera la automatización de procesosOtros obstáculos son, a juicio de Hidalgo, «el acceso a financiación, que condiciona tanto la inversión tecnológica como la capacidad de experimentación»; la gobernanza, que «no es exclusivo de las pymes, pero incorporar IA de forma adecuada implica cumplir con el marco regulatorio europeo, garantizar transparencia y asegurar que los sistemas sean fiables», y el componente organizativo, pues «la introducción de la IA obliga a revisar procesos, roles y dinámicas internas, y en muchos casos introduce cambios culturales profundos».El beneficio principal de las pymes que incorporan la IA es la progresiva competitividad. «En un primer momento, hay una fase de productividad individual, donde los equipos aprenden a trabajar con modelos de IA y cambian su forma de interactuar con la información. Después, una fase de productividad organizativa, donde la inteligencia artificial se comienza a utilizar para automatizar procesos, conectar sistemas internos y mejorar la eficiencia de equipos completos. Y finalmente, una fase más avanzada, donde se integra en el propio funcionamiento del negocio, casi como una capa estructural. Es decir, la IA pasa a formar parte del sistema operativo de la empresa», sostiene el director de Inteligencia Artificial de Adigital.La ciberseguridad es otro de los retos de las pymes. Datos que lo avalan: en 2024 solo el 31,85% de las pymes utilizaban servicios en la nube, frente al 73,59% de las grandes compañías. El desafío actual, subraya, «ya no consiste únicamente en proteger infraestructuras o dispositivos como en los últimos años; la rápida adopción de servicios cloud, la llegada e implantación de la inteligencia artificial generativa y, en los últimos meses pero a gran velocidad, de los sistemas basados en agentes IA, está transformando profundamente la superficie de exposición de las empresas». El problema: «Muchas pymes están incorporando soluciones digitales muy avanzadas sin disponer todavía de capacidades equivalentes de supervisión, control o gobernanza», relata Hidalgo.60% Son las horas de trabajo que podrían realizar la IA y robots, según la misma fuente. Funcas indica que la próxima década habrá 700.000 empleos menosLas pymes no necesitan desarrollar modelos IA propios ni invertir en infraestructura compleja. Según Diego García Puado, socio responsable de IA en EY España, «lo más práctico es aprovechar soluciones de IA ya integradas en herramientas o productos de productividad personal que probablemente ya utilizan como Microsoft 365 Copilot, Google Workspace con Gemini o soluciones de IA embebida en software as a service (Saas), como pueden ser herramientas de contabilidad (sage, contaplus) o CRMs». Para necesidades más específicas, propone «los modelos de lenguaje accesibles».Preguntas clavesCon el objetivo de identificar cuáles son las iniciativas con más valor y con retorno rápido, claro y seguro, valora que «una pyme se pregunte: ¿dónde pierdo más tiempo en tareas repetitivas?, ¿qué procesos podrían beneficiarse de respuestas automáticas o análisis más rápidos? La respuesta a esas preguntas determina qué tipo de solución explorar, y hoy existen opciones asequibles para prácticamente cualquier sector».No cree García Puado que existan diferencias entre las pymes españolas y las de nuestro entorno: «Esto es un cliché y, aunque tradicionalmente siempre se ha percibido una brecha en la adopción tecnológica de las empresas españolas frente a sus homólogas europeas, la realidad actual es que la IA tiene una característica democratizadora que no se había dado antes. Hoy existe una mayor conciencia empresarial sobre el impacto de la IA en la productividad, eficiencia y competitividad. Además, confluyen varios factores que están acelerando esta adopción: el impulso de los fondos europeos y los programas de digitalización. El marco regulatorio europeo cataliza su adopción estableciendo un marco común y reduciendo la incertidumbre. Y por último, la madurez del ecosistema de startups tecnológicas, su talento y la capacidad de adaptación».El responsable de IA en EY España pronostica que «en