Muchos especialistas suelen opinar a menudo sobre el problema de la vivienda que asola España. Pero pocos los hacen como Gonzalo Bernardos. El economista y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona acostumbra a hacer apariciones en medios de comunicación para ofrecer su visión sobre las diferentes situaciones que diezman el bienestar de la sociedad.Asuntos como el desempleo, la precariedad salarial o la inflación son habituales en sus discursos. Sin embargo, si hay un tema en el que se desenvuelve como pez en el agua ese es el problema de la vivienda y sus múltiples diagnósticos.Recientemente, el economista y experto inmobiliario hacía público un análisis de lo que está sucediendo en algunas grandes ciudades de España como Madrid, las cuales están viendo como su modelo empieza a cambiar. ¿Por qué está cambiando el mercado de la vivienda?«El mercado residencial pierde gas en la mayoría de las principales ciudades del país» decía en una de sus primeras sentencias. La causa sorprende, ya que no mira hacia las zonas más humildes y en las que a priori podría haber mayores motivos para que hubiera una caída del índice de compra y venta de inmuebles.Para Bernardos, la actual situación es «debido a la gran caída de ventas de viviendas en sus mejores zonas». El caso que mejor explica el cambio de paradigma es la capital, ya que «el epicentro de la caída es la almendra de Madrid».Y los motivos que señalan a estos barrios de la capital son varios. El primero, «que llegan menos ricos latinoamericanos» por cuestiones políticas, pero no en España o en Madrid, sino «por el desplazamiento de voto hacia la derecha en sus países».Si ya encuentran en sus lugares de origen lo que venían buscando a zonas como la Comunidad de Madrid, para qué van a venir. El segundo de los motivos que apunta el economista es que «los inversores del ‘flipping house’ (compra, reforma y vende) han desaparecido». Tal y como apunta Gonzalo Bernardos, ahora «intentan vender sin pérdidas, pero no lo consiguen».«Los inversores no están dispuestos a pagar más de 6.000 euros por metro cuadrado» Gonzalo Bernardos EconomistaY por último, el mercado está registrando una especie de pinchazo de la burbuja similar en cierto modo a lo que sucedió en España entre 2008 y 2011. «Los inversores de clase media – alta del resto de España no están dispuestos a pagar más de 6.000 euros por metro cuadrado por propiedades que no tiene nada especial».En resumen, los precios han subido a tal nivel que hay quienes piensan que no merece la pena pagar tanto por estos inmuebles. Muchos se están plantando, provocando un efecto llamada que se contagia y que detiene el mercado. «Por eso, evoluciona mejor en Usera y Carabanchel que en Chamberí y Salamanca».Eso sí, Bernardos asegura que esto no es suficiente para que los precios caigan «por la gran diferencia entre demanda y oferta en el conjunto del país». Hay que recordar que todos los expertos concuerdan en que España registra una falta de vivienda que ronda las 750.000 casas y que podría aumentar hasta el millón en los próximos años.No obstante, el especialista matiza y avisa de que «vienen varias subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo». Por todo esto, como conclusión a su análisis, Bernardos señala que «en materia de inversión inmobiliaria es mucho mejor invertir en Jaén, Cáceres o Zamora que en las mejores ubicaciones de Madrid, Barcelona o Málaga».El motivo es porque «el principio de la mancha de aceite ha empezado a actuar». Esta es una metáfora utilizada en estrategia militar, política y gestión empresarial que describe cómo una pequeña fuerza o idea puede expandirse gradualmente desde un punto central hasta controlar un territorio o mercado completo.Al igual que una gota de aceite cae sobre un papel y se extiende de forma lenta, continua e imparable, esta estrategia busca consolidar firmemente una zona pequeña antes de avanzar hacia la siguiente. El concepto se atribuye a Hubert Lyautey, un mariscal francés que intervino entre finales del siglo XIX y principios del XX en las campañas coloniales en Indochina y Marruecos. Su ‘modus operandi’ era huir de los grandes ataques destructivos, ya que prefería crear núcleos pequeños muy bien protegidos. En ellos desarrollaba mercados, escuelas e infraestructuras para generar estabilidad y prosperidad. Una vez su sistema era aceptado por aportar beneficios a los conquistados, iba hasta las fronteras de dichos núcleos para repetir el proceso y expandirse. Y esto es lo que, según Gonzalo Bernardos, está sucediendo en estas ciudades más pequeñas que las grandes capitales, donde es más rentable invertir porque los precios son menores y por tanto el riesgo es menos elevado. Una vez estas son colonizadas, la expansión va llegando a nuevos territorios hasta rodear a los grandes núcleos de población. Muchos