La resaca del triunfo de España en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá se va a fusionar con la preparación del campeonato de 2030, que precisamente organizan España junto a Portugal y Marruecos . Como si de una victoria eurovisiva se tratase, el país ganador de la última edición será el que albergue la siguiente. Y esa casualidad va a proporcionar aún más dinamismo económico a un país que ya arrastra el efecto de la victoria, previsto para los dos próximos trimestres por la atracción exterior. Al menos, esa es la circunstancia que España debería aprovechar para motivar aún más la actividad del país. «El hecho de ganar el último Mundial y celebrar el siguiente debería impulsar y multiplicar el esfuerzo inversor», explica Alejandro Lorca, director de la oficina de Madrid de L35 Archtitecs, firma experta en urbanismos y con experiencia en este sector. Lorca asume que llevarse la Copa del Mundo no tiene un reflejo instantáneo en la actividad o en el entorno del fútbol, pero apunta el momento que vive España, que ahora también va a albergar el campeonato dentro de apenas cuatro años. El efecto tractor del último Mundial no acabará y ya llegarán los primeros impactos del siguiente. Para José Enrique Fernández del Campo Carreño, profesor de EAE Business School, la próxima gran cita futbolística mundial «permite mantener esa atención durante varios años». Y apunta, eso sí, que «habrá que aprovecharla en ferias, campañas turísticas y misiones comerciales» en el extranjero. Otra vez ese papel esencial de la Administración y los políticos par aprovechar el momento. El Gobierno debería aprovechar las ferias, las campañas turísticas y las misiones comerciales para atraer más inversiones que impulsen la actividad de cara al Mundial que llega en apenas cuatro años Las razones que explican este impulso inversor son parecidas a las de otros eventos que se celebran periódicamente, como los Juegos Olímpicos, pero también numerosos conciertos y eventos multitudinarios, por la necesidad de adaptar infraestructuras a ese momento. «Todos los espectáculos en directo han multiplicado su rentabilidad y su frecuencia», explica Alejandro Lorca. Se inclina por el hecho de que la gente «quiere tener una experiencia personal, y además compartirla, como reacción a tanto mundo virtual». Además, este efecto se ve con más claridad en el fútbol. Hasta hace muy pocos años, no dejaba de ser un deporte para aficionados y expertos . «Ahora hay hasta paquetes turísticos que comercializan el fútbol como una experiencia de ocio y de visita más», señala Lorca. Por ello, el Mundial de 2030 ofrecerá visibilidad, atracción y más atención exterior. El gran sector que se ve beneficiado en este contexto de triunfos deportivos es el de los patrocinios . Es el capital número uno del fútbol, el que más dinero factura, el que más cuantías mueve y el que más impacto económico deja. Cada vez más países interesadosLa mera organización del Mundial de 2030 exige numerosas inversiones en todo tipo de infraestructuras públicas. Pero también en las privadas, con los estadios como epicentro de las obras que hay que acometer en los próximos meses. «Se genera un círculo virtuoso de mejoras urbanas», destaca Lorca. Aunque también existe el reto de integrar estos espacios en el urbanismo, dentro o fuera de las ciudades, con todo lo que ello conlleva.El deporte rey ha conseguido atraer a economías históricamente ajenas al fútbol, como el mundo árabe, Asia -con China al frente- y parte del Este europeoLa fuerza del denominado deporte rey es tan importante que incluso en países donde históricamente no se encontraba muy implantado, el fútbol está haciéndose grandes huecos. Todo el mundo árabe , junto a buena parte de Asia , con China al frente, están cada vez más pendientes de España, sin olvidar algunos socios del Este europeo , como República Checa, con gran dinamismo inversor futbolístico. La resaca del triunfo de España en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá se va a fusionar con la preparación del campeonato de 2030, que precisamente organizan España junto a Portugal y Marruecos . Como si de una victoria eurovisiva se tratase, el país ganador de la última edición será el que albergue la siguiente. Y esa casualidad va a proporcionar aún más dinamismo económico a un país que ya arrastra el efecto de la victoria, previsto para los dos próximos trimestres por la atracción exterior. Al menos, esa es la circunstancia que España debería aprovechar para motivar aún más la actividad del país. «El hecho de ganar el último Mundial y celebrar el siguiente debería impulsar y multiplicar el esfuerzo inversor», explica Alejandro Lorca, director de la oficina de Madrid de L35 Archtitecs, firma experta en urbanismos y con experiencia en este sector. Lorca asume que llevarse la Copa del Mundo no tiene un reflejo instantáneo en la actividad o en el entorno del fútbol, pero apunta el momento que vive España, que ahora también va a albergar el campeonato dentro de apenas cuatro años. El efecto tractor del último Mundial no acabará y ya llegarán los primeros impactos del siguiente. Para José Enrique Fernández del Campo Carreño, profesor de EAE Business School, la próxima gran cita futbolística mundial «permite mantener esa atención durante varios años». Y apunta, eso sí, que «habrá que aprovecharla en ferias, campañas turísticas y misiones comerciales» en el extranjero. Otra vez ese papel esencial de la Administración y los políticos par aprovechar el momento. El Gobierno debería aprovechar las ferias, las campañas turísticas y las misiones comerciales para atraer más inversiones que impulsen la actividad de cara al Mundial que llega en apenas cuatro años Las razones que explican este impulso inversor son parecidas a las de otros eventos que se celebran periódicamente, como los Juegos Olímpicos, pero también numerosos conciertos y eventos multitudinarios, por la