los próximos dos a tres años veremos la transición de una fase de experimentación a una adopción masiva y operativa». «Y lo más relevante es que las pymes no van a necesitar construir grandes departamentos de IT para beneficiarse de la IA. Podrán apoyarse en soluciones de mercado de forma escalable y segura», expone.Para garantizar la privacidad o el gobierno de los datos, García Puado señala que no se requieren «grandes presupuestos o inversiones, sino una estrategia clara y de buenas decisiones desde el inicio». «El primer paso es entender que la protección de los datos no solo depende de la tecnología, sino también del proceso y de la gobernanza de dichos datos. En el ámbito tecnológico, mi recomendación es la utilización de entornos privados o empresariales (entornos estancos), donde los datos nunca salen de la compañía y se garantiza que tus datos no serán utilizados para entrenar modelos públicos. Y para complementar, se debe intentar minimizar los datos que se comparten, o anonimizar estos datos antes de compartirse».Desde las aulasEl talento se cultiva con formación. Y para Eduardo César Garrido Merchán, investigador de IA del Instituto de Investigación Tecnológica de Comillas y profesor de Métodos Cuantitativos en ICADE (Madrid), «las universidades se están poniendo las pilas con toda la ola de IA agéntica». Ejemplos, el grado en Business Analytics o la ingeniería en IA. «A nivel técnico, tenemos talento de sobra para la transformación digital», estima. La implantación de la innovación disruptiva puede contribuir a aumentar la brecha tecnológica entre grandes empresas y pymes, aunque depende, según Garrido «de la estrategia de las pymes y del sector». No le queda otra remedio a las empresas que situarse en primera línea. «La productividad ha crecido en muchos sectores el último año gracias a la IA agéntica. Las pymes deben implementar el desarrollo», dice.Existen distintos métodos de incorporar la IA al producto, aclara el docente: «Puede ser mediante APIs, que son llamadas a proveedores tipo GPT, Cloud… en las que pagas por tokens, relativamente barato, pero tiene el problema de la dependencia de proveedores». «También se puede comprar infraestructura, aunque precisa inversión —afirma Garrido— para disponer de un servidor, con un modelo de lenguaje, una herramienta de IA agéntica, con tus propios datos. Sirve especialmente para despachos de abogados».¿Pero deben las distintas administraciones ayudar a que las pymes salven la brecha tecnológica? El profesor de Métodos Cuantitativos en ICADE piensa que «sería un acierto total la colaboración público-privada; desde la perspectiva del consumidor, pero también de la empresa, porque contribuiría a un fuerte incremento de la productividad». «La aceleración de los procesos de formación en las empresas supondría una medida positiva para la economía española», sentencia. La consultora McKinsey ha publicado recientemente un informe en el que sobresalen dos conclusiones, una buena y una mala, como narra el chiste. La provechosa, que España puede incrementar un 10% su PIB en el próximo lustro si acelera la automatización de procesos. Y eso, fundamentalmente, se logra con la implementación de la inteligencia artificial (IA). La negativa, en el entorno laboral, es que el 60% de las horas que se trabajan podrían hacerlas la IA y los robots. Funcas, en otro análisis, indica que la próxima década habrá 700.000 puestos de trabajo menos.La IA puede ser el gran agente transformador para las pymes, según Francisco Hortigüela, presidente de la Asociación Multisectorial de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica (Ametic): «Supone una oportunidad histórica de dar un salto de competitividad que en condiciones normales les habría llevado años». «Hablamos de herramientas que les permiten automatizar procesos, tomar mejores decisiones basadas en datos, personalizar su oferta y competir en igualdad de condiciones con empresas mucho más grandes», añade.El ‘Barómetro de la Economía Digital 2025’ realizado por la asociación muestra, no obstante, datos preocupantes: solo el 11,3% de las empresas españolas