especialistas suelen opinar a menudo sobre el problema de la vivienda que asola España. Pero pocos los hacen como Gonzalo Bernardos. El economista y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona acostumbra a hacer apariciones en medios de comunicación para ofrecer su visión sobre las diferentes situaciones que diezman el bienestar de la sociedad.Asuntos como el desempleo, la precariedad salarial o la inflación son habituales en sus discursos. Sin embargo, si hay un tema en el que se desenvuelve como pez en el agua ese es el problema de la vivienda y sus múltiples diagnósticos.Recientemente, el economista y experto inmobiliario hacía público un análisis de lo que está sucediendo en algunas grandes ciudades de España como Madrid, las cuales están viendo como su modelo empieza a cambiar. ¿Por qué está cambiando el mercado de la vivienda?«El mercado residencial pierde gas en la mayoría de las principales ciudades del país» decía en una de sus primeras sentencias. La causa sorprende, ya que no mira hacia las zonas más humildes y en las que a priori podría haber mayores motivos para que hubiera una caída del índice de compra y venta de inmuebles.Para Bernardos, la actual situación es «debido a la gran caída de ventas de viviendas en sus mejores zonas». El caso que mejor explica el cambio de paradigma es la capital, ya que «el epicentro de la caída es la almendra de Madrid».Y los motivos que señalan a estos barrios de la capital son varios. El primero, «que llegan menos ricos latinoamericanos» por cuestiones políticas, pero no en España o en Madrid, sino «por el desplazamiento de voto hacia la derecha en sus países».Si ya encuentran en sus lugares de origen lo que venían buscando a zonas como la Comunidad de Madrid, para qué van a venir. El segundo de los motivos que apunta el economista es que «los inversores del ‘flipping house’ (compra, reforma y vende) han desaparecido». Tal y como apunta Gonzalo Bernardos, ahora «intentan vender sin pérdidas, pero no lo consiguen».«Los inversores no están dispuestos a pagar más de 6.000 euros por metro cuadrado» Gonzalo Bernardos EconomistaY por último, el mercado está registrando una especie de pinchazo de la burbuja similar en cierto modo a lo que sucedió en España entre 2008 y 2011. «Los inversores de clase media – alta del resto de España no están dispuestos a pagar más de 6.000 euros por metro cuadrado por propiedades que no tiene nada especial».En resumen, los precios han subido a tal nivel que hay quienes piensan que no merece la pena pagar tanto por estos inmuebles. Muchos se están plantando, provocando un efecto llamada que se contagia y que detiene el mercado. «Por eso, evoluciona mejor en Usera y Carabanchel que en Chamberí y Salamanca».Eso sí, Bernardos asegura que esto no es suficiente para que los precios caigan «por la gran diferencia entre demanda y oferta en el conjunto del país». Hay que recordar que todos los expertos concuerdan en que España registra una falta de vivienda que ronda las 750.000 casas y que podría aumentar hasta el millón en los próximos años.No obstante, el especialista matiza y avisa de que «vienen varias subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo». Por todo esto, como conclusión a su análisis, Bernardos señala que «en materia de inversión inmobiliaria es mucho mejor invertir en Jaén, Cáceres o Zamora que en las mejores ubicaciones de Madrid, Barcelona o Málaga».El motivo es porque «el principio de la mancha de aceite ha empezado a actuar». Esta es una metáfora utilizada en estrategia militar, política y gestión empresarial que describe cómo una pequeña fuerza o idea puede expandirse gradualmente desde un punto central hasta controlar un territorio o mercado completo.Al igual que una gota de aceite cae sobre un papel y se extiende de forma lenta, continua e imparable, esta estrategia busca consolidar firmemente una zona pequeña antes de avanzar hacia la siguiente. El concepto se atribuye a Hubert Lyautey, un mariscal francés que intervino entre finales del siglo XIX y principios del XX en las campañas coloniales en Indochina y Marruecos. Su ‘modus operandi’ era huir de los grandes ataques destructivos, ya que prefería crear núcleos pequeños muy bien protegidos. En ellos desarrollaba mercados, escuelas e infraestructuras para generar estabilidad y prosperidad. Una vez su sistema era aceptado por aportar beneficios a los conquistados, iba hasta las fronteras de dichos núcleos para repetir el proceso y expandirse. Y esto es lo que, según Gonzalo Bernardos, está sucediendo en estas ciudades más pequeñas que las grandes capitales, donde es más rentable invertir porque los precios son menores y por tanto el riesgo es menos elevado. Una vez estas son colonizadas, la expansión va llegando a nuevos territorios hasta rodear a los grandes núcleos de población.