necesidad de adaptar infraestructuras a ese momento. «Todos los espectáculos en directo han multiplicado su rentabilidad y su frecuencia», explica Alejandro Lorca. Se inclina por el hecho de que la gente «quiere tener una experiencia personal, y además compartirla, como reacción a tanto mundo virtual». Además, este efecto se ve con más claridad en el fútbol. Hasta hace muy pocos años, no dejaba de ser un deporte para aficionados y expertos . «Ahora hay hasta paquetes turísticos que comercializan el fútbol como una experiencia de ocio y de visita más», señala Lorca. Por ello, el Mundial de 2030 ofrecerá visibilidad, atracción y más atención exterior. El gran sector que se ve beneficiado en este contexto de triunfos deportivos es el de los patrocinios . Es el capital número uno del fútbol, el que más dinero factura, el que más cuantías mueve y el que más impacto económico deja. Cada vez más países interesadosLa mera organización del Mundial de 2030 exige numerosas inversiones en todo tipo de infraestructuras públicas. Pero también en las privadas, con los estadios como epicentro de las obras que hay que acometer en los próximos meses. «Se genera un círculo virtuoso de mejoras urbanas», destaca Lorca. Aunque también existe el reto de integrar estos espacios en el urbanismo, dentro o fuera de las ciudades, con todo lo que ello conlleva.El deporte rey ha conseguido atraer a economías históricamente ajenas al fútbol, como el mundo árabe, Asia -con China al frente- y parte del Este europeoLa fuerza del denominado deporte rey es tan importante que incluso en países donde históricamente no se encontraba muy implantado, el fútbol está haciéndose grandes huecos. Todo el mundo árabe , junto a buena parte de Asia , con China al frente, están cada vez más pendientes de España, sin olvidar algunos socios del Este europeo , como República Checa, con gran dinamismo inversor futbolístico.
La resaca del triunfo de España en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá se va a fusionar con la preparación del campeonato de 2030, que precisamente organizan España junto a Portugal y Marruecos. Como si de una victoria eurovisiva se tratase, el … país ganador de la última edición será el que albergue la siguiente. Y esa casualidad va a proporcionar aún más dinamismo económico a un país que ya arrastra el efecto de la victoria, previsto para los dos próximos trimestres por la atracción exterior.
Al menos, esa es la circunstancia que España debería aprovechar para motivar aún más la actividad del país. «El hecho de ganar el último Mundial y celebrar el siguiente debería impulsar y multiplicar el esfuerzo inversor», explica Alejandro Lorca, director de la oficina de Madrid de L35 Archtitecs, firma experta en urbanismos y con experiencia en este sector. Lorca asume que llevarse la Copa del Mundo no tiene un reflejo instantáneo en la actividad o en el entorno del fútbol, pero apunta el momento que vive España, que ahora también va a albergar el campeonato dentro de apenas cuatro años.
El efecto tractor del último Mundial no acabará y ya llegarán los primeros impactos del siguiente. Para José Enrique Fernández del Campo Carreño, profesor de EAE Business School, la próxima gran cita futbolística mundial «permite mantener esa atención durante varios años». Y apunta, eso sí, que «habrá que aprovecharla en ferias, campañas turísticas y misiones comerciales» en el extranjero. Otra vez ese papel esencial de la Administración y los políticos par aprovechar el momento.
El Gobierno debería aprovechar las ferias, las campañas turísticas y las misiones comerciales para atraer más inversiones que impulsen la actividad de cara al Mundial que llega en apenas cuatro años
Las razones que explican este impulso inversor son parecidas a las de otros eventos que se celebran periódicamente, como los Juegos Olímpicos, pero también numerosos conciertos y eventos multitudinarios, por la necesidad de adaptar infraestructuras a ese momento. «Todos los espectáculos en directo han multiplicado su rentabilidad y su frecuencia», explica Alejandro Lorca. Se inclina por el hecho de que la gente «quiere tener una experiencia personal, y además compartirla, como reacción a tanto mundo virtual».
Además, este efecto se ve con más claridad en el fútbol. Hasta hace muy pocos años, no dejaba de ser un deporte para aficionados y expertos. «Ahora hay hasta paquetes turísticos que comercializan el fútbol como una experiencia de ocio y de visita más», señala Lorca. Por ello, el Mundial de 2030 ofrecerá visibilidad, atracción y más atención exterior. El gran sector que se ve beneficiado en este contexto de triunfos deportivos es el de los patrocinios. Es el capital número uno del fútbol, el que más dinero factura, el que más cuantías mueve y el que más impacto económico deja.
Cada vez más países interesados
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La mera organización del Mundial de 2030 exige numerosas inversiones en todo tipo de infraestructuras públicas. Pero también en las privadas, con los estadios como epicentro de las obras que hay que acometer en los próximos meses. «Se genera un círculo virtuoso de mejoras urbanas», destaca Lorca. Aunque también existe el reto de integrar estos espacios en el urbanismo, dentro o fuera de las ciudades, con todo lo que ello conlleva.
El deporte rey ha conseguido atraer a economías históricamente ajenas al fútbol, como el mundo árabe, Asia -con China al frente- y parte del Este europeo
La fuerza del denominado deporte rey es tan importante que incluso en países donde históricamente no se encontraba muy implantado, el fútbol está haciéndose grandes huecos. Todo el mundo árabe, junto a buena parte de Asia, con China al frente, están cada vez más pendientes de España, sin olvidar algunos socios del Este europeo, como República Checa, con gran dinamismo inversor futbolístico.
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