ha adoptado la IA, frente a un objetivo europeo del 75% para 2030. «La brecha es enorme —plantea Hortigüela—, y en las pymes la situación es aún más delicada. Por eso, desde Ametic insistimos tanto en la necesidad de un pacto de Estado por el talento y en políticas públicas que acompañen esta transformación con recursos reales, no solo con declaraciones de intenciones».Noticia relacionada No No Las empresas hallan en la IA una brújula para el laberinto de las ayudas públicas Iciar MinerAmetic propone un diálogo a tres bandas entre la oferta tecnológica, la demanda empresarial y la administración pública para que no existan problemas de acceso a la inteligencia artificial. «Una pyme que no tiene competencias digitales básicas, que no cuenta con un perfil técnico en su plantilla, que desconoce qué soluciones existen o cómo financiarlas… puede percibir la IA como una amenaza o simplemente ignorarla».Para impulsar el desarrollo tecnológico de las pymes, desde la Administración se ha apostado por el Kit Digital y Kit Consulting con «el foco donde había que ponerlo: en las pequeñas empresas, que representan el grueso del tejido productivo español y que históricamente han quedado al margen de los grandes programas de digitalización; el impulso fue real y ha dejado huella», expresa el presidente de Ametic.11,4% Es el porcentaje de adopción de la inteligencia artificial en las pymes españolas, frente al 44% en las grandes empresas, según datos del OntsiSin embargo, considera que la ejecución ha sido desigual: «Ha habido fricciones burocráticas y el impacto real en la madurez digital de las empresas beneficiarias no siempre ha sido el esperado. Digitalizar una pyme no es instalar un software: se trata de un proceso que requiere acompañamiento, formación y seguimiento. España necesita un compromiso sostenido con la digitalización de sus pymes, no programas puntuales», explica Hortigüela.Deberes sobre la mesaLas pymes parten de una posición más frágil por su tamaño y su estructura organizativa. Suelen carecer de perfiles especializados y de la capacidad de formar equipos al ritmo que exige la evolución de la tecnología. Según los últimos datos oficiales del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (Ontsi), en 2024 la adopción de inteligencia artificial en las empresas españolas se situaba en el 11,4% en el caso de las pymes, frente al 44% en las grandes empresas.Justo Hidalgo, director de Inteligencia Artificial de la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital), comenta que estudios más recientes apuntan a «una aceleración significativa de la adopción impulsada por la IA generativa, con estimaciones que sitúan ya el uso en más del 20% de las empresas de más de 10 empleados, aunque con niveles de madurez e integración muy desiguales».10% Un informe de McKinsey apunta que España podría aumentar su PIB en este porcentaje en el próximo lustro si acelera la automatización de procesosOtros obstáculos son, a juicio de Hidalgo, «el acceso a financiación, que condiciona tanto la inversión tecnológica como la capacidad de experimentación»; la gobernanza, que «no es exclusivo de las pymes, pero incorporar IA de forma adecuada implica cumplir con el marco regulatorio europeo, garantizar transparencia y asegurar que los sistemas sean fiables», y el componente organizativo, pues «la introducción de la IA obliga a revisar procesos, roles y dinámicas internas, y en muchos casos introduce cambios culturales profundos».El beneficio principal de las pymes que incorporan la IA es la progresiva competitividad. «En un primer momento, hay una fase de productividad individual, donde los equipos aprenden a trabajar con modelos de IA y cambian su forma de interactuar con la información. Después, una fase de productividad organizativa, donde la inteligencia artificial se comienza a utilizar para automatizar procesos, conectar sistemas internos y mejorar la eficiencia de equipos completos. Y finalmente, una fase más avanzada, donde se integra en el propio funcionamiento del negocio, casi como una capa estructural. Es decir, la IA pasa a formar parte del sistema