Muchos especialistas suelen opinar a menudo sobre el problema de la vivienda que asola España. Pero pocos los hacen como Gonzalo Bernardos. El economista y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona acostumbra a hacer apariciones en medios de comunicación para ofrecer su visión sobre las diferentes situaciones que diezman el bienestar de la sociedad.
Asuntos como el desempleo, la precariedad salarial o la inflación son habituales en sus discursos. Sin embargo, si hay un tema en el que se desenvuelve como pez en el agua ese es el problema de la vivienda y sus múltiples diagnósticos.
Recientemente, el economista y experto inmobiliario hacía público un análisis de lo que está sucediendo en algunas grandes ciudades de España como Madrid, las cuales están viendo como su modelo empieza a cambiar.
¿Por qué está cambiando el mercado de la vivienda?
«El mercado residencial pierde gas en la mayoría de las principales ciudades del país» decía en una de sus primeras sentencias. La causa sorprende, ya que no mira hacia las zonas más humildes y en las que a priori podría haber mayores motivos para que hubiera una caída del índice de compra y venta de inmuebles.
Para Bernardos, la actual situación es «debido a la gran caída de ventas de viviendas en sus mejores zonas». El caso que mejor explica el cambio de paradigma es la capital, ya que «el epicentro de la caída es la almendra de Madrid».
Y los motivos que señalan a estos barrios de la capital son varios. El primero, «que llegan menos ricos latinoamericanos» por cuestiones políticas, pero no en España o en Madrid, sino «por el desplazamiento de voto hacia la derecha en sus países».
Si ya encuentran en sus lugares de origen lo que venían buscando a zonas como la Comunidad de Madrid, para qué van a venir. El segundo de los motivos que apunta el economista es que «los inversores del ‘flipping house’ (compra, reforma y vende) han desaparecido». Tal y como apunta Gonzalo Bernardos, ahora «intentan vender sin pérdidas, pero no lo consiguen».
«Los inversores no están dispuestos a pagar más de 6.000 euros por metro cuadrado»
Gonzalo Bernardos
Economista
Y por último, el mercado está registrando una especie de pinchazo de la burbuja similar en cierto modo a lo que sucedió en España entre 2008 y 2011. «Los inversores de clase media – alta del resto de España no están dispuestos a pagar más de 6.000 euros por metro cuadrado por propiedades que no tiene nada especial».
En resumen, los precios han subido a tal nivel que hay quienes piensan que no merece la pena pagar tanto por estos inmuebles. Muchos se están plantando, provocando un efecto llamada que se contagia y que detiene el mercado. «Por eso, evoluciona mejor en Usera y Carabanchel que en Chamberí y Salamanca».
Eso sí, Bernardos asegura que esto no es suficiente para que los precios caigan «por la gran diferencia entre demanda y oferta en el conjunto del país». Hay que recordar que todos los expertos concuerdan en que España registra una falta de vivienda que ronda las 750.000 casas y que podría aumentar hasta el millón en los próximos años.
No obstante, el especialista matiza y avisa de que «vienen varias subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo». Por todo esto, como conclusión a su análisis, Bernardos señala que «en materia de inversión inmobiliaria es mucho mejor invertir en Jaén, Cáceres o Zamora que en las mejores ubicaciones de Madrid, Barcelona o Málaga».
El motivo es porque «el principio de la mancha de aceite ha empezado a actuar». Esta es una metáfora utilizada en estrategia militar, política y gestión empresarial que describe cómo una pequeña fuerza o idea puede expandirse gradualmente desde un punto central hasta controlar un territorio o mercado completo.
Al igual que una gota de aceite cae sobre un papel y se extiende de forma lenta, continua e imparable, esta estrategia busca consolidar firmemente una zona pequeña antes de avanzar hacia la siguiente. El concepto se atribuye a Hubert Lyautey, un mariscal francés que intervino entre finales del siglo XIX y principios del XX en las campañas coloniales en Indochina y Marruecos.
Su ‘modus operandi’ era huir de los grandes ataques destructivos, ya que prefería crear núcleos pequeños muy bien protegidos. En ellos desarrollaba mercados, escuelas e infraestructuras para generar estabilidad y prosperidad. Una vez su sistema era aceptado por aportar beneficios a los conquistados, iba hasta las fronteras de dichos núcleos para repetir el proceso y expandirse.
Y esto es lo que, según Gonzalo Bernardos, está sucediendo en estas ciudades más pequeñas que las grandes capitales, donde es más rentable invertir porque los precios son menores y por tanto el riesgo es menos elevado. Una vez estas son colonizadas, la expansión va llegando a nuevos territorios hasta rodear a los grandes núcleos de población.
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