operativo de la empresa», sostiene el director de Inteligencia Artificial de Adigital.La ciberseguridad es otro de los retos de las pymes. Datos que lo avalan: en 2024 solo el 31,85% de las pymes utilizaban servicios en la nube, frente al 73,59% de las grandes compañías. El desafío actual, subraya, «ya no consiste únicamente en proteger infraestructuras o dispositivos como en los últimos años; la rápida adopción de servicios cloud, la llegada e implantación de la inteligencia artificial generativa y, en los últimos meses pero a gran velocidad, de los sistemas basados en agentes IA, está transformando profundamente la superficie de exposición de las empresas». El problema: «Muchas pymes están incorporando soluciones digitales muy avanzadas sin disponer todavía de capacidades equivalentes de supervisión, control o gobernanza», relata Hidalgo.60% Son las horas de trabajo que podrían realizar la IA y robots, según la misma fuente. Funcas indica que la próxima década habrá 700.000 empleos menosLas pymes no necesitan desarrollar modelos IA propios ni invertir en infraestructura compleja. Según Diego García Puado, socio responsable de IA en EY España, «lo más práctico es aprovechar soluciones de IA ya integradas en herramientas o productos de productividad personal que probablemente ya utilizan como Microsoft 365 Copilot, Google Workspace con Gemini o soluciones de IA embebida en software as a service (Saas), como pueden ser herramientas de contabilidad (sage, contaplus) o CRMs». Para necesidades más específicas, propone «los modelos de lenguaje accesibles».Preguntas clavesCon el objetivo de identificar cuáles son las iniciativas con más valor y con retorno rápido, claro y seguro, valora que «una pyme se pregunte: ¿dónde pierdo más tiempo en tareas repetitivas?, ¿qué procesos podrían beneficiarse de respuestas automáticas o análisis más rápidos? La respuesta a esas preguntas determina qué tipo de solución explorar, y hoy existen opciones asequibles para prácticamente cualquier sector».No cree García Puado que existan diferencias entre las pymes españolas y las de nuestro entorno: «Esto es un cliché y, aunque tradicionalmente siempre se ha percibido una brecha en la adopción tecnológica de las empresas españolas frente a sus homólogas europeas, la realidad actual es que la IA tiene una característica democratizadora que no se había dado antes. Hoy existe una mayor conciencia empresarial sobre el impacto de la IA en la productividad, eficiencia y competitividad. Además, confluyen varios factores que están acelerando esta adopción: el impulso de los fondos europeos y los programas de digitalización. El marco regulatorio europeo cataliza su adopción estableciendo un marco común y reduciendo la incertidumbre. Y por último, la madurez del ecosistema de startups tecnológicas, su talento y la capacidad de adaptación».El responsable de IA en EY España pronostica que «en los próximos dos a tres años veremos la transición de una fase de experimentación a una adopción masiva y operativa». «Y lo más relevante es que las pymes no van a necesitar construir grandes departamentos de IT para beneficiarse de la IA. Podrán apoyarse en soluciones de mercado de forma escalable y segura», expone.Para garantizar la privacidad o el gobierno de los datos, García Puado señala que no se requieren «grandes presupuestos o inversiones, sino una estrategia clara y de buenas decisiones desde el inicio». «El primer paso es entender que la protección de los datos no solo depende de la tecnología, sino también del proceso y de la gobernanza de dichos datos. En el ámbito tecnológico, mi recomendación es la utilización de entornos privados o empresariales (entornos estancos), donde los datos nunca salen de la compañía y se garantiza que tus datos no serán utilizados para entrenar modelos públicos. Y para complementar, se debe intentar minimizar los datos que se comparten, o anonimizar estos datos antes de compartirse».Desde las aulasEl talento se cultiva con formación. Y para Eduardo César Garrido Merchán, investigador de IA del Instituto de Investigación Tecnológica de Comillas y profesor de Métodos Cuantitativos en ICADE (Madrid), «las universidades se están poniendo las pilas con toda la ola de IA agéntica». Ejemplos, el grado en Business Analytics o la ingeniería en IA. «A nivel técnico, tenemos talento de sobra para la transformación digital», estima. La implantación de la innovación disruptiva puede contribuir a aumentar la brecha tecnológica entre grandes empresas y pymes, aunque depende, según Garrido «de la estrategia de las pymes y del sector». No le queda otra remedio a las empresas que situarse en primera línea. «La productividad ha crecido en muchos sectores el último año gracias a la IA agéntica. Las pymes deben implementar el desarrollo», dice.Existen distintos métodos de incorporar la IA al producto, aclara el docente: «Puede ser mediante APIs, que son llamadas a proveedores tipo GPT, Cloud… en las que pagas por tokens, relativamente barato, pero tiene el problema de la dependencia de proveedores». «También se puede comprar infraestructura, aunque precisa inversión —afirma Garrido— para disponer de un servidor, con un modelo de lenguaje, una herramienta de IA agéntica, con tus propios datos. Sirve especialmente para despachos de abogados».¿Pero deben las distintas administraciones ayudar a que las pymes salven la brecha tecnológica? El profesor de Métodos Cuantitativos en ICADE piensa que «sería un acierto total la colaboración público-privada; desde la perspectiva del consumidor, pero también de la empresa, porque contribuiría a un fuerte incremento de la productividad». «La aceleración de los procesos de formación en las empresas supondría una medida positiva para la economía española», sentencia.
La consultora McKinsey ha publicado recientemente un informe en el que sobresalen dos conclusiones, una buena y una mala, como narra el chiste. La provechosa, que España puede incrementar un 10% su PIB en el próximo lustro si acelera la automatización de procesos. Y eso, … fundamentalmente, se logra con la implementación de la inteligencia artificial (IA). La negativa, en el entorno laboral, es que el 60% de las horas que se trabajan podrían hacerlas la IA y los robots. Funcas, en otro análisis, indica que la próxima década habrá 700.000 puestos de trabajo menos.
La IA puede ser el gran agente transformador para las pymes, según Francisco Hortigüela, presidente de la Asociación Multisectorial de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica (Ametic): «Supone una oportunidad histórica de dar un salto de competitividad que en condiciones normales les habría llevado años». «Hablamos de herramientas que les permiten automatizar procesos, tomar mejores decisiones basadas en datos, personalizar su oferta y competir en igualdad de condiciones con empresas mucho más grandes», añade.
El ‘Barómetro de la Economía Digital 2025’ realizado por la asociación muestra, no obstante, datos preocupantes: solo el 11,3% de las empresas españolas ha adoptado la IA, frente a un objetivo europeo del 75% para 2030. «La brecha es enorme —plantea Hortigüela—, y en las pymes la situación es aún más delicada. Por eso, desde Ametic insistimos tanto en la necesidad de un pacto de Estado por el talento y en políticas públicas que acompañen esta transformación con recursos reales, no solo con declaraciones de intenciones».
Ametic propone un diálogo a tres bandas entre la oferta tecnológica, la demanda empresarial y la administración pública para que no existan problemas de acceso a la inteligencia artificial. «Una pyme que no tiene competencias digitales básicas, que no cuenta con un perfil técnico en su plantilla, que desconoce qué soluciones existen o cómo financiarlas… puede percibir la IA como una amenaza o simplemente ignorarla».
Para impulsar el desarrollo tecnológico de las pymes, desde la Administración se ha apostado por el Kit Digital y Kit Consulting con «el foco donde había que ponerlo: en las pequeñas empresas, que representan el grueso del tejido productivo español y que históricamente han quedado al margen de los grandes programas de digitalización; el impulso fue real y ha dejado huella», expresa el presidente de Ametic.
11,4%
Es el porcentaje de adopción de la inteligencia artificial en las pymes españolas, frente al 44% en las grandes empresas, según datos del Ontsi
Sin embargo, considera que la ejecución ha sido desigual: «Ha habido fricciones burocráticas y el impacto real en la madurez digital de las empresas beneficiarias no siempre ha sido el esperado. Digitalizar una pyme no es instalar un software: se trata de un proceso que requiere acompañamiento, formación y seguimiento. España necesita un compromiso sostenido con la digitalización de sus pymes, no programas puntuales», explica Hortigüela.
Deberes sobre la mesa
Las pymes parten de una posición más frágil por su tamaño y su estructura organizativa. Suelen carecer de perfiles especializados y de la capacidad de formar equipos al ritmo que exige la evolución de la tecnología. Según los últimos datos oficiales del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (Ontsi), en 2024 la adopción de inteligencia artificial en las empresas españolas se situaba en el 11,4% en el caso de las pymes, frente al 44% en las grandes empresas.
Justo Hidalgo, director de Inteligencia Artificial de la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital), comenta que estudios más recientes apuntan a «una aceleración significativa de la adopción impulsada por la IA generativa, con estimaciones que sitúan ya el uso en más del 20% de las empresas de más de 10 empleados, aunque con niveles de madurez e integración muy desiguales».
10%
Un informe de McKinsey apunta que España podría aumentar su PIB en este porcentaje en el próximo lustro si acelera la automatización de procesos
Otros obstáculos son, a juicio de Hidalgo, «el acceso a financiación, que condiciona tanto la inversión tecnológica como la capacidad de experimentación»; la gobernanza, que «no es exclusivo de las pymes, pero incorporar IA de forma adecuada implica cumplir con el marco regulatorio europeo, garantizar transparencia y asegurar que los sistemas sean fiables», y el componente organizativo, pues «la introducción de la IA obliga a revisar procesos, roles y dinámicas internas, y en muchos casos introduce cambios culturales profundos».
El beneficio principal de las pymes que incorporan la IA es la progresiva competitividad. «En un primer momento, hay una fase de productividad individual, donde los equipos aprenden a trabajar con modelos de IA y cambian su forma de interactuar con la información. Después, una fase de productividad organizativa, donde la inteligencia artificial se comienza a utilizar para automatizar procesos, conectar sistemas internos y mejorar la eficiencia de equipos completos. Y finalmente, una fase más avanzada, donde se integra en el propio funcionamiento del negocio, casi como una capa estructural. Es decir, la IA pasa a formar parte del sistema operativo de la empresa», sostiene el director de Inteligencia Artificial de Adigital.
La ciberseguridad es otro de los retos de las pymes. Datos que lo avalan: en 2024 solo el 31,85% de las pymes utilizaban servicios en la nube, frente al 73,59% de las grandes compañías. El desafío actual, subraya, «ya no consiste únicamente en proteger infraestructuras o dispositivos como en los últimos años; la rápida adopción de servicios cloud, la llegada e implantación de la inteligencia artificial generativa y, en los últimos meses pero a gran velocidad, de los sistemas basados en agentes IA, está transformando profundamente la superficie de exposición de las empresas». El problema: «Muchas pymes están incorporando soluciones digitales muy avanzadas sin disponer todavía de capacidades equivalentes de supervisión, control o gobernanza», relata Hidalgo.
60%
Son las horas de trabajo que podrían realizar la IA y robots, según la misma fuente. Funcas indica que la próxima década habrá 700.000 empleos menos
Las pymes no necesitan desarrollar modelos IA propios ni invertir en infraestructura compleja. Según Diego García Puado, socio responsable de IA en EY España, «lo más práctico es aprovechar soluciones de IA ya integradas en herramientas o productos de productividad personal que probablemente ya utilizan como Microsoft 365 Copilot, Google Workspace con Gemini o soluciones de IA embebida en software as a service (Saas), como pueden ser herramientas de contabilidad (sage, contaplus) o CRMs». Para necesidades más específicas, propone «los modelos de lenguaje accesibles».
Preguntas claves
Con el objetivo de identificar cuáles son las iniciativas con más valor y con retorno rápido, claro y seguro, valora que «una pyme se pregunte: ¿dónde pierdo más tiempo en tareas repetitivas?, ¿qué procesos podrían beneficiarse de respuestas automáticas o análisis más rápidos? La respuesta a esas preguntas determina qué tipo de solución explorar, y hoy existen opciones asequibles para prácticamente cualquier sector».
No cree García Puado que existan diferencias entre las pymes españolas y las de nuestro entorno: «Esto es un cliché y, aunque tradicionalmente siempre se ha percibido una brecha en la adopción tecnológica de las empresas españolas frente a sus homólogas europeas, la realidad actual es que la IA tiene una característica democratizadora que no se había dado antes. Hoy existe una mayor conciencia empresarial sobre el impacto de la IA en la productividad, eficiencia y competitividad. Además, confluyen varios factores que están acelerando esta adopción: el impulso de los fondos europeos y los programas de digitalización. El marco regulatorio europeo cataliza su adopción estableciendo un marco común y reduciendo la incertidumbre. Y por último, la madurez del ecosistema de startups tecnológicas, su talento y la capacidad de adaptación».
El responsable de IA en EY España pronostica que «en los próximos dos a tres años veremos la transición de una fase de experimentación a una adopción masiva y operativa». «Y lo más relevante es que las pymes no van a necesitar construir grandes departamentos de IT para beneficiarse de la IA. Podrán apoyarse en soluciones de mercado de forma escalable y segura», expone.
Para garantizar la privacidad o el gobierno de los datos, García Puado señala que no se requieren «grandes presupuestos o inversiones, sino una estrategia clara y de buenas decisiones desde el inicio». «El primer paso es entender que la protección de los datos no solo depende de la tecnología, sino también del proceso y de la gobernanza de dichos datos. En el ámbito tecnológico, mi recomendación es la utilización de entornos privados o empresariales (entornos estancos), donde los datos nunca salen de la compañía y se garantiza que tus datos no serán utilizados para entrenar modelos públicos. Y para complementar, se debe intentar minimizar los datos que se comparten, o anonimizar estos datos antes de compartirse».
Desde las aulas
El talento se cultiva con formación. Y para Eduardo César Garrido Merchán, investigador de IA del Instituto de Investigación Tecnológica de Comillas y profesor de Métodos Cuantitativos en ICADE (Madrid), «las universidades se están poniendo las pilas con toda la ola de IA agéntica». Ejemplos, el grado en Business Analytics o la ingeniería en IA. «A nivel técnico, tenemos talento de sobra para la transformación digital», estima.
La implantación de la innovación disruptiva puede contribuir a aumentar la brecha tecnológica entre grandes empresas y pymes, aunque depende, según Garrido «de la estrategia de las pymes y del sector». No le queda otra remedio a las empresas que situarse en primera línea. «La productividad ha crecido en muchos sectores el último año gracias a la IA agéntica. Las pymes deben implementar el desarrollo», dice.
Existen distintos métodos de incorporar la IA al producto, aclara el docente: «Puede ser mediante APIs, que son llamadas a proveedores tipo GPT, Cloud… en las que pagas por tokens, relativamente barato, pero tiene el problema de la dependencia de proveedores». «También se puede comprar infraestructura, aunque precisa inversión —afirma Garrido— para disponer de un servidor, con un modelo de lenguaje, una herramienta de IA agéntica, con tus propios datos. Sirve especialmente para despachos de abogados».
¿Pero deben las distintas administraciones ayudar a que las pymes salven la brecha tecnológica? El profesor de Métodos Cuantitativos en ICADE piensa que «sería un acierto total la colaboración público-privada; desde la perspectiva del consumidor, pero también de la empresa, porque contribuiría a un fuerte incremento de la productividad». «La aceleración de los procesos de formación en las empresas supondría una medida positiva para la economía española», sentencia.
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